Martes 24 de abril de 2018
Poder Nacional

Marcha de la Lealtad

Marcha de la lealtad del Ejército
2013-02-19 08:49:22 por Javier Oliva Posada
Foto: Internet

El mes de febrero contiene la mayor cantidad de efemérides cívico militares de todo el año: comenzamos con el día 5, cuando se conmemora la promulgación de la Constitución de 1917; seguimos, precisamente, con la Marcha de la Lealtad el día 9; continuamos el 10 con el Día de la Fuerza Aérea; el 19 se recuerda la fundación del Ejército mexicano; y el mes cierra, el 24, con el Día de la Bandera.

Ahora bien, el aniversario que recién pasó de la Marcha de la Lealtad tiene un significado especial, pues se conmemoró el centésimo año del acontecimiento, cuando tres compañías de cadetes del Colegio Militar escoltaron y acompañaron al presidente Francisco I. Madero para la recuperación del Palacio Nacional.

A esa gesta plena de valor y honor, tanto del presidente como de los cadetes, se le conoce como Marcha de la Lealtad: Madero, al defender la democracia y, por tanto, la voluntad popular, contó con el inmediato respaldo de la juventud militar del país.

Evolución

En el siglo XXI, donde la mayor parte de las sociedades se ha visto arrastrada por el constante deterioro en los valores que fomentan la posibilidad de acciones solidarias, recordar el sentido y origen de las instituciones y las leyes nos permite saber que tenemos las condiciones para rectificar el rumbo y hacer de México un país con auténtica justicia social.

Los discursos de tan señaladas ceremonias presentan una meditada intervención para generar expectativas positivas para el país.

En este sentido, llama la atención el discurso del secretario de la Defensa Nacional, general Salvador Cienfuegos: al referirse a la importancia y utilidad del Pacto por México, reconoció que los acuerdos son la base de una sólida plataforma de reformas que el país espera desde hace lustros.

A muchos desconcertó que el militar hablara de política en sentido estricto.

De forma curiosa, son los mismos que exigen que las Fuerzas Amadas se abran más a la sociedad y al escrutinio.

Pero en sus críticas se les escapan varias obviedades de nuestro sistema político.

El general secretario de la Defensa Nacional, cierto, es al mismo tiempo el militar de más alta responsabilidad táctica y operativa del Ejército y Fuerza Aérea mexicanos.

Pero también es integrante de un gabinete, en su calidad de responsable de despacho.

Por lo tanto, forma parte de un equipo político y administrativo, como cualquier otro secretario.

De tal manera que, si bien en la tradición de los discursos del alto mando no hay explícitos pronunciamientos de carácter político, antes que reprobar lo dicho por el general Cienfuegos Zepeda habría que ver esto como un proceso continuo en los acercamientos e intercambios entre civiles y militares.  

Y mejor aún si se hace desde el primer discurso, es decir, al inicio del sexenio.

Pronunciarse para favorecer los acuerdos, reconociendo que la democracia es de naturaleza deliberante y que la ausencia de consensos, por lo tanto, retrasa la aplicación de medidas que favorezcan el crecimiento y desarrollo del país, implica un muy claro compromiso no sólo con la democracia, sino también con las instituciones y con el pueblo.

Estos son puntos muy alentadores y propicios para prever que en los siguientes años observaremos positivas evoluciones en las relaciones entre civiles y militares, que se refieren sobre todo al constante contacto entre los soldados y la ciudadanía en las miles —sin exagerar— de actividades llevadas a cabo por todo el territorio nacional.

En el Centenario de la Marcha de la Lealtad es fundamental recordar el carácter institucional de las Fuerzas Armadas y el honor que caracteriza el compromiso de cada una de las mujeres y los hombres que sirven a México desde la carrera de las armas.
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Javier Oliva Posada

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