Mutaciones del terrorismo

Javier Oliva Posada Javier Oliva Posada  


2017-04-17 13:38:37

Ahora fue en Estocolmo. De nueva cuenta, el pasado 7 de este mes, un camión de carga previamente robado se utilizó para proyectarlo contra paseantes en una de las calles comerciales y más céntricas de la capital de Suecia con saldo de tres muertos y al menos 20 lesionados, cuatro de ellos graves. Como en los casos de Niza, Múnich y Londres, se utilizaron artefactos de la vida cotidiana para atentar contra ciudadanos pacíficos.

Los atropellamientos parecen ser la nueva forma de atentar contra la paz y tranquilidad en las principales ciudades europeas.

Pero también se observa el denominador común —pero no absoluto— de perpetradores con alguna relación, tenue o formal, con organizaciones yihadistas, lo cual viene sin duda a soliviantar el debate sobre la inmigración irregular hacia países que en su enorme mayoría forman parte de la Unión Europea (UE).

Veamos. En el caso de Khalid Masood, conductor del todoterreno que acabó con la vida de cinco personas en las inmediaciones del Big Ben y el Parlamento británico a fines del mes pasado, hasta el momento las investigaciones no arrojan ningún resultado o indicio de que estuviera en contacto con organizaciones terroristas.

Y lo más impactante es que muy probablemente nunca se sepan los motivos por los cuales decidió actuar como lo hizo. No en balde se ha iniciado un muy intenso e interesante debate respecto de si estamos frente a una nueva forma de organización y ejecución de actos terroristas o bien ante acciones de sicópatas y desadaptados que no tienen ni motivación (explícita) ni lógica alguna.

Sin embargo, el debate en este sentido se complica de forma inmediata por una razón muy simple: en 100% de los casos de atropellamientos masivos las personas que los ejecutan forman parte de alguna comunidad o tienen directa relación con países en donde la religión islámica es predominante.

Esto de ninguna manera quiere decir que sea la religión la responsable de dichos actos, pero sin duda es de utilidad para los argumentos islamófobos ya instalados en los discursos de varios líderes y partidos políticos de Occidente.

Particularidades

El hecho de que haya un estricto control para la compraventa de armas legales en la UE es una de las medidas que ha impedido, de acuerdo con los expertos, que se utilicen fusiles de asalto o explosivos para cometer los atentados. El problema deviene en cuanto a que cualquier instrumento de la vida diaria —como ya se apuntó— puede convertirse en herramienta asesina, en un recurso letal contra grupos de personas en lugares de alta concentración: mercados, sistemas de transporte urbano, aeropuertos, centros turísticos…

La simultaneidad de los acontecimientos terroristas, incluyendo por supuesto el del Metro de San Petersburgo (a inicios de abril, con 14 muertos y 46 heridos), no debe llevarnos a suponer que están conectados entre sí, pero a partir de su aparición sí que generan influencia y un lógico ambiente de preocupación.

Así, el repliegue del grupo autodenominado Estado Islámico, el bombardeo a la población civil con gas tóxico en Siria, la respuesta militar de Estados Unidos, la inmigración irregular a Europa, las decisiones en política exterior de Moscú, los efectos del Brexit, entre un gran caudal de hechos, no debe evitar analizar la particularidad con que se comete cada acto terrorista: estamos ante una nueva etapa, sin duda más compleja.