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Miércoles 29 de enero de 2020
Mundo

LE LLUEVE A DONALD TRUMP

Foto: Especial
2019-12-06 23:15:06 por Ángel Hernández
Foto: Especial

Ciudad de México, a 8 de diciembre. El presidente Donald Trump está a punto de ser acusado formalmente por el Comité Judicial de la Cámara de Representantes (con mayoría de legisladores demócratas) por los presuntos cargos de abuso de poder, soborno, obstrucción de la justicia y poner en riesgo la seguridad nacional de ese país, con lo que iniciaría de manera formal el juicio político en su contra para destituirlo.

Después de la comparecencia de funcionarios de la Casa Blanca respecto de la solicitud realizada por Trump al presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, para que investigara a una compañía vinculada con la familia del ex vicepresidente Joe Biden (su posible rival demócrata rumbo a las elecciones presidenciales del próximo año), la líder de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, pidió a los legisladores demócratas que realicen la acusación formal contra el mandatario para someterlo a juicio.

Las acusaciones contra el jefe del Ejecutivo estadunidense se fortalecieron porque un informe del Comité de Inteligencia de la cámara baja determinó que el presidente abusó de su poder al presionar al gobierno de Ucrania a anunciar investigaciones para dañar las campañas electorales de sus contrincantes demócratas, con lo que abrió la puerta a una interferencia extranjera en la elección presidencial de 2020 en EU, además de obstruir la investigación legislativa sobre el asunto.

Por si fuera poco Trump sufrió otro duro golpe cuando un tribunal federal de apelaciones ordenó a dos bancos proporcionar al Congreso sus registros financieros. El fallo, emitido por un panel de tres jueces de la corte de apelaciones de Estados Unidos en Nueva York, significa que Trump perderá el control de sus registros comerciales y personales secretos en Deutsche Bank y Capital One Financial, a menos que la Corte Suprema la bloquee.

Pese a la delicada situación que enfrenta en la parte final de su tercer año de gobierno Donald Trump no abandona su actitud belicosa y volvió a enfrascarse en nuevos pleitos: calificó de insultantes las declaraciones del presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien dijo que la Alianza del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) se encontraba con muerte cerebral; al primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, con quien ha tenido varios desencuentros, lo llamó “dos caras” luego de que se difundieron imágenes en las que se observa a Trudeau y otros líderes europeos presuntamente riéndose de Trump.

Frentes abiertos

En medio de los últimos escándalos protagonizados por el presidente norteamericano tanto en la política interna como con líderes internacionales y rivales comerciales los augurios no parecen favorecerle ante la gran cantidad de frentes que mantiene abiertos.

Trump cuenta con el apoyo de los legisladores republicanos y en caso de que se presente de manera formal la solicitud de juicio político en su contra este se realizaría en el Senado estadunidense, donde los republicanos son mayoría, por lo que si bien en estos momentos se ve lejos su posible destitución, también es cierto que ha dado elementos y motivos suficientes a sus adversarios para que traten de frustrarle un nuevo periodo presidencial en la Casa Blanca.

De hecho, luego de varios semanas de intensa actividad en el Capitolio, que incluyeron comparecencias de funcionarios del gobierno estadunidense y la presentación de pesquisas realizadas por comités que buscan pruebas contra Trump, se dio a conocer el informe de las investigaciones realizadas por la Cámara de Representantes respecto de los delitos en los que podría haber incurrido el presidente y que podrían ser motivo para su destitución.

El Comité de Inteligencia, por ejemplo, concluyó en sus indagatorias que el mandatario puso sus intereses personales y políticos por encima de los intereses de Estados Unidos, con lo cual amenazó la seguridad nacional.

Agrega que Trump abusó de su poder ejecutivo para solicitar la interferencia extranjera en su beneficio para la elección de 2020, en referencia a la solicitud de que el gobierno de Ucrania abriera una investigación por corrupción contra sus contrincantes demócratas (el ex vicepresidente Joe Biden), con lo cual minó la seguridad nacional estadunidense en favor de dos investigaciones motivadas políticamente y que ayudarían a su campaña de reelección presidencial.

El presidente del Comité de Inteligencia, Adam Schiff, expuso que las acciones del  mandatario dañaron la seguridad nacional, minaron la integridad de la próxima elección presidencial y violaron su juramento al tomar posesión del cargo.

De acuerdo con la investigación existen “pruebas abrumadoras” de que Trump propuso a su par ucraniano un pacto de beneficio mutuo para llegar a sus fines: condicionó una invitación a la Casa Blanca para el presidente de Ucrania y una ayuda militar a ese país al anuncio de investigaciones favorables para su campaña.

“Es muy peligroso para un país tener a un presidente sin ética, que cree estar por encima de las leyes”, subrayó Schiff.

En cambio para los legisladores republicanos el informe y las audiencias con testimonios de funcionarios del gobierno que estuvieron presentes en la llamada de Trump al presidente de Ucrania, se trata de una farsa y se tiene un juicio político sin hechos.

El propio Trump calificó el informe de broma y criticó que las audiencias se realizaban mientras él se encontraba fuera de EU, específicamente en Londres, donde se conmemoraron los 70 años de la OTAN.

Una vez de regreso a la Unión Americana pidió a los demócratas un juicio rápido para evitar lo que llamó una “cacería de brujas”.

Y advirtió: “Si tienen que hacerme un impeachment (juicio político), háganlo rápido en el Senado y que nuestro país pueda volver al trabajo”.

Democracia en juego

El jueves 5 de diciembre la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, anunció que el Congreso de ese país comenzaría a preparar los cargos contra el presidente por los sucesos de Ucrania ya que afirmó hay pruebas suficientes de abuso de poder.

“Lo que está en juego es nuestra democracia. El presidente no nos deja otra opción que actuar “, aseveró la lideresa de la cámara baja.

Añadió que el Ejecutivo federal estadunidense abusó de su poder menoscabando la seguridad nacional y amenaza la integridad de las elecciones en ese país.

Pero el proceso iniciado en la Cámara de Representantes en septiembre pasado por parte de los legisladores demócratas (que son la mayoría en esa instancia del Congreso estadunidense) es solo uno de los diversos que ha abierto recientemente Donald Trump a poco más de dos meses de cumplir tres años como presidente.

Junto con la guerra comercial desatada con China y sus disputas con otros socios de Europa, Asia y América a los que amenaza de manera constante con la aplicación de aranceles, Trump mantiene su actitud pendenciera en la primera oportunidad que se le presenta, como ha ocurrido a lo largo de su administración.

En este contexto hace un par de días Trump calificó al primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, como “dos caras”, luego de que las cámaras de televisión captaran el momento en que Trudeau —quien se encontraba departiendo con otros jefes de Estado y presidentes europeos— aparentemente se reía del inquilino de la Casa Blanca. Este episodio provocó incluso que el mandatario norteamericano cancelara la rueda de prensa final y abandonara Inglaterra inmediatamente.

Dudas

Y mientras los demócratas preparan la acusación formal para iniciar juicio político a Trump, que de formalizarse será el cuarto mandatario estadunidense al que se haya instruido el proceso de destitución, para expertos constitucionalistas en ese país todavía no existe la certeza de que haya elementos y pruebas suficientes que pudieran llevar a su destitución. 

El profesor Noah Feldman, quien dio su opinión en las comparecencias del proceso, consideró que “si no podemos someter a impeachment a un presidente que usa su poder para ventaja personal, ya no vivimos en una democracia. Vivimos en una monarquía o una dictadura”.

A su vez el profesor de leyes de la Universidad George Washington, Jonathan Turley (invitado por los republicanos a las audiencias) aseveró que el proceso todavía no genera suficiente evidencia para ameritar la formulación de cargos formales contra el presidente. “Estoy preocupado por reducir las normas para el impeachment para adaptarse a la escasez de evidencia y la abundancia de ira”.

Los siguientes días en Washington habrá una gran actividad legislativa en el Capitolio ante la inminente declaración de cargos contra el presidente Donald Trump que se encuadrarían dentro de las causales consideradas por la Constitución de Estados Unidos para iniciar un juicio político contra el presidente de la Unión Americana.

Nuevas amenazas 

Las acusaciones y disputas que mantiene con los demócratas en el Congreso estadunidense no han sido impedimento para que Trump mantenga su actitud amenazadora contra aquellos países que considera obtienen ventajas comerciales a costa de Estados Unidos.

Con China continúan las tensiones pese a las negociaciones que mantiene desde hace meses para tratar de poner fin a la guerra comercial desatada por Trump, lo que ha dado pie a una escalada de aplicación de aranceles entre ambos países, pleito donde ninguna de las dos potencias ganará, advierten organismos comerciales y financieros internacionales.

Ese vaticinio ha quedado confirmado: la guerra comercial sino-estadunidense genera inestabilidad e incertidumbre a nivel global y es uno de los principales factores para que las expectativas de crecimiento del próximo año se encuentren a la baja, sin contar con la afectación a las principales monedas y bolsas del mundo.

No obstante los avances para dirimir el conflicto Trump dice que el acuerdo con China tendría que esperar hasta después de la elección presidencial de noviembre de 2020, con lo que las expectativas de un pronto arreglo se alejan y aumenta el riesgo de que se reaviven en cualquier momento las sanciones económicas, sobre todo por parte del mandatario estadunidense.

Pero los diferendos con Beijing no solo son comerciales ya que también han tenido como escenario la política: un nuevo momento de discordia surgió después de que Donald Trump promulgó un decreto para respaldar los derechos humanos y la democracia en Hong Kong, donde se registran desde hace seis meses violentas protestas juveniles, con la consiguiente crisis política que no ha sido resuelta hasta el momento.

El enojo de China no se hizo esperar y anunció que adoptará firmes contramedidas ante esa postura de Estados Unidos.

Contra Europa y Latinoamérica

A su vez Francia y la Unión Europea (UE) se dijeron preparados para tomar represalias si Estados Unidos cumple su amenaza de imponer aranceles hasta de 100% a productos franceses valorados en dos mil 400 millones de dólares.

El presidente galo, Emmanuel Macron, se declara decidido a defender los intereses de su país y de Europa, en tanto que su ministro de Finanzas, Bruno le Maire, califica de inaceptable la amenaza de Washington.

El representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, informó sin embargo que su país considera establecer tarifas a productos franceses en respuesta al nuevo impuesto de la nación europea a las empresas tecnológicas de su nación.

De igual forma Washington anunció que restablecerá los aranceles a las importaciones de acero y aluminio de Brasil y Argentina, lo que causó sorpresa a las autoridades de ambas naciones sudamericanas.

Trump tuiteó que Brasil y Argentina han efectuado una masiva devaluación de sus monedas, lo cual no es bueno para los agricultores estadunidenses, por lo que amagó con restablecer los aranceles al acero y el aluminio enviado a Estados Unidos desde esos países.

Estados Unidos es el principal destino de las exportaciones de acero y aluminio argentinas, lo cual representa un mercado de 700 millones de dólares, según datos oficiales.

En 2018 Estados Unidos importó más de 3.98 millones de toneladas de acero de Brasil, por un valor de casi dos mil 500 millones de dólares, de acuerdo con datos del Departamento de Comercio estadunidense.

Así, a Trump le llueve duro y tupido tanto dentro como fuera de Estados Unidos, en medio de una campaña electoral por la reelección, que se antoja cada día más difícil.

Ruta del proceso

La Cámara de Representantes inició en septiembre pasado el proceso para destituir (impeachment) al Ejecutivo federal estadunidense.

El jueves 5 de diciembre la presidenta de la cámara baja, Nancy Pelosi, pidió a los legisladores demócratas preparar los cargos de juicio político contra Donald Trump por los sucesos de Ucrania, considerando que hay pruebas suficientes de abuso de poder.

Se da por descontado que en los próximos días la Cámara de Representantes votará a favor del juicio político ya que los demócratas son mayoría en ese órgano legislativo.

De cumplirse este vaticinio el procedimiento pasará al Senado estadunidense, donde hay en cambio mayoría republicana.

Los senadores tendrán a su cargo el juicio político y los expertos consideran que no procederá porque los republicanos apoyarán al presidente Trump.

 

Motivos para la destitución

El artículo II, sección 4, de la Constitución estadunidense describe los motivos para destituir a un presidente.

“El presidente, el vicepresidente y todos los funcionarios civiles de EU serán removidos de su cargo por juicio político y condena de traición, soborno y otros delitos mayores y faltas menores”, puntualiza.

 

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