Domingo 23 de septiembre de 2018
Historias del Poder

Migración: otro fracaso de Obama

La reforma migratoria como compromiso de Barack Obama, ha fracasado en dos ocasiones
2013-07-01 14:37:30 por Carlos Ramírez
Foto: Creative commons

La reforma migratoria del presidente Barack Obama como compromiso de campaña electoral en dos ocasiones, ha sido derrotada también en dos ocasiones. Pero hay que dejar en claro lo central: la migración y, por tanto, su regulación, ha sido un tema de seguridad nacional para Estados Unidos y casi nada un asunto de justicia social.

A pesar de su compromiso formal con la comunidad hispana que le dio votos en dos ocasiones para ganar las elecciones, Obama abandonó su compromiso en manos de un grupo de ocho senadores, cuatro republicanos y cuatro demócratas en un gesto político de equidad: que el tema no se colara en la estructuras electorales para beneficiar más a alguno de los dos partidos y dominarán los intereses estratégicos de Estados Unidos.

El primer round fijó los primeros parámetros: una reforma, pero acompañada de un reforzamiento de la frontera de EU con México. Si para algunos se trataría de una decisión inevitable porque se iban a abrir las posibilidades de legalización de indocumentados sin pasar por los tamices de seguridad, para otros en realidad se trató de un gesto de aceptación de Obama de que carece de pensamiento estratégico y de enfoque de seguridad nacional.

Los últimos acontecimientos terroristas dentro de EU prendieron los focos de alarma por el regreso a territorio estadunidense del terrorismo que se había enviado a Oriente Medio. La errática política de Obama en la crisis de Afganistán, Irán y otras zonas árabes ha estallado en casos de terrorismo contra posiciones estadunidenses en las zonas calientes y dentro de EU. Por tanto, debe asumirse como lógica la reacción del Congreso de analizar el tema de la reforma migratoria sin perder de vista los intereses de seguridad nacional dentro de EU.

Esperando

De ahí que la reforma migratoria deba también ser analizada bajo la óptica de las decisiones de la Casa Blanca para espiar a ciudadanos dentro de territorio estadunidense, aun sin sospechas de terrorismo, y de ahí que EU deba tener suspicacias al tratar de legalizar la estancia de millones de personas ilegales sin entender sus relaciones políticas, en el entendido de que la reforma migratoria abarcaría a ilegales de otras nacionalidades, no solo la mexicana.

En el fondo de los problemas para la reforma se localiza la acumulación de evidencias de que el tema migratorio depende de enfoques más allá de los compromisos de Obama, con votantes vinculados a indocumentados hispanos, y en el escenario del endurecimiento de Obama en materia de terrorismo.

Era lógico interrelacionar las decisiones de la Casa Blanca en materia de espionaje de ciudadanos con la legalización de personas que entraron al país violando las leyes.

En el contexto de la crisis de seguridad nacional por terrorismo y violaciones de derechos de estadunidenses, el tema de la reforma migratoria se redujo más bien a una promesa de campaña y no a una necesidad política o estratégica. Solo que Obama no ha sabido —en realidad no ha querido— explicar los problemas de su administración con el terrorismo y su propia incapacidad para definir el futuro de EU en escenarios restringidos por problemas derivados de expansiones imperialistas.

Los que se quedarán esperando la reforma migratoria serán los aliados de Obama que apostaron sus votos a un compromiso que se veía incumplible desde su origen, pero que la demagogia política, y sobre todo la urgencia de votos, llevó a Obama a prometer lo imposible.

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Carlos Ramírez

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