10 alimentos altos en sodio

Recomendaciones para disminuir su uso

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CDMX. 4 de mayo de 2026. La sal tiene ese sabor a veces adictivo. Pero no siempre se puede percibir qué tan salado es realmente un alimento. Por ejemplo, una bolsa de 28 gramos de nachos industrializados con queso en realidad contiene menos sodio que dos rebanadas de pan blanco de supermercado —y si estás preparando un sándwich, ten en cuenta que eso es solo el sodio del pan.

“El sodio se acumula con rapidez, especialmente cuando más del 70% de lo que comemos proviene de alimentos procesados o de restaurantes”, señala Kelly Gaines, nutrióloga del Hospital Houston Methodist. “Muchas personas creen que están reduciendo su consumo al dejar de usar el salero, pero eso suele ser solo una pequeña parte del problema”.

El sodio se esconde en lugares inesperados, lo que ayuda a explicar por qué la mayoría de las personas en Estados Unidos consume mucho más de lo que imagina.

Aquí, la especialista en nutrición ayuda a desglosar cuánto sodio recomiendan los expertos, qué tan fácil es que los alimentos comunes hagan que superes ese objetivo y qué puedes hacer para limitar su consumo.

¿Cuánto sodio no deberías exceder al día? Las guías nacionales sobre la ingesta diaria de sodio no coinciden en una sola cifra, por lo que al inicio pueden resultar un poco confusas.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés) recomiendan mantener el consumo diario de sodio por debajo de los 2,300 miligramos (2.3 gramos al día) para adolescentes y adultos, mientras que la American Heart Association (AHA, por sus siglas en inglés) adopta un enfoque más conservador, considerando los 2,300 miligramos como el límite máximo y sugiriendo que la mayoría de los adultos apunte a un límite ideal de 1,500 miligramos al día (1.5 gramos de sodio al día).

La diferencia radica en lo que prioriza cada organización. Los CDC establecen un límite superior realista para la población general, pero la AHA basa su objetivo más bajo en resultados cardiovasculares, con evidencia que demuestra que reducir el sodio ayuda a prevenir y tratar la hipertensión, las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares.

Si tienes hipertensión, enfermedad renal o insuficiencia cardíaca, es posible que seas más sensible a los efectos del sodio en el equilibrio de líquidos y la regulación de la presión arterial. La AHA señala que las personas en estos grupos suelen beneficiarse de límites más estrictos, ya que el exceso de sodio puede dificultar el control de estas afecciones.

La experta del Hospital Houston Methodist prefiere el enfoque más conservador de la AHA respecto al sodio, especialmente si tienes una afección cardíaca como hipertensión, pero señala que incluso en personas con presión arterial normal, no está de más apuntar a una cifra más baja.

¿Cómo saber si necesitas reducir tu consumo de sodio? Es válido decir que la mayoría de las personas podría beneficiarse de reducir su consumo de sodio.

Según los CDC, la mayoría de las personas, al menos en Estados Unidos consume más sodio del recomendado: en promedio, 3,300 miligramos al día —es decir, 1,000 miligramos por encima del límite diario. De acuerdo con estimaciones de la AHA, el 90% de la población supera los niveles recomendados.

Incluso sin un diagnóstico, es posible notar ciertas señales cuando el consumo de sodio es alto de forma constante. La hinchazón en manos, pies o tobillos puede aparecer después de comidas ricas en sodio, ya que el cuerpo retiene líquido adicional. Ese exceso de líquido aumenta la cantidad de sangre que circula por los vasos, lo que puede elevar la presión arterial.

Con el tiempo, esa presión adicional obliga al corazón a trabajar más y afecta los vasos sanguíneos que irrigan el cerebro, los riñones y otros órganos. La AHA también destaca que muchos alimentos envasados y de restaurantes contienen suficiente sodio como para superar los límites recomendados en una sola comida, lo que hace que sea fácil excederse sin darse cuenta.

Los 10 alimentos que tienen alto contenido de sodio

A continuación, 10 categorías de alimentos en las que el sodio puede acumularse de forma silenciosa, con ejemplos y observaciones de la experta en nutrición.

1. Panes y bollos El pan simple rara vez sabe salado, por lo que su contenido de sodio suele sorprender. Incluso una sola rebanada de pan blanco puede contener más sal que una porción de papas fritas —y como el pan puede aparecer en las tres comidas del día (pan tostado en el desayuno, sándwich en la comida y pan en la cena), esas cifras pueden aumentar rápidamente. Ejemplos: pan de caja industrial (la mayoría de los panes del pasillo), bollos, panecillos, muffins ingleses. ¿Por qué es alto? el pan sin sal resulta muy insípido, pero además la sal ayuda a controlar la actividad de la levadura, mejora la textura y prolonga la vida útil.

2. Embutidos y carnes curadas La sal es fundamental para curar y conservar la carne, por lo que la mayoría de los embutidos contiene grandes cantidades de sodio. Y no importa si son de cerdo, res o pollo: todos tienen mucho sodio, aunque no sepan tan salados. Las porciones también importan. Algunos sándwiches de 15 centímetros en tiendas pueden contener más de 3,000 miligramos de sodio. Eso sin contar las papas fritas o la galleta, si las incluyes. Ejemplos: pavo, bolonia, pastrami, salami, jamón, roast beef, pepperoni, mortadela.

3. Pizza La pizza combina varios componentes ricos en sodio —queso, masa, salsa y, a menudo, carnes procesadas—, lo que la convierte en uno de los alimentos con mayor densidad de sodio. Es literalmente una explosión de sabor para el paladar. La pizza fresca puede tener menos sodio que la congelada, pero en casi todos los casos sigue siendo alta en sodio, sin importar cómo se conserve. Prepararla en casa es una de las mejores formas de controlar el contenido de sodio, ya que se pueden elegir ingredientes bajos en sal, como salsa de tomate sin sal añadida, carne fresca en lugar de curada y un uso limitado de queso.

4. Aves (precocidas o sazonadas) La pechuga de pollo natural es baja en sodio, pero muchas versiones preparadas se inyectan con soluciones salinas para mantener la jugosidad. Esto incluye el pollo rostizado que se encuentra en la mayoría de los supermercados, así como el pollo para fajitas precocido o crudo ya sazonado, que puede tener casi diez veces más sodio que el pollo natural. Ejemplos: pollo rostizado, pollo precocido, tiras de pollo congeladas, pollo crudo sazonado.

5. Sopas Las sopas dependen en gran medida del sodio para su sabor, tanto las versiones enlatadas como las de restaurante. Incluso las sopas de verduras que parecen saludables pueden acercarse a los 1,000 miligramos por porción. Un tazón de sopa enlatada de pollo —una de las favoritas de muchas personas— contiene 1,290 miligramos de sodio.

6. Condimentos, salsas y aderezos Los condimentos concentran sabores intensos en pequeñas cantidades, y el sodio es una parte importante de eso. Solo dos cucharadas de un aderezo César de supermercado pueden igualar el sodio de una porción mediana de papas fritas de comida rápida.

7. Sándwiches Al igual que la pizza, los sándwiches combinan varias fuentes de sodio al mismo tiempo: pan, queso, carne y condimentos.

8. Alimentos enlatados y en frasco Muchos alimentos enlatados utilizan sal para prolongar su vida útil. Esto incluye la mayoría de las verduras enlatadas como frijoles, maíz, chícharos, tomates y pescado. La buena noticia es que muchos de estos productos tienen versiones bajas en sodio o sin sal añadida que pueden ayudarte a controlar tu consumo. Además, enjuagar la mayoría de las verduras enlatadas puede eliminar gran parte de la sal.

9. Alimentos encurtidos Los encurtidos son claramente salados, pero muchas personas no se dan cuenta de la gran cantidad de sodio que implica el proceso de encurtido y salmuera. Solo un pepinillo grande tipo dill puede incluso superar por sí solo el límite diario recomendado de sodio.

10. Alimentos dulces No siempre se percibe el sodio en los alimentos dulces, pero la sal puede ayudar a intensificar el dulzor, por lo que los fabricantes suelen incluirla en los postres. La avena instantánea saborizada es un ejemplo claro: un alimento que sabe dulce, pero que aun así contiene una cantidad significativa de sodio en comparación con la versión natural sin sabores añadidos.

Consejos para reducir tu consumo de sal Aquí tienes formas prácticas de disminuir tu consumo de sodio, junto con recomendaciones enfocadas en el sabor:  

Compara etiquetas, no productos

Los niveles de sodio pueden variar mucho entre productos muy similares, como el pan, las sopas y las salsas para pasta. Los CDC (por sus siglas en inglés) recomiendan revisar la etiqueta de información nutricional y comparar el sodio por porción para mantener el consumo bajo control. Es de advertir que las etiquetas al frente de los productos pueden ser engañosas, por lo que es fundamental revisar la información nutricional en la parte posterior.

Elige versiones bajas en sodio o sin sal añadida Esto es especialmente importante en productos básicos de despensa como verduras enlatadas, frijoles, tomates y caldos. La AHA recomienda optar por versiones bajas en sodio o sin sal añadida cuando estén disponibles.

Enjuaga los alimentos enlatados Las verduras enlatadas, los frijoles e incluso algunas proteínas vienen en líquidos con alto contenido de sal. Escurrirlos y enjuagarlos ayuda a eliminar parte de ese sodio antes de consumirlos, una técnica sencilla y efectiva.

Cocina más en casa Los alimentos de restaurante y los productos empaquetados aportan la mayor parte del sodio en la dieta estadounidense. Cocinar en casa te permite controlar cuánta sal agregas.

Agrega sal al final, no durante la cocción Al cocinar en casa, muchos recetarios recomiendan “sazonar sobre la marcha”, es decir, añadir sal cada vez que incorporas un ingrediente. Sin embargo, esto puede hacer que el sodio se acumule rápidamente y es una de las razones por las que la comida de restaurante suele saber mejor.

Añade un toque de cítricos o vinagre antes de agregar sal Un chorrito de limón o un poco de vinagre puede realzar un platillo de manera similar a la sal, sin añadir sodio.

Sustituye los sazonadores altos en sodio por mezclas sin sal Además de las especias individuales, muchas mezclas de condimentos populares pueden contener mucha sal. Si buscas reducir tu consumo, cambiar a mezclas de hierbas sin sal es una opción muy sencilla. Las mezclas sin sal suelen estar hechas a base de hierbas, ajo, cebolla y pimienta.

Usa hierbas frescas y especias secas Albahaca, romero, tomillo y orégano aportan sabor de forma natural. El chile en polvo, las hojuelas de chile seco y el pimentón ahumado añaden profundidad. Es recomendable experimentar para encontrar combinaciones que te gusten.

Ten cuidado con los condimentos y las salsas La salsa de soya, los aderezos, las marinadas y las salsas embotelladas pueden ser fuentes inesperadas de sodio, incluso cuando se promocionan como bajas en sal.

“La salsa de soya con tapa verde no es baja en sodio —es reducida en sodio. Aun así, contiene más de un tercio del límite diario en una sola cucharada”, señala la especialista en nutrición. “Los aminoácidos de coco son una alternativa a la salsa de soya que tiene un sabor ligeramente más dulce y reduce considerablemente el sodio”, concluyó.

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