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15 enero, 2021
Martha Mejía
Bienestar

LOS ANIMALES MÁS VULNERABLES ANTE EL SARS-COV2

Hurones y en menor medida gatos, civetas y perros “son los animales con mayor susceptibilidad al SARS-CoV-2”, de acuerdo con un nuevo estudio de diez especies diferentes realizado por científicos del Centro de Regulación Genómica (CRG) en Barcelona, España.

Estos hallazgos, publicados en la revista científica PLOS Computational Biology, detallan que patos, ratas, ratones, cerdos y pollos tienen una vulnerabilidad menor o nula a la infección en comparación con los humanos.

Luis Serrano, director del CRG y autor principal del estudio, declaró al respecto que saber qué animales son susceptibles al SARS-CoV-2 ayuda a prevenir la creación de reservas de animales a partir de las cuales el coronavirus puede volver a emerger con el paso del tiempo.

“Nuestros hallazgos ofrecen una pista sobre por qué la enfermedad infecta más a los visones, que están estrechamente relacionados con el hurón. Esta situación se acentúa por sus condiciones de vida en espacios abarrotados y el contacto cercano con trabajadores humanos”, puntualiza.

Agrega que también se encontró una susceptibilidad potencial a la infección en gatos pero “estos coexisten con los humanos en distintas condiciones que otros animales, lo que puede explicar por qué hasta ahora no se conocen casos de personas infectadas por sus mascotas”.

Visones

Los datos científicos disponibles hasta el momento revelan que el SARS-CoV-2 se transmite predominantemente entre personas por medio de gotículas de saliva y por contacto estrecho, pero existen también ejemplos de transmisión entre seres humanos y animales. “Lo que llama la atención con los visones es que esta especie puede ser infectada por un humano y retransmitir el virus mutado a otros humanos, lo que no había sucedido en otras especies”, señala en entrevista Rosa Elena Sarmiento Silva, académica e investigadora de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM.

Añade que la mutación detectada en visones se produce en una parte del virus conocida como proteína espiga, importante para la inmunidad y objetivo de futuras vacunas y tratamientos. Allí, de acuerdo con la OMS, se producen modificaciones que afectan a la espícula viral (peplómero) del coronavirus, es decir, los múltiples “brazos” con los que el patógeno se engancha a las células de su huésped para replicarse.

“La OMS reporta cambios en la proteína S del SARS-CoV-2, que es una proteína que se encuentra en la envoltura viral, que es conocida como Spike o espiga; es una proteína que tiene muchas funciones importantes, entre ellas: permite que el virus se una a su receptor específico en la célula. También mutaciones en esta proteína pueden tener cambios importantes en la estructura de la misma. Sin embargo las mutaciones que hay hasta ese momento no han demostrado que afecte sus funciones. Por ejemplo que el virus sea más virulento”, detalla Sarmiento Silva.

De acuerdo con la experta en virología e inmunología cualquier tipo de animal que esté en contacto tan estrecho y cercano con humanos puede estar en riesgo. “No se ha visto, por ejemplo, en granjas porcinas o en bovinos, pero se sabe que está presente en perros, gatos, hurones y visones. De ahí que esta sea una llamada de atención para poder establecer estrategias para mitigar el riesgo de infecciones por zoonosis, no solo por SARS-CoV 2 sino por otros virus que pudieran detonarse por estrecha relación entre animales y humanos. No debemos bajar la guardia y mucho menos en esta situación, donde nosotros podemos estar transmitiendo el virus a otras especies”, explica.

Estudio

Para el nuevo estudio el equipo científico del CRG utilizó modelos computacionales a fin de probar cómo el coronavirus usa sus proteínas espiga, que sobresalen de la superficie del virus, para infiltrarse en las células de diferentes animales.

El principal punto de entrada en la superficie de una célula es el receptor ACE2, que se une a la proteína espiga como una cerradura y una llave. Existen muchas variantes diferentes de ACE2 dentro de las poblaciones humanas y en diferentes especies.

Las variantes del receptor ACE2 en humanos seguidas de las variantes en los hurones, los gatos, los perros y las civetas tienen mayor afinidad de unión a la proteína espiga, mientras que los ratones, ratas, pollos y patos tienen poca energía de unión.

Sin embargo la investigación indica que la afinidad de unión no es suficiente por sí sola para medir la susceptibilidad de una célula a la infección, por lo que el equipo científico también probó el “índice de adaptación de codones” de las diferentes especies, que es la eficacia del coronavirus para controlar la maquinaria de una célula una vez que ha entrado. Cuanto más eficiente sea el proceso, más proteínas se pueden crear para que el coronavirus se replique.

Los seres humanos, los pollos y los patos tienen el índice de adaptación de codones más alto, mientras que las otras especies están peor adaptadas.

Teniendo en cuenta tanto la afinidad de unión como el índice de adaptación de codones, los científicos concluyeron que los humanos, seguidos por hurones y en menor medida por gatos, civetas y perros, son los animales más susceptibles a la infección por coronavirus.

Otros hallazgos

También se descubrió que ciertas variantes humanas de ACE2 mostraban diferencias en la estabilidad y unión a la proteína espiga, una sensibilidad que puede explicar por qué algunas personas sufren síntomas graves de Covid-19.

“Hemos identificado mutaciones en la proteína S que reducen drásticamente la capacidad del SARS-CoV-2 para entrar en la célula, protegiendo al huésped de Covid-19”, comentó Javier Delgado, investigador del CRG y primer autor del estudio.

“Ahora estamos diseñando miniproteínas a partir de la proteína ACE2 humana para distraer la atención del virus en las puertas de entrada de las células y bloquear una infección. Si en el futuro surgen nuevas mutaciones de la proteína espiga podemos diseñar nuevas variantes para bloquearlas”, declaró.

De acuerdo con los especialistas comprender la infectividad del SARS-CoV-2 en diferentes especies puede aportar una mejor información con respecto de la adopción de medidas de salud pública, ayudar a reducir el contacto humano con otros animales susceptibles y evitar la posible prolongación de la pandemia de coronavirus.

El SARS-CoV-2, el virus que provoca la enfermedad Covid-19, se detectó por primera vez en seres humanos el 17 noviembre de 2019. A enero de 2021 se han reportado más de 86.8 millones de casos y ha provocado más de 1.88 millones muertes en todo el mundo. Si bien se cree que el virus está vinculado ancestralmente con los murciélagos, el virus originario y el anfitrión del SARS-CoV-2 todavía no se han identificado.