Lunes 10 de diciembre de 2018
Conocimiento

Libertad Bajo Palabra

Jaime Sarukhán
2018-04-12 11:28:47 por Martha Mejía
MG

Actualmente México forma parte de un destacado grupo de doce naciones que poseen la mayor cantidad y variedad de animales, plantas y ecosistemas, donde se concentra 70% de las especies del planeta.

En este sentido el país también cuenta con una de las mentes más brillantes en la investigación, identificación y protección del capital natural: el biólogo e investigador José Sarukhán Kermez, ganador del Premio Tyler para el Aprovechamiento del Medio Ambiente (equivalente al Premio Nobel de medio ambiente).

En entrevista exclusiva el también ex rector de la UNAM y líder de la Conabio platica acerca del concepto de libertad  y del destino que tendría el planeta si seguimos dañándolo como hasta ahora.

—¿Qué es para usted la libertad?

—Hay un concepto de libertad que tiene que ver con el poder estar en un ambiente natural sano, adecuado y atractivo, que además produzca beneficios que van desde alimentación, pasando por entretenimiento y hasta el placer de poder ver situaciones naturales de las cuales reciba un beneficio espiritual e intelectual. Pero también es la libertad de poder movernos en esos hábitat (porque en un país como México tenemos una gran variedad de ecosistemas) y poder asistir a ellos, gozarlos, conocerlos y tener información de ellos. Entre más de estos elementos tengamos más gozaremos de esa libertad.

—¿Hasta dónde el hombre tiene libertad de usar los recursos naturales?

—Hasta el momento en que no los afecta de manera tal, que no se daña a sí mismo y a las siguientes generaciones. Debe usarlos de manera conservadora, es decir, que el uso de ellos no deteriore las bases fundamentales que permiten que ese recurso siga existiendo por lo menos igual; y si se puede mejor, pues mejor.

Esto es, añade, “algo sobre lo cual tampoco nos cae el veinte en las sociedades: las siguientes generaciones, fuera del concepto de mis hijos o nietos (porque es mi familia), no nos importan. No nos importan las personas que viven en el estado de junto, o en el país de junto o al otro lado del océano. No importan porque no tenemos ese sentimiento de que somos integrantes de una especie y que todos somos congéneres”.

Convivir y aprovechar

Cabe recordar que hace 25 años, por encargo presidencial, José Sarukhán concibió una institución que hoy es ejemplo en el mundo entero: la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), que parte de la idea de aprender a querer y valorar los recursos naturales para aprovecharlos de manera sustentable.

“Cuando propusimos ese nombre muchos de la comunidad académica dijeron: ¿Cómo que ‘uso’, si de lo que se trata es de que no se toque, que se conserve? Eso es un gran error en un país donde 70% de los bosques y las selvas son propiedad de comunidades indígenas, rurales y ejidos: se deben de admirar, convivir y aprovechar sustentablemente”, indica.

—¿Cómo se llega a ser más conscientes de que somos integrantes de una misma especie que habita el planeta?

—Con información. En este sentido es fundamental hacer accesible a la gente, dependiendo de cada uno en su condición, información que comprenda, valore y pueda estudiar. Y digo estudiarla en el sentido de conocerla. Por ejemplo, la gente que va a un parque nacional conoce el parque nacional, lo observa, lo indaga, observa las plantas y animales que hay en el sitio… A ese tipo de conocimiento me refiero: el que le da valoración a la naturaleza. Creo que no hay otra manera más efectiva de hacerlo.

Agrega que la concienciación no ocurrirá “simplemente porque tengas clase de historia natural en la escuela; también puede ser ahí, pero la información sobre nuestra naturaleza debe ser atractiva, entendible, confiable, para poder asumirla. Es decir, ejercer mi libertad para actuar de acuerdo con mi percepción del mundo de manera adecuada y entender el significado de la importancia que tiene para mí, para mi familia, pero también para toda la humanidad”.

Para José Sarukhán actualmente la condición del medio ambiente en el mundo es muy precaria, ya que los países no hacen los esfuerzos en el sentido correcto, con la intensidad correcta.

—¿Cuál es el panorama que usted vislumbra para el planeta en los próximos años?

—Lo que acontecerá es que vamos a degradar tanto el ambiente que no se podrá tener una vida digna y adecuada para la supervivencia. Las condiciones de vida y alimentación van a disminuir.

En este sentido el biólogo e investigador ve como uno de los principales problemas la pérdida de la biodiversidad biológica, es decir, de los ecosistemas en conjunto con el cambio climático.

Menciona al respecto que el actual modo de vida genera cada año tres mil 700 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) por el consumo de gasolina y diésel, entre otros contaminantes, y hay una clara influencia para que esto se mantenga y no cambie. De ahí que uno de los caminos por los que todos podemos comenzar es convirtiéndonos en consumidores inteligentes.

—¿Cómo lograrlo?

—Primero dejando de comprar esos productos de industrias o empresas que sabemos que tienen un impacto ambiental. Si rechazamos algo que nos venden y que está dañando al planeta la empresa tendrá que hacer algo por mejorarlo. El consumo es lo que está en manos de la gente, de todos, y es una herramienta que podemos utilizar para cambiar las cosas.

En mayo de 217 el Comité Ejecutivo del Premio Tyler decidió entregarle a Sarukhán el galardón tras considerar que con la Conabio el biólogo contribuyó a los campos de la diversidad biológica y el fortalecimiento institucional por medio de la labor de acercar la ciencia a la gente.

Actualmente la Conabio cuenta con doce millones de registros identificados y georreferenciados que forman la base de datos más grande sobre biodiversidad que hay en el mundo en un solo sitio.

—¿Hacia dónde va la ruta de trabajo que usted y otros investigadores desarrollan en beneficio del medio ambiente?

—Eso lo vamos a mantener en la medida en que tengamos más información que genera Conabio. Y la genera simplemente con la participación de toda la comunidad científica mexicana. Nosotros casi no hacemos investigación fundamental en campo: la hacen quienes están en las universidades, los institutos de investigación, etcétera. Nosotros apoyamos muchos de esos proyectos, otros los apoya el Conacyt o la institución misma que lo desarrolla. Pero de ahí recabamos toda la información y de ahí construimos un mejor entendimiento para el país. Y eso lo seguiremos haciendo mientras haya país, mientras haya hombres y mujeres que estén dispuestos y dedicados a esto.

 

 

José Sarukhán Kermeznació en la Ciudad de México el 15 de julio de 1940. Biólogo investigador, se desempeñó como rector de la Universidad Nacional Autónoma de México de 1989 a 1997. Durante su gestión al frente de la UNAM se fundó el Instituto de Ecología y poco después encabezó la creación de la Comisión para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio). Sarukhán ha recibido el grado de doctor Honoris causa por parte de diez universidades del mundo. Fue el primer mexicano en ser nombrado integrante extranjero de la Royal Society, de Inglaterra, y en México es miembro de El Colegio Nacional y de la Academia Mexicana de Ciencias. La mayoría de sus alumnos son destacados biólogos de alto prestigio internacional.

 

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