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Viernes 03 de abril de 2020
Voces

A LOS ARTISTAS

Yo mero V. Óleo sobre lienzo, 60x50 cm.
2020-02-10 12:54:55 por Juan Carlos del Valle
Juan Carlos del Valle

Cuando me preguntan sobre cuándo y cómo elegí mi profesión respondo que más que una profesión el arte es una manera de vivir, y más que una decisión es un llamado que no es posible ignorar, puesto que se origina en una voz interior, una necesidad creativa, una fascinación con el arte mismo. Y es un llamado que se parece al canto a la vez irresistible y peligroso de las sirenas, ya que el camino del artista no es en absoluto fácil y es recorrido a pesar de abundantes trampas, prejuicios y obstáculos de todo tipo. Caminarlo requiere no solo de la consabida vocación sino de una voluntad de hierro. En ese sentido, creo que el arte escoge a los artistas y no al revés.

Es por eso que a menudo me pregunto: si los artistas llegan al arte desde ese lugar de inevitabilidad, determinación, necesidad interior y resistencia, ¿por qué tantos se desvían y acaban tan lejos de lo que los llevó allí en primer lugar?

Ante las interminables manifestaciones de violencia, miseria, destrucción e injusticia que plagan el mundo actualmente y frente a la epidemia de soledad crónica, egoísmo y consumismo compulsivo que caracteriza a nuestra era, el papel que nos toca a los artistas es más necesario y relevante que nunca.

El artista que elige sustraerse del mundo donde le tocó vivir o el que vende la autenticidad de su propia voz y doblega sus creencias ante un sistema a cambio de dinero, fama, relaciones públicas o modas pasajeras, está desperdiciando una oportunidad única al corromper la capacidad subversiva del arte, renunciando a su sentido fundamental y traicionando el llamado inicial y natural que lo hizo artista. Así, entonces, la primera responsabilidad del artista es consigo mismo y su propia integridad.

El arte ha demostrado ser a lo largo de la historia un canal extraordinario de transformación. El arte ha cambiado opiniones, ideologías y creencias, abriendo las puertas a ideas antes desconocidas y rompiendo paradigmas que parecían inamovibles. El arte ha instigado revoluciones espirituales y militares y también ha sido principio de la paz más absoluta. El arte es donde se deposita la memoria de la humanidad, ha roto barreras de tiempo y espacio, conectando a personas y culturas de diferentes épocas y lugares. El arte ha dado voz a los que no la tienen. El arte no es agente pasivo sino activo. El arte tiene el increíble potencial de sanar este mundo herido.

Trabajo

Y los artistas no somos seres ajenos al mundo sino que estamos inmersos en él y por ello somos responsables, inexorablemente, de ser vehículo del arte, de permitir que sea y que haga lo suyo. El mundo necesita artistas valientes, comprometidos con la misión de poner su creatividad y sensibilidad al servicio de la bondad, la justicia y la libertad. El mundo necesita artistas que sean héroes y no víctimas e instrumentos de un sistema que les dice qué hacer, qué pensar y qué sentir. El mundo necesita artistas que no estén envenenados por la ambición, la envidia, el materialismo y el rencor. El mundo necesita artistas generosos, conscientes de la oportunidad y privilegio de poder generar un verdadero cambio desde su obra.

Oscar Wilde decía que la vida imita al arte mucho más que el arte imita a la vida. ¿Estamos haciendo de nuestro trabajo algo que vale la pena imitar?

 

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Acerca del Autor
Juan Carlos del Valle

Juan Carlos del Valle (Ciudad de México, 1975) es un artista  visual que vive y trabaja en la Ciudad de México. Ha desarrollado un lenguaje figurativo realista, caracterizado por los empastes matéricos y el trabajo de atmósferas cromáticas. Por medio del género del retrato y el autorretrato, así como de la representación de cuentos tradicionales, iconos de la cultura popular y alimentos procesados, explora la constante dualidad entre la imagen de la realidad aparente y la evocación pictórica de lo verdaderamente real.