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11 agosto 2022
TV Azteca
Internacional

Prolongada sequía amenazan la vida silvestre en África

Los parques no solo protegen a la fauna, sino que absorben el dióxido de carbono y reducen el impacto del calentamiento global

Kenia — Los parques nacionales de África, donde viven numerosas especies, incluidos leones, elefantes y búfalos, corren peligro por una escasez de lluvias y nuevos proyectos de infraestructura.

Una prolongada sequía en buen parte del este de África, exacerbada por el cambio climático, y proyectos de desarrollo en gran escala, como excavaciones en busca de petróleo y la ganadería, conspiran contra los esfuerzos por preservar áreas protegidas, según varios expertos en el medio ambiente.

Los parques en peligro van desde Kenia, al este, que cuenta con los parques nacionales de Tsavo y Nairobi, hacia el sur, abarcando los parques nacionales Mkomazi y Serengeti en Tanzania, Quirimbas y Gorongosa en Mozambique y el famoso Kruges de Sudáfrica. Hacia el oeste están las reservas de Kahuzi Biega, Salonga y Virunga en el Congo.

Los parques no solo protegen la fauna y la flora, sino que absorben el dióxido de carbono del aire y reducen el impacto del calentamiento global.

Se calcula que el 38% de las áreas con biodiversidad de África corren fuerte peligro por el cambio climático y los proyectos de infraestructura, según Ken Mwathe, de BirdLife International.

“Hay áreas de abundante biodiversidad, sobre todo en África, que los inversionistas consideran improductivas, propicias para el desarrollo”, expresó Mwathe. “El gobierno entrega tierras en estas áreas para proyectos de infraestructura”.

Agregó que “los tendidos eléctricos y otras infraestructuras energéticas hacen que las aves se estrellen por la escasa visibilidad. Muchas aves mueren por esta razón”.

En un esfuerzo por mejorar los niveles de vida y cumplir con los objetivos de desarrollo sustentable --como acceso a agua limpia y a alimentos--, impulsar la creación de empleos y el crecimiento económico y mejorar la calidad de la educación, los gobiernos africanos les apuntan a grandes proyectos, muchos de ellos financiados por inversionistas extranjeros, sobre todo de China.

Un oleoducto que se planea construir, por ejemplo, cruzaría el valle Kidepo, las Cataratas de Murchison y el Bosque Bwindi Impenetrable de Uganda, amenazaría numerosas especies y está siendo criticado por activistas climáticos.

El crecimiento de las poblaciones urbanas y de las construcciones que esto trae aparejado, como carreteras, tendidos eléctricos, gasoductos, puertos y vías férreas, también comprometen el bienestar de los parques, según los conservacionistas.

Afirman que reemplazar la vida silvestre con infraestructura no es el enfoque adecuado para promover el crecimiento económico.

“Tenemos que tener un futuro en el que la vida silvestre no está separada de la gente”, manifestó Sam Shaba, de la Fundación Honeyguide de Tanzania, una organización ambientalista sin fines de lucro.

Cuando “la gente empiece a ver que la vida silvestre ofrece las respuestas a un desarrollo sustentable, ahí va a cambiar todo”, afirmó Shaba.

La mayoría de los parques de África fueron creados a fines del siglo 19, principios del 20, por gobiernos coloniales que cerraron las zonas y ordenaron a los nativos que no ingresasen. Pero ahora los conservacionistas dicen que un enfoque más inclusivo y los conocimientos de las comunidades indígenas que viven junto al os parques pueden ayudar a protegerlos, según Ademola Ajagbe, director regional de The Nature Conservancy.

“Los habitantes de estas zonas son desalojados por la fuerza o se les impide vivir allí, como ocurre con los masai (en Tanzania y Kenia), los twa y los mbutis (en el centro de África), que por generaciones han convivido con la vida silvestre”, dijo Simon Counseill, asesor de Survival International.

“Se presenta a África como una tierra con mucha vida silvestre y sin gente que viva allí. Este es un relato que debe cambiar”, manifestó Counseill.

“Si no prestamos atención a las necesidades sociales de las comunidades, ignoramos un elemento clave”, dijo John Kasaona, director ejecutivo de Desarrollo Rural Integrado con la Conservación de la Naturaleza en Namibia.

Los efectos del empeoramiento de las condiciones climáticas en los parques nacionales no pueden ser ignorados, aseguran los expertos.

Un estudio reciente hecho en el Parque Nacional de Kruger asoció eventos climáticos extremos con la pérdida de plantas y animales, que no son capaces de adaptarse a las nuevas condiciones y carecen de agua debido a sequías más prolongadas y a temperaturas más altas.

Las sequías amenazan especies como los rinocerontes, los elefantes y los leones, ya que reducen la cantidad de comida disponible, indicó Philip Wandera, ex guardabosques del Servicio de Vida Silvestre keniano, hoy disertador de la Universidad Católica del Este de África.

Un manejo más riguroso de los parques y la eliminación de los cercos que impiden migrar a las especias en busca de zonas menos secas son pasos importantes para proteger la vida silvestre, de acuerdo con Wandera.

Acotó que un apoyo financiero “ayudaría a las comunidades de la zona”, que a su vez colaborarían en la preservación de los parques.