Lunes 22 de octubre de 2018
Mundo

USMCA: TLCAN MODERNIZADO

Conferencia TLCAN
2018-10-08 08:06:40 por Redacción
Cuartoscuro

Más de 13 meses después de intensas negociaciones el acuerdo de libre comercio trilateral en América del Norte logró sobrevivir, si bien con otro nombre, y dará paso a un pacto de última generación que permitirá intensificar el intercambio y con ello generar crecimiento y bienestar en la región.

Luego de que Estados Unidos y Canadá superaron diferencias como la apertura del mercado canadiense a productos lácteos estadunidenses y la permanencia de los paneles para dirimir controversias comerciales, como exigía Ottawa, se mantuvo la continuidad del pacto comercial que ahora llevará el nombre de USMCA, siglas en inglés del denominado Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá.

Con la modernización del acuerdo vigente desde hace 24 años, que ha convertido a la región norteamericana en una de las más competitivas del mundo, con un mercado de 482 millones de habitantes que genera casi 28% del Producto Interno Bruto (PIB) internacional y realiza 16% del comercio global además de quintuplicar el intercambio de mercancías en este casi un cuarto de siglo de vigencia, el área se pone al día en las reglas y prácticas económicas del siglo XXI.

Se concretó así la modernización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), ahora USMCA, conforme a los objetivos que desde que se pactó la renegociación trilateral marcó el presidente Enrique Peña Nieto al encomendar la tarea al secretario de Economía, Ildefonso Guajardo.

Luego del anuncio los presidentes Peña Nieto y Donald Trump, así como el primer ministro Justin Trudeau, destacaron que el nuevo pacto es resultado de la voluntad política de los tres gobiernos y manifestaron su satisfacción por lo acordado con lo que, afirmaron, América del Norte profundizará su integración productiva y se consolidará como una de las regiones más competitivas en un entorno internacional en el que prevalece una fuerte competencia regional.

Y aunque algunos analistas e incluso representantes del próximo gobierno federal advierten que en determinadas áreas no se lograron resultados ideales y diversas partes del acuerdo serán “dolorosas”, lo cierto es que además de los beneficios que implica haber logrado la modernización del acuerdo, en el caso mexicano se concretaron también aspectos fundamentales como que se preserve un libre comercio efectivo, así como la no aplicación de aranceles o de cupos a nuestras exportaciones.

USMCA

El nuevo acuerdo queda enriquecido con aspectos que el negociado en 1993 no contenía, como el comercio electrónico; se le añadieron capítulos como buenas prácticas de comercio; se establecen reglas claras para el combate a la corrupción y se busca promover a las pequeñas y medianas empresas dentro del comercio regional.

Para aprovechar las oportunidades del siglo XXI los tres países acordaron incorporar herramientas para incentivar el desarrollo y el uso eficiente de los recursos energéticos, promover el desarrollo del comercio digital, facilitar el comercio de los servicios financieros, fomentar la competitividad de las telecomunicaciones y fortalecer la protección de la propiedad intelectual.

Además establecieron nuevas disposiciones en materia comercial y capítulos para hacer el comercio en América del Norte más inclusivo, facilitar la participación de emprendedores y fortalecer la protección a los trabajadores.

Por lo que hace al tema de competitividad se añadieron acciones para fortalecer la plataforma industrial de la región, las cuales garantizan que el comercio entre los tres países sea más sencillo y predecible.

Se puso especial atención en mantener la certidumbre del comercio y de las inversiones al mantener el libro comercio, preservar los mecanismos de solución de controversias e incorporar un proceso de revisión que contribuya a mantener el acuerdo acorde a la realidad económica.

Esfuerzos

El secretario de Economía Ildefonso Guajardo Villarreal, líder de los negociadores mexicanos, afirmó que el acuerdo trilateral da mayor certidumbre y pone a los socios “en la frontera de un acuerdo comercial de última generación, que incluye elementos de integración profunda en la zona”.

El artífice de la renegociación por México resaltó que tal vez el pacto pueda tener reglas de origen más estrictas pero recordó que debe tomarse en cuenta que el mundo se integra en cadenas globales de valor. “Parecería que pierdes elementos de integración de otras regiones pero la verdad es que cada quien se trata de atrincherar en sus regiones para competir con otras. Japón está integrado con el sudeste de Asia y  los europeos con Europa del este, por lo que es un momento donde la tendencia es de competencia regional”.

Y destacó los avances alcanzados: se rescataron íntegramente elementos más importantes como no aranceles, no cupos, libre comercio efectivo y todos los mecanismos de solución de controversias.

A su vez, de visita en Madrid para inaugurar la Casa México, el canciller Luis Videgaray —en su último viaje como funcionario del actual gobierno federal— dijo sonriente que se logró “un buen tratado para todas las partes” y que México puede estar tranquilo “porque el libre comercio seguirá generando muchos empleos y dará más beneficios”.

De hecho los mercados financieros todavía están digiriendo qué se firmó en la nueva versión tripartita del acuerdo comercial.

El 27 de agosto pasado los respectivos equipos de México y EU pusieron punto final a las negociaciones del nuevo USMCA. Durante la llamada telefónica que le hizo Trump a su homólogo mexicano para congratularse por lo alcanzado el presidente Peña Nieto no dejó de mencionar que había que incluir a Canadá: “Hace falta Canadá”, se oyó decirle a Trump.

Si un equipo ha hecho posible el acercamiento entre estadunidenses y canadienses ha sido el nacional, que conformaron Guajardo y Videgaray, así como el subsecretario de Economía, Juan Carlos Baker, en compañía de Kenneth Smith, jefe de la negociación técnica del TLCAN, junto con un grupo de notables para cumplir el cometido del presidente Peña Nieto: “Sacar adelante la modernización del tratado antes de concluir mi administración”.

Después de las elecciones del 1 de julio, tras la victoria electoral de Andrés Manuel López Obrador, candidato de Morena, a los trabajos para destrabar la negociación se sumó Jesús Seade, nombrado directamente por el candidato electo para coadyuvar en las pláticas; empero también para “conocer de cerca qué se iba a cambiar del texto actual” y, sobre todo, “defender lo más posible al sector energético nacional”.

Fueron meses de obstáculos. El camino estaba lleno de escollos. No fue de ninguna forma tarea fácil: el resumen de 13 meses de arduos trabajos, de idas y venidas; por supuesto, de muchas comidas entre los funcionarios, porque en la sobremesa todo se ve desde otra perspectiva.

En el frente del petit comité culinario estuvieron Seade, amigo de Robert Lighthizer, representante comercial de EU; y Videgaray haciendo lo propio con Jared Kushner, el yerno predilecto de Trump, casado con Ivanka, la hija favorita.

Hubo de todo: tanto en materia de múltiples presiones verbales como en los hechos por parte del inquilino de la Casa Blanca que, en más de una vez, minaron el ánimo de los participantes.

El anuncio en marzo pasado de elevar los aranceles a las importaciones de acero y de aluminio, gravados con 25 y 10%, respectivamente, por razones de “seguridad nacional” terminó alcanzando a sus dos socios estratégicos en el TLCAN a partir del 1 de junio.

Eso empantanó y enturbió todavía más el escaso diálogo entre los tres dignatarios, enfrentado Trump con Peña Nieto por lo de la construcción del muro “que será pagado por los mexicanos”, con la consiguiente respuesta de que “México nunca pagará ningún muro”; después la innecesaria confrontación verbal de Trump con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, a quien calificó de “débil y deshonesto” en la pasada cumbre del G-7 en Quebec.

En varias ocasiones tanto canadienses como mexicanos llegaron a percibir que no había más voluntad en Washington no solo para rescatar al TLCAN sino para sostener, vivo y vigente, un libre comercio trilateral.

“Canadá no responderá a ataques ad hominem. Siempre estaremos abiertos al diálogo constructivo y también tenemos derecho a contrarrestar los aranceles con nuestras propias medidas”, defendió Chrystia Freeland, la canciller canadiense.

Pero solo la obcecación y la diplomacia han superado a Trump y su visión unilateralmente proteccionista y visceralmente cuadrada en la que “todos se aprovechan de los estadunidenses”.

Todos cedieron, todos ganan

Algo ha cambiado desde que se firmó el TLCAN en 1993 y se puso en vigor el 1 de enero de 1994, porque México arribó en 2018 con una mayoría de edad en acuerdos comerciales y un saber hacer en el renglón del multilateralismo que utilizó como baza para no dejarse intimidar por el vecino.

No son nada más 24 años de poner en práctica el tratado con EU y Canadá sino también la experiencia de otros pactos comerciales: según información de la Secretaría de Economía el país cuenta con “una red de doce Tratados de Libre Comercio con 46 países, 32 Acuerdos para la Promoción y Protección Recíproca de las Inversiones (APPRIs) con 33 países y nueve acuerdos de alcance limitado”.

Información del Centro Gilberto Bosques del Senado de la República indica que de 1993 a 2016 el comercio total de México con el mundo se multiplicó 6.5 veces, al pasar de 117 mil millones de dólares a 761 mil millones de dólares; de ello, 66% es intercambio con EU y Canadá.

Todo ese bagaje se usó además para evitar que Canadá quedase fuera del nuevo libre comercio y que el TLCAN de tres socios quedase reducido en un convenio bilateral. Porque tres son mucho más que dos: juntos son el segundo bloque comercial más grande del mundo, después de la Unión Europea (UE). De acuerdo con el Banco Mundial los bloques más importantes en el mundo son: la UE, el ahora USMCA y el ASEAN.

En 2017 el flujo comercial entre los integrantes del TLCAN fue superior al billón de dólares. Se trata de un conglomerado de 482 millones de habitantes que representa 7% de la población mundial; juntos significan 28% del PIB global y movilizan 16% del total de los flujos comerciales internacionales.

¿Qué se ganó y qué se perdió en el nuevo acuerdo? Para responderlo, Vértigo contactó a un grupo de economistas expertos. Para Kenneth Smith, encargado de las negociaciones del convenio comercial, se obtuvo un acuerdo modernizado.

—¿Qué cedió EU?

—De entrada, en muchos de los temas, en sus posturas más difíciles, ya que buscaba una restricción en diversos sectores de acceso a los productos mexicanos y canadienses; quería un comercio administrado, por ejemplo. Nosotros logramos eliminar lo de la estacionalidad agrícola, se quitó la muerte súbita que se pretendía en el tratado y, sobre todo, mantuvimos y mejoramos los mecanismos de solución de conflictos y controversias. Y logramos convencer a EU de meter capítulos nuevos como el de corrupción, que fortalece nuestros compromisos internacionales.

—¿Qué cedió México?

—En toda negociación hay balances y sabíamos que el tema complicado era el sector automotriz de América del Norte; ellos querían reglas de origen más estrictas, querían un mayor contenido regional. Hay algunas concesiones pero no nos afectará en el futuro y será positivo para el crecimiento de la industria y del sector. Y en cambio sí nos dará un blindaje de cara al futuro si EU decide imponer aranceles automotrices.

—¿Qué cedió Canadá?

—Al final decidió abrir su sector agropecuario porque en el TLCAN había restricciones de acceso al mercado de lácteos y productos agrícolas y EU quería la apertura y obtuvo una mayor de la que Canadá ofrece en el TPP.

Partiendo de “cómo estábamos al principio con las posturas de EU con elementos proteccionistas y que pretendían cerrar espacios para nuestras exportaciones en lo textil, automotriz y agropecuario, todo eso logramos eliminarlo con el tiempo y muchas horas de reuniones”, argumenta Smith en exclusiva.

Para el estratega internacional primordialmente se logró mantener el espíritu de libre comercio recogido en el TLCAN.

—¿Qué se ha hecho entonces?

—Ha sido un proceso de modernización que además ha mejorado al tratado que teníamos anteriormente… Es sobre todo favorable porque traerá más competitividad a la región.

Para Smith “se logró añadir elementos importantes de modernización en sectores clave como el sector digital, de buenas prácticas regulatorias, hay un capítulo Pymes y otro nuevo de anticorrupción; incorporamos los acuerdos paralelos como parte del tratado; se mantuvo además la solución de disputas y el mecanismo de solución de controversias”.

—¿Qué pasó con la cláusula Sunset?

—Recordaremos que EU quería la extinción del acuerdo a los cinco años de vigencia, esto es, que pudiera darse una muerte súbita del mismo. Nosotros lo rechazamos ya que insertaría un grado de incertidumbre terrible afectando los planes de negocios, inversiones y flujos comerciales que buscan invertir en Norteamérica.

Lo que resultó entonces, añade Smith, es un mecanismo de revisión cada seis años, dado por consenso, para continuar otros seis años y así de forma periódica; no acabará en automático (ni de forma unilateral): si alguien quiere retirarse “deberá avisar con seis meses de anticipación”.

—¿Qué pasó con el sector energético mexicano?

—Al final quedó un acuerdo muy positivo que refleja el marco legal vigente, establece el derecho del Estado mexicano de regular en materia energética y refrenda la Ley de Hidrocarburos… Sobre todo consolida lo que ya está.

Analistas

La primera hoja del nuevo acuerdo señala que el USMCA “sustituye el TLCAN de 1994 por otro del siglo XXI para lograr un comercio mucho más abierto, más justo para los mercados y para hacer más robusto el crecimiento en la región”.

En opinión de la maestra Delia Paredes, analista económico, se ha permitido que siga vigente uno de los pilares del modelo económico, asegurando y dando certidumbre a sus inversiones. “Esto hace que, en un mundo que se torna cada vez más proteccionista, México estará del lado correcto del muro”.

Para Paredes todas las partes (México, Canadá y EU) salieron ganando al reconocer la importancia de las cadenas de valor generadas en el tiempo entre los tres países: “Como bloque Norteamérica es mucho más productivo y eficiente para hacer frente a la competencia global”.

Por su parte Jorge Gordillo, director de Estudio Económicos de CIBanco, estima que el principal objetivo de la renegociación del acuerdo trilateral era evitar una ruptura o salida de EU.

“En este sentido el hecho de que se mantenga vigente un acuerdo comercial con acceso preferencial es un resultado positivo. Lo que comenzó con una amenaza por parte del presidente Trump de una ruptura del acuerdo trilateral concluyó con una modernización del acuerdo y sin grandes ajustes al texto existente”.

Gordillo dice que por el bien de la economía México necesitaba terminar con la incertidumbre sobre el futuro de la relación comercial con su principal socio; y con la conclusión de la renegociación (después de poco más de un año) “el principal factor de inseguridad para los agentes económicos de México (inversionistas, empresarios, consumidores y políticos) prácticamente desaparece. Esta es la principal noticia positiva para México”.

En cuanto a la parte negativa desmenuza en cambio temas como el incremento de las reglas de origen del sector automotriz y el componente de salarios en la manufactura de un vehículo, que pueden traducirse en restricciones al flujo comercial y de inversión trilateral.

—¿Qué ganó y qué perdió Canadá?

—Canadá está en una situación similar a la de México: no se podía dar el lujo de quedar fuera de un acuerdo comercial con su principal socio comercial (EU).

Para EU, explica, “dentro de las ganancias del nuevo acuerdo figuran las menores barreras a los productos lácteos estadunidenses que se exportan a Canadá y la obligación de que los autos contengan más componentes o materiales hechos por trabajadores norteamericanos con el fin de combatir la deslocalización industrial hacia países de mano de obra más barata. Adicionalmente EU logró aumentar tanto con México como con Canadá el monto de los llamados minimis”.

Otras voces externaron también críticas al nuevo convenio por considerar que la modernización del pacto comercial si bien logró mantener aspectos fundamentales de libre tránsito de mercancías que prevalecieron en los últimos 24 años también hay aspectos que a decir de analistas generarán consecuencias “dolorosas”, como reconoció Jesús Seade.

En su opinión se trata de un acuerdo muy bueno pero que también tiene cosas que “nos van a doler” en áreas como propiedad industrial o en textiles al endurecerse las reglas de origen.

Por su parte la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) reconoció que las reglas de origen representan el mayor reto para los armadores de autos dentro del acuerdo comercial, aunque dijo confiar en que se pueda responder a las nuevas exigencias en el sector.

De acuerdo con el influyente diario The Wall Street Journal el nuevo pacto comercial de América del Norte “es notablemente peor en muchas maneras”, además de que “su lógica económica es lo opuesto a la agenda de desregulación de Trump”.

Proteccionismo vs. libre comercio

Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI),  afirma que “los aranceles de Trump empiezan a frenar la economía global. Estamos observando que la eurozona se frena. Hago un llamado a Washington a una desescalada y resolución de actividades y disputas comerciales; hay que contener las tensiones”.

No obstante, para la Casa Blanca su postura es totalmente defendible desde el punto de vista de poner a América primero y Trump ya lo vende políticamente hablando como un éxito suyo. “Se ha firmado el acuerdo comercial más importante de la historia de Estados Unidos; podemos decir que está basado en la justicia y en la reciprocidad”, argumentó el mandatario norteamericano en un speech desde la Casa Blanca rodeado por parte de su gabinete económico.

A su vez el presidente Enrique Peña Nieto, en un mensaje televisado, defendió que “la modernización del acuerdo comercial entre México, Canadá y Estados Unidos concluyó 13 meses de negociaciones. Y ha logrado lo que nos propusimos al inicio: un acuerdo de ganar, ganar y ganar”.

Por su parte, en Canadá, el primer ministro Justin Trudeau expresó que “el nuevo acuerdo preserva las principales partes del anterior tratado. Puedo decir que el sector lácteo no resultará damnificado”.

Desde la perspectiva del timing de la política al USMCA cada gobernante le sacará o no su propio rédito: para Trump es una victoria para sí mismo y su política coercitiva con la que dice “defender los intereses nacionales por encima de todo”.

Ha ganado bonos ante la industria automotriz local, los agricultores y los ganaderos. A los primeros les ha conseguido que para 2020 los vehículos tengan 75% de sus partes manufacturadas ya sea en Canadá, México o EU para tener la ventaja de la tarifa de importación cero; también que al menos en 40% de un coche fabricado en los tres países el trabajador involucrado gane al menos 16 dólares la hora. “Los coches hechos en México y Canadá quedarán en el futuro fuera de cualquier imposición de EU”.

Para los agricultores y ganaderos obtuvo “que accedan en mejores condiciones a Canadá”, porque finalmente Trudeau aceptó abrir su economía a las importaciones estadunidenses de productos lácteos.

Trump se ve tan ganador de una inminente reelección que considera que para las elecciones del Congreso de noviembre próximo los republicanos llegarán como favoritos, y por eso por todos lados va hablando de los dos “grandes acuerdos comerciales a favor de nuestro país que recientemente hemos firmado”, refiriéndose igualmente al signado con Corea del Sur.

El peor parado ha sido el primer ministro canadiense Trudeau, al que la prensa local avizora como perdedor en las próximas elecciones de otoño de 2019 en las que  buscará la reelección.

Justo el 1 de octubre pasado, cuando corría como pólvora el anuncio de la inclusión en el acuerdo, acontecieron comicios electorales en Quebec, donde los políticos del Partido Liberal fueron desplazados por el nuevo Coalition Avenir Québec (CAQ) —su soflama política de centroderecha pasa por un discurso antiinmigrante y de elevado proteccionismo local.

Por su parte el presidente Peña Nieto dejará el cargo cumpliendo su cometido, si bien los analistas ubican a López Obrador como otro de los ganadores ya que iniciará su gobierno sin un TLCAN en zona pantanosa.

Cabe mencionar que la mano del presidente electo, por medio de Jesús Seade, tuvo efecto en tres cuestiones vitales: 1. Eliminar la cláusula Sunset que Trump pretendía someter al acuerdo trilateral para que terminase en automático cada cinco años para ser revisado y si los tres estaban de acuerdo volverlo a poner en marcha; finalmente quedó su permanencia por seis años o más tras una revisión; 2. Trump quería que en el Capítulo 20 los gobiernos tuvieran el derecho de veto para cualquier controversia comercial, pero en su lugar se aprobó la formación de paneles de soluciones; y, 3. En el renglón energético México consiguió que “cada país en el acuerdo le conceda a los otros dos países todo el acceso al mercado y las mismas prerrogativas que ellos mismos otorgan a terceros países”.

¿Qué falta? Entre los tres países consensuar el nombre final del nuevo pacto, darle la última revisión legal con todos los términos acordados, estampar la rúbrica de cada mandatario durante noviembre próximo y, finalmente, enviarlo a los respectivos Congresos para su aprobación.

En México será en 2019 cuando el Senado dé su última palabra…

 

Importancia para México

El TLCAN, ahora USMCA, se ha convertido en el principal motor de crecimiento de nuestro comercio exterior y en la base de nuestra competitividad internacional.

Las exportaciones de México a EU y Canadá se multiplicaron por siete al pasar de 44 mil 474 millones de dólares en 1993 a 313 mil millones de dólares en 2016.

Representa 66% del comercio que México realiza con el mundo (destino de 84% de las exportaciones totales de México y origen de 49% de las importaciones) y equivale a 48% del PIB nacional.

Este nivel de intercambios comerciales ha posicionado a EU como nuestro principal socio comercial, el mayor mercado de exportación y principal proveedor.

A su vez Canadá es nuestro cuarto socio comercial, segundo mercado de exportaciones y sexto proveedor.

Canadá y EU son fuente de 53% (equivalente a 276 mil 501 millones de dólares) de la Inversión Extranjera Directa que ha recibido México entre 1994 y el primer semestre de 2017.

Por socios, EU es el principal inversionista en México (46%) y Canadá el cuarto más importante (6%).

Esos dos países son los mercados de exportación más importantes para las industrias estratégicas del país: en electrónicos ascendieron a 62 mil 920 millones de dólares en 2016; autos ligeros, a 44 mil 737 millones de dólares; autopartes, a 41 mil 381 millones de dólares; eléctrico, 28 mil 495 millones de dólares; agropecuario, a doce mil 600 millones de dólares y autos pesados, siete mil 724 millones de dólares.

Fuente: Secretaría de Economía

 

Pre y pos TLCAN

El intercambio comercial de México con el mundo cambió con el tratado:

Se multiplicó seis veces entre 1993 y 2016.

Pasó de 117 mil millones de dólares en 1993 (año previo a la entrada del TLCAN) a 761 mil millones de dólares en 2016.

De cada 100 dólares de intercambio comercial que el país realiza a nivel internacional 66 dólares son resultado del comercio con EU y Canadá.

El promedio anual de Inversión Extranjera Directa pasó de 2.5 mil millones de dólares en la etapa pre TLCAN a 19.8 mil millones de dólares pos TLCAN (1994-2016).

En el periodo 2013, al primer trimestre de 2017, ese promedio se elevó a 34 mil millones de dólares.

Fuente: Secretaría de Economía

 

Acceso a mercados

El USMCA mantiene el acceso libre de arancel a bienes originarios. Conserva la prohibición de adoptar aranceles a la exportación, impuestos y otros gravámenes. Incorpora nuevas disciplinas para promover la transparencia en la emisión de licencias de importación y exportación

 

Sector agropecuario

El nuevo acuerdo comercial elimina la posibilidad de adoptar en el futuro cualquier restricción en el sector. No establece disposiciones en materia de investigaciones antidumping o antisubvenciones que consideran la estacionalidad de los productos. Se incorpora un capítulo en materia de medidas sanitarias y fitosanitarias que fortalece esa área respecto del TLCAN original.

 

Facilitación del comercio

El USMCA prevé estándares para la transparencia aduanera que permiten facilitar, agilizar y reducir costos al comercio legítimo. Fortalece los controles al comercio de alto riesgo mediante el uso de tecnología de la información, ventanilla única y pago electrónico.

 

Minimis

El nuevo convenio trilateral establece una franquicia para empresas de mensajería y paquetería para la importación de bienes exentas del pago de aranceles y cierto nivel de impuestos internos para operaciones que asciendan hasta los siguientes montos:

EU: 100 dólares estadunidenses.

México: 100 dólares estadunidenses.

Canadá: 150 dólares canadienses para exención de aranceles y 40 dólares canadienses para exención de IVA.

 

Inversión

El nuevo convenio regional consolida el nivel actual de apertura a la inversión extranjera existente en cada parte y se establecen disciplinas para proteger las inversiones.

 

Comercio de servicios

El nuevo convenio consolida la apertura existente en cada una de las partes para permitir la participación de proveedores de servicios de las otras partes en los diversos sectores.

 

Servicios financieros

El USMCA regula los sistemas de pagos electrónicos y establece la prohibición de exigir localización de servidores con acceso continuo a la información.

 

Telecomunicaciones

El acuerdo establece un marco regulatorio que permitirá la competencia efectiva entre los operadores de cada mercado.

 

Laboral

Cada parte adquiere el compromiso de establecer en su legislación laboral el reconocimiento y respeto a los derechos fundamentales reconocidos al amparo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), así como la obligación de hacer cumplir la libertad de asociación y el derecho efectivo a la negociación colectiva, eliminación de todas las formas de trabajo forzoso y obligatorio, eliminación efectiva del trabajo infantil y eliminación de la discriminación en el trabajo y ocupación.

 

Medio ambiente

El nuevo acuerdo incluye prohibiciones de algunos de los subsidios más dañinos a la pesca, como buques y operadores involucrados en la pesca furtiva e ilegal; protección a las especies marinas, como ballenas y tortugas marinas, incluyendo la prohibición de aletas de tiburón; hay un compromiso de trabajo para proteger los hábitat marinos.

 

Persisten aranceles en acero y aluminio

El acero y el aluminio que con el TLCAN gozaban de cero impuestos pasaron a gravarse con aranceles de 25 y 10% a partir del 1 de junio, una medida unilateral y coercitiva del presidente estadunidense Donald Trump.

En la modernización del tratado comercial trilateral se ha dejado en un carril aparte la situación del acero y el aluminio, tanto mexicano como canadiense, levantando con ello el malestar de la industria nacional ligada a dichos materiales.

Fuentes de Economía revelaron que aguardan a que EU ceda y finalmente levante los gravámenes ad valorem para sus dos socios estratégicos: “Podría suceder en estos días”, un poco antes de la firma del texto definitivo del USMCA a finales de noviembre próximo.

Al respecto la postura oficial de Canacero, que lidera Guillermo Vogel, es que observan con preocupación que si bien “tenemos un acuerdo trilateral también persiste la grave situación que afecta a nuestro sector industrial, creada por la aplicación de aranceles de 25% bajo la medida 232 impuesta por EU”.

México, reiteró Vogel, no representa riesgo alguno de seguridad nacional para EU; dicha medida artificial es francamente incongruente con los principios de libre comercio y es “un precedente lesivo” que vulnera el libre mercado de la región.

“Debemos considerar que en los primeros meses de aplicación de la medida 232 las exportaciones de acero de México hacia EU cayeron en un promedio de 30% mientras que las de EU a México se han mantenido y en algunos productos han crecido”.

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