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EL ABANDONO DE ZELENSKI

“El orden mundial está cambiando, el equilibrio europeo ya cambió”.

Volodímir Zelenski.
Volodímir Zelenski.|Foto: AFP

El abandono de Volodímir Zelenski, el presidente ucraniano, por parte de Donald Trump, el mandatario estadunidense, produjo importantes reacciones mediáticas esta semana.

Como resultado del pacto entre Trump y Putin en torno al diesel, se sobreentiende que la Casa Blanca ha determinado reforzar sus acercamientos con Moscú y dejar a su suerte a Kiev.

Es muy extraña la prensa liberal a veces. No sé por qué se sorprenden de la actitud trumpista si ha sido la misma siempre. Desde antes de la elección presidencial de 2024, se advirtió que Trump no simpatizaba ni con la causa ucraniana, ni mucho menos con Zelenski. Lo importante era que Ucrania y sus aliados tomaran medidas preventivas para el caso de que llegara Trump a la presidencia nuevamente.

En segundo lugar, mucho se dijo en la misma prensa liberal que si Estados Unidos abandonaba a Ucrania no pasaría nada porque la mayor parte de la asistencia militar la proporcionaban países europeos. Todo lo cual es más o menos falso en tanto que como hemos visto, Zelenski se ha derrumbado emocionalmente al saber del abandono americano.

La información de inteligencia proporcionada por Estados Unidos era esencial para la defensa de su país y no hay modo de sustituirla por fuentes europeas, ya que estas no disponen de los recursos ni el alcance norteamericano. La tecnología de vigilancia estadunidense es insuperable y era la que aportaba elementos decisivos para la estrategia militar ucraniana.

Además, el gobierno estadunidense ya puso de manifiesto que le gustaría ver la celebración de elecciones en Ucrania a fin de obligar a Zelenski a salir del poder. La causa de la defensa ucraniana difícilmente podría estar más debilitada. Zelenski viajará (como ya lo está haciendo) por todas las capitales europeas, se tomará fotos con los mandatarios de aquellas naciones, pero hasta ahí.

Historia triste

Sucede aquí lo mismo que con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), en los hechos para Occidente, el poder militar es Estados Unidos y muy lejos todo lo demás. ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar Francia, Inglaterra o Alemania en el compromiso de defensa de Ucrania y en el enfrentamiento directo con Rusia? ¿Arriesgarán la seguridad y los impuestos de sus ciudadanos para defender a los ucranianos? Se ve muy dudoso. Y si esos países no lo hacen, mucho menos naciones subdesarrolladas militarmente como España, Italia o Portugal.

En el momento de la verdad, durante las elecciones, da la impresión de que los votantes europeos elegirán candidatos y propuestas electorales que no los comprometan demasiado con Ucrania, o mejor dicho, que no los pongan en ruta de colisión con Rusia.

La historia es triste sin duda, pues nadie sensato puede celebrar el éxito de una agresión imperialista como la rusa contra Ucrania. Además, establece un precedente funesto a futuro para que las naciones poderosas ataquen a las menores cuando así convenga a sus intereses. Es sin duda, el anuncio de un orden internacional más peligroso, inestable e injusto.

Ahora bien, no faltará quién afirme que las cosas pueden cambiar, que hay esperanza de una victoria ucraniana, que basta esperar el cambio de administración en Estados Unidos y ya está. Lo malo es que los ucranianos no pueden darse el lujo de esperar un par de años más a ver si el clima político estadounidense cambia.

O toda Europa se compromete integralmente en su defensa, o los ucranianos estarán perdidos de manera definitiva y volverán a ser una nación periférica plenamente sometida a Rusia. El orden mundial está cambiando, el equilibrio europeo ya cambió.