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“ORÍGENES DE NUESTRA FORMA DE SER. LA DIVULGACIÓN DE NUESTRA HISTORIA Y CULTURA”

“La historia es una herramienta cargada de futuro”.

Nueva nación.
Nueva nación.|Foto: Wikimedia Commons/Kurz & Allison

La Historia de México no es únicamente el resultado de la mezcla de los pueblos prehispánicos y los españoles que se encontraron en el siglo XVI, sino que también es la formada por las diversas culturas y cosmovisiones que cada uno heredó antes de ese choque. Esa es la razón principal por la que la cultura mexicana es tan rica. Diversas tradiciones e ideas se fusionaron en una sola, provenientes de tiempos ancestrales y de muy distintos lugares.

Los tres siglos de nuestra existencia como Virreinato de la Nueva España (1521-1821) —incluso más tiempo que nuestra vida como nación independiente—, fueron el laboratorio en el que se forjó lo que creemos, lo que comemos, lo que celebramos, lo que nos gusta, lo que no nos gusta y aquello que nos define como nación mestiza. La mezcla biológica y el sincretismo cultural sucedieron simultáneamente

Tras la Independencia, luchamos por establecer la forma en que queríamos ser gobernados; porque aquellos siglos dejaron también profundas raíces que chocaron con los vientos de nuevas y más democráticas ideas políticas.

Durante las siguientes primeras décadas, tuvimos que aprender —y sangrar— para darle forma al proyecto republicano federalista que finalmente adoptamos. Pero antes, fuimos dos veces Imperio, perdimos la mitad del territorio en una guerra, hasta convertirnos en la República que es México el día de hoy. Nuestras tradiciones culturales prevalecieron durante esos tiempos tumultuosos, inciertos y terribles.

Es en nuestra música, comida, arte, arquitectura, literatura, paisajes, historia, gente, avances científicos. Prácticamente en todo lo que recordamos, vemos el trepidante viaje que ha sido convertirnos en este país particularmente mágico, de más de 216 años.

Descubramos entonces de qué estamos hechos. Descubramos esas historias detrás de nuestra cultura e idiosincrasia. Descubramos en nuestra Historia los orígenes de la forma en que nosotros, los mexicanos, somos con orgullo.

Es ahí en donde la divulgación sobre México y su historia nos llena de elementos como: pertenencia, identidad, orgullo y continuidad. El conocimiento de la historia de México es el medio principal para afianzar tales conceptos.

Procesos y acontecimientos

Sin embargo, a pesar de nuestra riqueza cultural, el día a día de los mexicanos pareciera devenir completamente desvinculado de la historia que nos define como nación.

Este fenómeno, además de contribuir a la pérdida de identidad, agudiza también la sensación de desolación colectiva, esa sensación de no ser nada, de no sentirnos orgullosos de nada. Por ende, no funge como elemento de cohesión y continuidad cultural. Más bien, funge como falso decreto adoctrinador.

A los mexicanos nos hace falta sentir que pertenecemos a algo valioso, que tenemos algo que defender con orgullo y pasión, que nos identifica y define por lo que somos. Me refiero a los otros antes que nosotros, en todos los periodos de nuestra larga historia. ¡En todos!

Divulgar nuestra historia en medios masivos de comunicación nos permite sacarla de las aulas y las bibliotecas, y transformarla en historias para no historiadores. Entonces se vuelve liviana, coloquial, cercana, sin mayúscula. Pero con todo el rigor y la responsabilidad académica de parte de quien la difunde. El rigor académico no está peleado con lo ameno.

La divulgación de la historia permite despertar la curiosidad del público por saber más del tema, conocer a mayor profundidad un hecho o contexto histórico. Se trata de descubrir una historia no oficial, no única, no maniquea, no acartonada de héroes y villanos, sino una historia llena de procesos y acontecimientos que responden a otras épocas. Se trata de una historia que está viva porque tiene eco en la actualidad. Se trata de descubrir el origen de lo que somos. Sigamos hablando de nuestra Historia.

“La historia es una herramienta cargada de futuro”.

“Se trata de una historia que está viva porque tiene eco en la actualidad”.