Ciudad de México a 20 de enero de 2026. Especialistas en endocrinología, nefrología y médicos de Laboratorios Silanes advirtieron que, con la atención primaria que abarca la prevención, el diagnóstico temprano y el abordaje integral de la diabesidad, coexistencia de obesidad y Diabetes Mellitus Tipo 2 (DMT2), es posible identificar a las personas en riesgo y prevenir complicaciones como la enfermedad renal crónica (ERC). De acuerdo con la American Diabetes Association (ADA), hasta 40% de las personas que viven con diabetes desarrollarán ERC a lo largo de su vida.
“La diabesidad inicia con el sobrepeso y conforme transcurre el tiempo, evoluciona silenciosamente. Las personas con sobrepeso presentan múltiples alteraciones como elevación de la presión arterial, de triglicéridos, de colesterol LDL o “malo”, así como de glucosa (azúcar en sangre), lo que detona poco a poco la diabetes.
“Es decir, nuestro cuerpo se adapta a dichas alteraciones metabólicas y los síntomas surgen cuando ya existen complicaciones cardiorrenales. Por ello, la obesidad y la diabetes tienen una estrecha relación, pues comparten un mismo terreno de alteraciones metabólicas, sin síntomas evidentes hasta que se manifiestan las complicaciones”, explicó la Dra. Cristina García Ulloa, médica con especialidad en endocrinología del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ).
El mejor momento para cuidarse es hoy
La clave de la atención primaria en la diabesidad está en la consulta de primer contacto. Para prevenir tal enfermedad, es necesario emplear cambios en el estilo de vida y acudir periódicamente con el médico para realizar mediciones rutinarias de peso, talla, índice de masa corporal (IMC), evaluar el perímetro de cintura, reconocer signos físicos, identificar elevaciones de la presión arterial y realizar estudios de laboratorio como glucosa y perfil de lípidos, esenciales para identificar alteraciones metabólicas desde etapas tempranas.
Con lo anterior, se ayudará al diagnóstico oportuno de la diabesidad y que las personas reconozcan que se encuentran en riesgo de presentar complicaciones.
Por su parte, el Dr. Mauricio Arvizu, nefrólogo del INCMNSZ y nefrólogo intervencionista por la Sociedad Internacional de Nefrología (ISN, por sus siglas en inglés), destacó que: “nuestros riñones se encuentran en el centro de enfermedades como la obesidad, diabetes, entre otras, por lo que son susceptibles al daño. Cuando la atención primaria no se realiza, se puede generar un deterioro renal. Y si dicho daño se diagnostica tarde, ya no será posible revertirlo, lo que podría llevar a los pacientes a requerir de tratamientos de sustitución de la función renal, como diálisis”.
En el abordaje integral de la diabesidad y la prevención del daño renal, los especialistas destacaron cuatro pilares bajo supervisión médica: el tratamiento farmacológico; el plan de alimentación y ejercicio; la educación en diabetes; y el cuidado de la salud mental, pues al ignorar alguno de ellos se dificultará su control.
“Dentro de las alternativas farmacológicas que, como médicos disponemos, son los inhibidores SGLT2, entre ellos la canagliflozina, los cuales fueron diseñados para el control de la Diabetes Mellitus Tipo 2, pero han demostrado que, bajo prescripción médica también protegen tanto al riñón como al corazón y evitan complicaciones.
“Desde el momento en que se diagnostica la Diabetes Mellitus Tipo 2, es necesario que los pacientes realicen cada año pruebas de creatinina sérica y albúmina en la orina, que permitirán conocer el riesgo renal en etapas tempranas”, dijo el Dr. Mauricio Arvizu.
De acuerdo con la evidencia científica, la canagliflozina demostró en los ensayos clínicos CREDENCE y CANVAS que, además de mejorar el control glucémico del paciente con DMT2, ayuda a prevenir o retrasar la progresión de la ERC y brinda protección cardiovascular al reducir el riesgo de hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca, muerte cardiovascular, infarto agudo de miocardio o accidente cerebrovascular.
“Dado que los pacientes han sido y seguirán siendo el centro de nuestras decisiones, el haber integrado la molécula canagliflozina a nuestro portafolio, representa un paso importante para fortalecer las alternativas terapéuticas de prescripción médica destinadas a mejorar la salud metabólica, cardiovascular y renal de la población. Nuestro compromiso durante las siguientes ocho décadas es seguir acompañando a médicos y pacientes para hacer de la vida una historia saludable”, destacó la Dra. Luz María Arrieta, gerente médica de la línea de Diabetes de Laboratorios Silanes.
Cabe mencionar que, el daño renal progresa de manera gradual y se divide en cinco grados, que van desde una función normal hasta una etapa severa en la que los riñones dejan de trabajar de forma óptima. Por lo que, entre más temprano se inicie su abordaje integral, mayor será el beneficio.
El ascenso de las cifras
De acuerdo con los especialistas, reconocer que la obesidad y diabetes son enfermedades es un primer paso, el siguiente es buscar la atención médica. Si bien 75.2% de los mexicanos mayores a 20 años viven con sobrepeso y obesidad y 18.4% con diabetes; durante el 2025 se documentaron 712 mil 547 casos de obesidad y 557 mil 363 de DMT2.
Por su parte, según las Estadísticas de Defunciones Registradas 2024 (EDR) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) la insuficiencia o enfermedad renal se ubicó entre las 10 principales causas de muerte a partir del grupo de edad de 25 a 34 años. Cabe mencionar que, de las más de 17 mil muertes por dicho padecimiento, 78.9% se debió a la ERC.
Con atención primaria en diabesidad es posible prevenir daño renal
La molécula canagliflozina, además de mejorar el control glucémico del paciente con Diabetes Mellitus Tipo 2 (DMT2), previene o retrasa la progresión de la ERC y brinda protección cardiovascular

