Lunes 11 de noviembre de 2019
Bienestar

HÍGADO GRASO, PRECURSOR DE CÁNCER DE HÍGADO

Foto: Especial
2019-11-07 09:39:23 por Lorena Ríos
Foto: Especial

Las personas con sobrepeso y obesidad, que en México equivalen a 73% de la población según la Ensanut 2016, pueden desarrollar hígado graso al consumir en exceso bebidas azucaradas, carbohidratos, alimentos ultraprocesados, alcohol, mariscos, manteca y aceite de coco, los cuales elevan los niveles de triglicéridos en sangre y con el paso del tiempo provocan inflamación en el hígado, desarrollan tejido fibroso que se convierte en cirrosis y de ahí deriva en cáncer en ese órgano.

En el país se estima que cada año se diagnostican ocho mil personas con cáncer de hígado, el cual tiene un alto nivel de mortalidad (80-85%), al grado de que en ese lapso pierden la vida cinco mil sujetos por esa patología ya que se trata de una enfermedad indolente y la mayoría de los pacientes son diagnosticados en etapas muy avanzadas. Es tres veces más frecuente en hombres que en mujeres y solo 18% logra sobrevivir cinco años. 

Diagnóstico tardío

“Frente a este panorama es imprescindible hablar del cuidado del hígado, promover hábitos alimenticios saludables, prevenir las hepatitis virales con la vacunación en hepatitis B y en el caso de la hepatitis C atenderlo de manera oportuna para evitar en lo posible la aparición del cáncer, porque detectado a tiempo es curable”, expone Mayra Galindo, directora de la Asociación Mexicana de Lucha contra el Cáncer (AMLCC).

“Los pacientes con este padecimiento se enfrentan muchas veces a un diagnóstico tardío y a un tratamiento inadecuado, debido a que la enfermedad se estigmatiza enmarcándola como el resultado de hábitos no saludables, situación que implica una discriminación en el acceso a la salud de este segmento de la población mexicana, esto asociado a enfermedades como la hepatitis C o cirrosis. Cuando los pacientes llegan en etapas avanzadas se encuentran con problemas de acceso a terapias innovadoras que pueden alargar su supervivencia en las mejores condiciones de vida posible”, menciona Galindo.

Desde la AMLCC, dice, “hacemos un llamado a las autoridades para que aprovechando este nuevo gobierno y las modalidades de cobertura amplia para todos los pacientes consideren todos los tratamientos para todas las etapas y se generen campañas de concientización e información sobre la importancia de esta enfermedad, de la no estigmatización y la atención oportuna”.

En el Mes Internacional de la Lucha contra el Cáncer de Hígado dicha asociación y el Movimiento Nacional Juntos Contra el Cáncer presentaron la Guía sobre cáncer de hígado, cuyo objetivo es ofrecer a pacientes, familiares, médicos, gobierno y población general un documento informativo que logre concientizar sobre el impacto que tiene esta enfermedad y exponer los retos que el sector salud tiene por delante para disminuir su incidencia y gravedad.

Factores de riesgo

El hígado es el órgano más grande y un laboratorio del organismo humano. Pesa alrededor de 1.5 kilogramos y realiza cerca de 500 funciones que se pueden resumir en tres: primero, administra y transforma los alimentos ingeridos en componentes exactos que requiere el cuerpo para sus funciones metabólicas; segundo, destruye, metaboliza y elimina fármacos o sustancias tóxicas por vía biliar; y tercero, crea una reserva de glucosa y sangre para utilizar en situaciones de estrés agudo o emergencia.

Los factores que pueden afectar la función del hígado son las hepatitis de origen viral (hepatitis B o C), alimentación alta en lípidos y carbohidratos, el consumo de bebidas alcohólicas, hepatitis tóxicas por fármacos o hierbas y enfermedades innatas del metabolismo. El daño hepático es de lenta evolución y se manifiesta con síntomas cuando el daño está avanzado y es irreversible, advierte Samuel Rivera, jefe del Departamento de Oncología Médica del Hospital de Oncología del Centro Médico Nacional Siglo XXI del  IMSS.

Añade que entre sus principales síntomas destacan fatiga, debilidad, falta de apetito, saciedad temprana, pérdida de peso, dolor en la parte superior derecha del abdomen que se puede pasar a la espalda, episodios de fiebre y náusea, comezón, moretones, así como piel y ojos de color amarillo.

La principal forma de detección es por medio de pruebas de perfil hepático, el fibroscan, que es una técnica de ultrasonografía que permite detectarlo, o procedimientos de imagen como el ultrasonido, la tomografía o la resonancia magnética.

Incidencia

De los diversos tipos de cáncer de hígado el hepatocarcinoma ocupa el primer lugar en incidencia de tumores primarios de hígado, ocupando el segundo lugar a escala mundial en mortalidad atribuible a cáncer y en 2018 representó el séptimo lugar en incidencia.

Además es un mito que este tipo de carcinoma aparezca solo en pacientes alcohólicos: también surge por procesos infecciosos como el virus de la hepatitis B y C, además de metabólicos como el hígado graso o diabetes mellitus, expresa Abdel Karim Dip Borunda, médico oncólogo adscrito al Departamento de Oncología Médica del CMNS XXI.

El especialista resalta que para la detección del hepatocarcinoma es necesario realizar un tamizaje y evaluación de grupos de riesgo, los cuales son tres fundamentales: pacientes con cirrosis, pacientes con obesidad y pacientes no cirróticos con presencia de infección por virus de hepatitis B.

Por esta razón es fundamental procurar un hígado saludable mediante una sana alimentación, consumo moderado de alcohol, evitar el sobrepeso y obesidad, prevenir hepatitis virales evitando contacto sexual sin protección, consumo de drogas inyectables, aplicación de tatuajes o perforaciones, transfusiones sanguíneas con sangre no segura y en el caso de la hepatitis B por medio de la vacunación, así como la supervisión médica anual.

Finalmente Leticia Aguiar, coordinadora del Movimiento Nacional Juntos Contra el Cáncer, menciona que la Guía sobre cáncer de hígado desmitifica la idea de que la cirrosis por alcoholismo es la única causa de cáncer de hígado e insiste en la supervisión continua, principalmente de aquellas personas que hayan padecido hepatitis C y B o cirrosis de cualquier tipo, para evitar en la medida de lo posible la aparición del cáncer y, de ser el caso, atenderlo de manera oportuna.

Actualmente los hospitales del servicio público que ofrecen un abordaje interdisciplinario son las UMAES del IMSS y el Hospital López Mateos, el 20 de Noviembre y Zaragoza del ISSSTE, pero “apelamos al compromiso del sector salud para que, en la medida de lo posible, implementen un servicio de atención integral similar en todo el país en beneficio de los pacientes con cáncer de hígado”, concluye.

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Lorena Ríos
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