Pese a todo, la monarca vuelve a México (I/II)

Martha Mejía Martha Mejía  


2017-03-06 17:19:04

A diferencia de sus padres, abuelos y tatarabuelos, y de sus hijos, nietos y bisnietos, la generación Matusalén de mariposa Monarca vive hasta nueve meses y realiza una de las migraciones más impresionantes en la naturaleza, pero tras ser una de las migraciones más largas, resistentes y numerosas en el mundo de los insectos, la temporada 2016-2017 registró una disminución de 2.91 hectáreas, es decir, 27.43% menos con respecto de la superficie ocupada (4.01 hectáreas) en la temporada 2015-2016.

Travesía

Las mariposas Monarca nacen en huevos de los que salen en forma de larva, para después comer la cáscara del huevo y alimentarse de las plantas del algodoncillo sobre las que nacieron.

De hecho, este lepidóptero depende fundamentalmente del algodoncillo, que constituye prácticamente el único alimento de las larvas. De esta planta reciben el veneno y la toxicidad que necesitan para enfrentarse y salvarse de sus depredadores.

Las mariposas adultas reproductivas viven de cuatro a cinco semanas. Sin embargo, cuando se acerca el otoño en Estados Unidos y Canadá nace una generación especial, conocida como la generación Matusalén.

Las Matusalén, nacidas a finales de verano o principios de otoño, son las únicas que pueden realizar la migración y hacen un único viaje de ida y vuelta: recorren alrededor de 120 kilómetros diarios y realizan su viaje en 33 días, aproximadamente.

Para cuando comience la migración invernal de la siguiente temporada, varias generaciones de verano habrán vivido y muerto; y serán las tataranietas de las migrantes del año pasado las que realicen el viaje.

De algún modo las nuevas generaciones conocen el camino: siguen las mismas rutas que sus ancestros y en ocasiones incluso vuelven al mismo árbol.

Cada año, entre noviembre y marzo, la Monarca encuentra en los santuarios mexicanos las condiciones ideales para desarrollarse y aparearse: altitud de tres mil metros sobre el nivel del mar, temperatura, humedad y exposición a los rayos solares, entre otros.

A finales de marzo, cuando alcanzan su madurez, emprenden su viaje de retorno hacia los países del norte.

Amenazas

De acuerdo con Alejandro del Mazo, comisionado Nacional de Áreas Naturales Protegidas, la disminución de la temporada 2016-2017 se debió principalmente a las condiciones climáticas extremas que se presentaron en marzo pasado.

Las autoridades creen que las tormentas en ese mes mataron a unas 6.2 millones de mariposas, casi 7.4% de las 84 millones que hibernan en México.

Las monarcas se estaban preparando para regresar a Estados Unidos y Canadá cuando se enfrentaron al temporal. Y es que si bien ninguna mariposa vive lo suficiente como para hacer el viaje de ida y de regreso, una reducción en el número que logra salir de los territorios invernales muchas veces resulta en un declive en aquellas que regresan el año siguiente.

De acuerdo con el Fondo Mundial para la Naturaleza en México (WWF, por sus siglas en inglés), durante la temporada 2016-2017 la colonia más grande (1.17 hectáreas, 40.21% del total) se encuentra en el Santuario de la Sierra Campanario (Ejido El Rosario, Michoacán) y la colonia más pequeña (0.02 hectáreas) en el Santuario de Mil Cumbres (Ejido Río de Parras, Michoacán).

Por quinto año consecutivo se observó una colonia (0.04 hectáreas) en el Santuario Cerro Pelón (Bienes Comunales San Pablo Malacatepec, Estado de México) y por segundo año se observaron colonias en todos los santuarios conocidos fuera de la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca.

Sin embargo la combinación de lluvia, frío y vientos fuertes por las tormentas hicieron que se perdieran 54 hectáreas de árboles de pino y abeto en los terrenos montañosos, más de cuatro veces lo que se pierde con la tala ilegal.

Se trata, de acuerdo con los especialistas, de la mayor pérdida relacionada con las tormentas desde el invierno de 2009-2010, cuando lluvias y deslaves fuera de lo común destruyeron 106 hectáreas de árboles.

Omar Vidal, director general de WWF México, dice que se utiliza desde 2004 un geoposicionador para monitorear la ocupación con visitas cada 15 días en los once santuarios de hibernación de la mariposa Monarca y determinar su ubicación.

No obstante, apunta, hay otros factores, como la pérdida del algodoncillo, planta que sirve de alimento a las Monarcas; en Estados Unidos y Canadá debido a un aumento en el uso de herbicidas; y la pérdida de tierras frente al desarrollo urbano.

La pérdida de bosques en México y de algodoncillo en la frontera norte ha sido devastadora: este año la ocupación de las Monarca abarcan solo 2.91 hectáreas; el año pasado cubrieron cuatro hectáreas; en 2014 alcanzaron 1.13 hectáreas, y en 2013 hubo un bajo récord de 0.67 hectáreas.

Hace 20 años abarcaban 18 hectáreas.

Tala

Las Monarcas dependen de hallar bosques relativamente bien preservados, donde millones de ellas puedan colgar de las ramas, como una especie de racimos. Los árboles las protegen de la lluvia y los fuertes descensos en la temperatura.

Es por eso que la tala ilegal les afecta sobre todo en zonas núcleo. De acuerdo con datos de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), la gran reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca, que abarca 55 mil hectáreas, disminuyó la tala de 19 a 14%, en el último año.

La dependencia agregó que en México existen casi diez mil aserraderos y se han revisado al menos la mitad, localizando la mayor presencia de los clandestinos en Michoacán, donde hay más presencia de elementos de seguridad.

No obstante, Delfino de la Paz Guzmán, comisario de la comunidad Nicolás Romero, en Zitácuaro, Michoacán, señaló que la tala ilegal en el área sigue representando problema severo.

Durante un recorrido por la zona indicó que los talamontes entran en la noche, por lo que es muy difícil hacerles frente. “He puesto denuncias ante la Profepa a nivel estado y la 21 Zona Militar en Morelia”, señala.

Indica que la comunidad ha combatido una gran parte de la tala clandestina, pero es necesario que las dependencias gubernamentales encargadas de la conservación de los bosques asuman su responsabilidad.

Del Mazo, titular de la Conanp, comenta por su parte que la misión que emprendió la Gendarmería Ambiental desde agosto de 2016 en la Reserva de la Biosfera de forma permanente, ha contribuido a la prevención y disminución de los ilícitos ambientales que se puedan presentar en esta región.

Para la siguiente entrega visitaremos el Santuario de la Monarca ubicado en Zitácuaro, Michoacán, zona elegida para recibir al proyecto holandés Cocoon, un esfuerzo de reforestación en la zona para contrarrestar la disminución en la población de la mariposa.