Lunes 23 de julio de 2018
El árbol de moras

As time goes by

Reloj
2016-03-11 19:09:13 por Juan Pablo Delgado
Foto: Mon Œil/Creative Commons

¿Quién de ustedes nunca quiso tener algún superpoder? Yo apostaría a que todos han fantaseado en algún momento con poder volar, ser invisibles, o tener visión de rayos X.

Pero quizá la respuesta más interesante a esta pregunta la dieron Bill Gates y su esposa Melinda hace un par de semanas, cuando jóvenes preparatorianos los cuestionaron sobre su poder preferido. ¿Sus respuestas?: tener más tiempo y crear más energía.

Quisiera concentrarme en la respuesta de Melinda, porque aun cuando la escasez de energía eléctrica es un problema que afecta a millones de personas, la escasez de tiempo me parece una realidad más perversa.

¿A qué se refiere Melinda con la falta de tiempo? Pues como explica en la Carta Anual de su fundación, la falta de tiempo significa cosas distintas dependiendo de tu género y tu condición socioeconómica.

Porque es un hecho que en todo el mundo la manera en la que hombres y mujeres invierten su tiempo está completamente desbalanceada: mientras los hombres pasan más tiempo trabajando por dinero, las mujeres cargan desproporcionalmente con el trabajo no remunerado.

De acuerdo con la OCDE (en su estudio Employment: time spent in paid and unpaid work), a nivel mundial las mujeres invierten un promedio de 4.5 horas al día en trabajo sin remuneración (más que el doble que los hombres), que incluye toda clase de actividades consideradas “domésticas”, como comprar comida, cuidar hijos o limpiar la casa.

Aquí en México utilizamos un torpe eufemismo para hablar de este trabajo sin paga: “los quehaceres”. Pero no nos hagamos idiotas, señores: ¡trabajo no pagado sigue siendo trabajo!

Lo peor es que pocos cuestionan que estas labores sean “obligaciones” predominantemente femeninas, ya que mientras los hombres mexicanos realizan diariamente casi dos horas (112.6 minutos) de “quehaceres”, las mujeres invierten más de seis horas al día (373.3 minutos).

Pero esto no significa que las señoras se queden de fodongas el resto del día; puesto que a estas seis horas hay que sumarle las cuatro horas en promedio de trabajo que también realizan las mujeres para ganar dinero.

Robo

Es obvio que alguien tiene que hacer las actividades del hogar; pero es el desbalance en el tiempo invertido por cada género el que termina por corroer la vida de las mujeres, porque con esta falta de tiempo no solo se desplaza el tiempo de descanso, de diversión, de reflexión o de esparcimiento: entre menos tiempo dispongan las mujeres, se reduce también su posibilidad de trabajar por dinero o de estudiar una carrera profesional.

Para muchas personas, hoy resulta facilísimo pretender que las mujeres se encuentran suficientemente empoderadas porque pueden trabajar, ocupar altos puestos políticos, o por haber tomado el control de su reproducción. Sin embargo, no podemos ignorar que seguimos robándoles lo más valioso en esta vida: el tiempo.

Fue Benjamín Franklin quien acuñó la frase que domina la cultura norteamericana: Time is money. Pues si en realidad el “tiempo es dinero”, estamos entonces frente al robo más grande de la historia porque como una bola de bandidos hemos robado durante siglos lo más importante que tienen las mujeres: su tiempo libre, que bien pudieron haber invertido en desarrollarse como profesionistas, en vez de estar lavando calzones sucios.

¡Lo que nos faltaba!

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Juan Pablo Delgado
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