Domingo 22 de abril de 2018
Poder Nacional

Península de Corea y asuntos internos

La situación en la península de Corea se tensa
2013-04-09 20:58:19 por Javier Oliva Posada
Foto: Internet

Las dinámicas geopolíticas nunca tienen conclusión: un proceso forma parte de otro mayor y cuando una tensión comienza a ceder da inicio a otra.

Así podemos ver que en el escalamiento de violentos conflictos y guerras internas, como la de Siria, es evidente que pasarán varios años para lograr una mediana estabilidad, aunque en este momento resulta punto menos que imposible adelantar cualquier resultado, que puede ir de la secesión del país a la indeseada prolongación de la muerte de miles de civiles.

En esa misma dinámica encontramos la grave posibilidad de un conflicto armado a gran escala, primero, entre las dos Coreas y, luego, potencialmente, de sus aliados y socios militares.

Sin embargo, no debe escapar a nuestra visión que las tensiones externas también son evidencia de problemas internos. El nuevo dictador, Kim Jong-un, nieto del fundador de Corea del Norte, Kim Il-sung, ha tenido problemas para consolidar su liderazgo, primero, por ser el segundo hijo y en medio de las intrigas palaciegas a su hermano mayor se le hacía como el heredero (qué paradoja escribir esto cuando se trata de un país comunista); y, segundo, por la forma tibia y hasta conciliadora con la que inició su gestión.

Se recordará, sobre todo, cuando hizo alusión la posibilidad de una gradual integración de los dos países. Ahora esa retórica de acercamiento ha sido sustituida por amenazas, que desafortunadamente para la causa de su gobierno ni siquiera los habitantes de Corea del Sur toman en serio. En cambio, sí se le ha complicado el escenario internacional.

Allí su tradicional y fundamental aliado y socio, la República Popular de China, votó junto con Rusia y la unanimidad del Consejo de Seguridad de la ONU las sanciones a Corea del Norte por haber realizado un tercer ensayo de proyectiles con carga nuclear.

Cadena

Este es el origen de la airada reacción del gobierno de Corea del Norte y que sólo le ha acarreado más aislamiento de que ya tenía.

De hecho, Estados Unidos ha desplegado fuerzas navales adicionales y ha anunciado que en este mes de abril realizará nuevas maniobras conjuntas con las Fuerzas Armadas de Corea del Sur.

China, hasta el momento, ha reaccionado con cautela, pues también el nuevo presidente Xi Ping lleva escasos dos meses al frente del gobierno y tiene otros asuntos internos y externos que atender con celeridad, como son los acuerdos para garantizar el suministro de hidrocarburos y gas procedentes de Rusia.

De esta forma, es previsible que a pesar de los gestos de hostilidad Corea del Norte mantenga un límite auténtico para el uso de la fuerza. Mientras sea así, no pasará más allá de que los conflictos internos puedan agravarse para el joven dictador. Sin embargo, un pequeño error humano, una directiva mal aplicada o entendida sí que puede desatar una guerra que, como todas a lo largo de la historia, sabemos cómo y para qué empiezan, pero nunca cómo y cuando terminan.

Una grave alteración de los delicados equilibrios geopolíticos en esa región afectará las disputas que mantienen por varios islotes y reclamos de mares territoriales Japón, las dos Coreas, China, Vietnam, Tailandia e incluso Australia. Tema del que ya nos hemos ocupado aquí.

Para México, por otra parte, a pesar de la engañosa realidad de la distancia física, las condiciones en las expresiones de las rivalidades afectarán las dinámicas comerciales y financieras del mundo. Además de una tenue opinión del buen deseo para que el conflicto no se desate, hay que prever los posibles desequilibrios e interrupciones en los flujos marítimos en el Océano Pacífico.
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Javier Oliva Posada

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