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16 septiembre, 2020
Claudia Luna Palencia
Internacional

FRENO A LA VACUNA DE OXFORD: RUSIA Y CHINA AVANZAN

Rusos y chinos ya vacunan a sus ejércitos.

Ninguna otra farmacéutica en el mundo tiene tal nivel de compromisos firmados con varios países para la producción de la vacuna de Oxford contra el coronavirus: AstraZeneca firmó contratos con India, Estados Unidos, la Unión Europea (UE), México, Brasil, Argentina, Australia, Sudáfrica y la Organización Mundial de la Salud (OMS) para proveerles del biológico mediante el mecanismo Covax, en el que figuran más de 70 naciones agrupadas.

En total hay prevendidas tres mil millones de dosis de la vacuna contra el SARS-CoV-2 que ensaya la Universidad de Oxford junto con el Instituto Jenner usando como vector el adenovirus de un chimpancé. Es el único ensayo en el mundo que utiliza a un animal como vector.

España, que hace poco afirmó que en diciembre próximo tendría al menos tres millones de dosis de esta vacuna, se quedará con las manos vacías porque la farmacéutica británica acaba de suspender los ensayos en fase 3 de la vacuna de Oxford al registrarse el caso de un voluntario afectado por la inoculación.

El paciente, ubicado en Reino Unido, sufrió una “reacción adversa grave” que obligó al laboratorio a suspender todas las aplicaciones programadas en miles de voluntarios.

Michelle Meixel, portavoz de AstraZeneca, intentó quitarle hierro al asunto señalando que se trata de una suspensión “rutinaria” en todos los ensayos clínicos.

La persona inoculada sufre una mielitis transversa catalogada como una inflamación “de ambos lados de una sección de la médula espinal”, trastorno neurológico que daña la mielina que cubre las fibras de las células nerviosas.

Puede provocar debilidad muscular, diversos problemas sensoriales y motrices, así como parálisis, disfunción de la vejiga o del intestino y dolores intensos.

Con los ensayos suspendidos hasta que se indague si hay una relación entre dicha reacción y la vacuna de Oxford no proseguirá con la vacunación a los más de 30 mil voluntarios distribuidos no solo en Reino Unido sino también en Estados Unidos y cuyos ensayos deberían comenzar este mes de septiembre.

Desde Ginebra, Suiza, la Organización Mundial de la Salud ha evitado pronunciarse por el momento y sus expectativas de vacunaciones masivas pasaron del “segundo semestre de 2021” hasta “muy posiblemente 2022”.

Para Donald Trump es un tropiezo, porque lleva semanas presionando por presentar en la Unión Americana ya sea la vacuna de Oxford o la de Moderna en fase 3.

Tedros Adhanom, titular de la OMS, ha puesto especial énfasis en destacar que no debería meterse prisa ni presión a una campaña de vacunación, porque en esta pandemia inédita también se viven tiempos inéditos en los que inmunizaciones contra el coronavirus van probándose en tiempo récord.

Y es que una vacuna demora en promedio de cuatro a cinco años en desarrollarse y cumplir todos los protocolos de seguridad, eficacia y eficiencia, por lo que la OMS alerta de que tanta prisa en el caso del Covid-19 podría ser contraproducente.

De hecho, coincidiendo con los rumores previos de que AstraZeneca pararía los ensayos con la vacuna de Oxford, los representantes de varias multinacionales farmacéuticas firmaron un convenio conjunto en el que ninguna se dejará presionar “políticamente” para fabricar la vacuna contra el coronavirus.

Ese compromiso lo adquirieron AstraZeneca, GlaxoSmithKline, BioNTech, Pfizer, Moderna, Johnson & Johnson, Merck y Novavax, además de cubrirse con cláusulas que las eximen de cualquier responsabilidad si la vacuna provoca un daño o efectos adversos indeseables.

Quieren además, en el futuro, una campaña de vacunación exitosa y no ser utilizadas para una campaña electoral, metidas ya en el juego de promesas de Trump.

Se trata de la salud y de vidas humanas. Está en riesgo que la gente no quiera ponerse la inmunización con miedo a atestiguar las prisas y las presiones, atemorizada por los efectos e ignorando cuánta inmunidad duradera les dará la inoculación.

Hace unos días el diario The Economist publicó un sondeo acerca del tema de la vacuna contra el SARS-CoV-2 en la Unión Americana. La encuesta aleatoria fue realizada por la empresa YouGov y mostró que “solo 40% de los estadunidenses” está dispuesto a vacunarse.

En Europa las autoridades señalan que las incluirán solo para los grupos de riesgo, dejándolo opcional para quien desee ponérsela.

Y ninguna autoridad sanitaria termina de explicar si la vacuna contra el coronavirus formará parte de la nueva cartilla de vacunación oficial o si bien las personas que no estén en los cuadros de riesgo la pagarán de su bolsillo, como ya sucede con otras vacunas.

Trump tampoco lo especifica en un sistema sanitario poco garantista: si el usuario no paga por su seguro médico no es atendido o bien no sale del hospital sin cubrir la cuenta. Por ende, falta el pronunciamiento de las compañías aseguradoras y el sistema nacional de salud.

Lo cierto es que la pandemia, primero, y la búsqueda de la vacuna, después, han desnudado la mala gestión, planeación y organización de Occidente, en tanto que en Asia, China y Rusia vacunan de manera masiva.

No todo está perdido

Desde la Universidad de Oxford, Carlos Estévez pidió cautela, al tiempo que remarcó que es algo de “rutina” cuando una vacuna se está probando en más de diez mil pacientes.

“Primero hay que ver si el trastorno en la persona voluntaria es derivado de la vacuna. Habrá que hacer una serie de pruebas. Si se establece finalmente la causalidad entonces quizá deberán hacerse cambios en el protocolo”, afirmó.

El neurólogo español, quien participa en los ensayos clínicos, indicó que desde su punto de vista es “bastante alabable” la actitud de AstraZeneca de parar la prueba esperando conocer más detalles del caso.

“En un evento así hay que ver los datos con detenimiento. A partir de entonces se tomarán decisiones. Creo que hay que ser cautos. De la misma manera que un ensayo en fase 1 o 2 no garantiza que la vacuna se pueda administrar, hay que ver paso a paso los efectos adversos. Tampoco lo sucedido indica que el ensayo vaya a fracasar. Solo hay que ser cautos. No todo está perdido”, defendió Estévez.

La Unión Europea, que recién cerró un contrato a finales de agosto pasado con AstraZeneca para adquirir 300 millones de dosis y 100 millones de dosis supletorias, (400 millones en total), busca ahora acuerdos de compra con otras compañías.

Apenas unas horas después de la suspensión de las pruebas la Comisión Europea dio a conocer conversaciones con la alemana BioNTech y la estadunidense Pfizer para comprar 200 millones de dosis de la vacuna que desarrollan de forma conjunta.

Otros países mueven sus fichas también tras el tropiezo de Oxford. Por ejemplo México, que ya había tenido acercamientos con Rusia para probar su vacuna (anunciada el pasado 11 de agosto por el presidente Vladimir Putin). Tras una reunión del canciller Marcelo Ebrard con Viktor V. Koronelli, embajador de la Federación Rusa, ahora se anuncia la adquisición de 32 millones de dosis de Sputnik V.

La Comisión Federal contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) dará su visto bueno para que lleguen las primeras dosis el próximo mes de noviembre y se distribuirá con mediación del laboratorio mexicano Landsteiner Scientific.

Si bien ha sido criticada por la OMS, que señala se han saltado fases clínicas en su experimentación, recientemente la prestigiosa revista científica The Lancet publicó resultados de los ensayos clínicos de Sputnik V, tal y como en su momento lo hizo avalando las investigaciones de Oxford con su vacuna.

Respecto de Sputnik V ahora The Lancet publicó: “Permite la producción de anticuerpos y no provoca efectos secundarios. La vacuna, consistente en dos vectores de adenovirus humano (rAd26 y rAd5), habría demostrado provocar una respuesta satisfactoria en las células T del sistema inmunitario”.

Elaborada por el Instituto de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaley, Sputnik V estimula “ambos brazos del sistema inmune”, tanto en anticuerpos como en respuestas de las células T.

La imagen del ministro de Defensa ruso, Serguei Shoigu, aplicándose la vacuna en un centro sanitario dio la vuelta al mundo: cada vez más países le piden al Kremlin un contrato para tener millones de dosis lo más pronto posible.

En descargo de Sputnik V la inmunóloga israelí Polina Stepénskaya argumentó que la inmunización rusa “podría superar en efectividad a las desarrolladas en el mundo occidental”.

Stepénskaya, jefa del Departamento de Trasplante de Médula Ósea e Inmunoterapia del Centro Médico Hadassah de Israel, comentó que esta vacuna generará una inmunidad “más estable que la de Oxford”.

La pandemia, además de entrar en el juego de las pugnas y la retórica de la guerra comercial entre EU y China, se politiza conforme se involucran diversos intereses, entre los que se mezclan sentimientos nacionalistas y proteccionistas con ideologías; unas defienden el uso del Estado para controlar la ralentización de la propagación del virus; y otras, en contra, condenan coartar las libertades.

Mientras en China la ciudad de Wuhan, epicentro de la epidemia que se convirtió en pandemia, lleva tres semanas sin ningún ingreso hospitalario ni contagio.

El presidente Xi Jinping alaba la victoria frente al virus mientras la vacuna de CanSino se aplica al ejército. En total el gigante asiático tiene cuatro tipo de vacunas ya que además de la de CanSino están dos desarrolladas por el Grupo Nacional de Biotecnología de China (CNBG, por sus siglas en inglés) junto con Sinopharm; y por último una de Sinovac.

Así como en la prensa rusa trascendió que la élite empresarial está siendo vacunada con Sputnik V, en el caso de China se menciona que cientos de miles de empleados se vacunan con las dosis de CNBG, incluyendo a los de compañías estratégicas como Huawei.

Zhou Song, secretario de la Comisión para la Inspección de la Disciplina, del Partido Comunista, aseveró en entrevista para Radio Nacional China que el suero de CNBG se aplica a cientos de miles de personas sin ningún tipo de efecto adverso, muchas en Wuhan.

Las vacunas chinas, al igual que la rusa, usan de vector el adenovirus de la gripe humana, si bien cada laboratorio tiene su propia técnica y tecnología aplicándola para dar con la respuesta a este acertijo sanitario. En el caso de Moderna en EU, en conjunción con el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, se usa una tecnología inteligente en su vacuna ARNm-1273.

“A diferencia de las vacunas tradicionales, compuestas por un virus debilitado o inactivo o un fragmento de virus para desencadenar una respuesta inmune, este producto utiliza el ARN mensajero para hacer que las células produzcan la proteína espiga del coronavirus, que es el antígeno principal que genera anticuerpos neutralizantes”, señalan los especialistas.

Moderna está en la fase 3 con miles de voluntarios siendo evaluados y el presidente Trump dice que podría estar disponible antes de las elecciones de noviembre, pero cada vez les mete más prisa.

Trump quiere una victoria moral frente a la pandemia, frente a su “virus chino”, mientras fotos de Wuhan de mediados de septiembre muestran a la gente haciendo vida normal, a los turistas paseando, a los niños en el colegio y al ocio nocturno brillando los fines de semana sin que la mascarilla sea obligatoria.

La celebración del presidente Xi en el sentido de que los chinos “han vencido al virus” no hace más que calar los huesos en Occidente, que vive la segunda ola del contagio y se encamina hacia un invierno incierto.

Solo un tropiezo…

Pascal Soriot, CEO de la farmacéutica británica AstraZeneca, sostuvo en Reino Unido que todavía están “a tiempo de entregar la vacuna de Oxford” para finales de año o bien en el primer semestre de 2021.

Cuestionado respecto de la investigación acerca del voluntario afectado, Soriot no dio una fecha precisa para determinar cuánto tiempo demorará indagar si la mielitis transversa detectada en la persona vacunada fue consecuencia directa de la inmunización o no tiene ninguna relación.

“Lo que podemos decir es que habrá vacuna al final del año si los reguladores la aprueban; depende de qué tan rápido se movilicen. No es inusual parar un ensayo en una vacuna, es muy común, lo dirán muchos expertos”, comentó.

Hay rumores en torno de que no es la primera persona con efectos negativos y al parecer sería el segundo caso. Preguntadas al respecto fuentes de la compañía respondieron a Vértigo que “lo van a consultar”.