Ciudad de México, 9 de febrero de 2026. Cada 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer convoca a reflexionar sobre derechos, brechas y deudas históricas. Sin embargo, pocas veces la conversación se detiene en un grupo que crece de manera sostenida en México: las mujeres mayores de 60 años.
El envejecimiento de la población es una realidad demográfica. En este escenario, las mujeres no solo representan un porcentaje significativo de las personas adultas mayores, sino que además enfrentan desafíos particulares: mayor expectativa de vida, periodos más largos de viudez y brechas acumuladas en el acceso a servicios de salud y espacios de bienestar.
A esto se suma una narrativa cultural que durante décadas asoció la madurez femenina con el retiro, la fragilidad o la invisibilidad.
Hoy, esa historia comienza a cambiar.
De acuerdo con el Módulo de Práctica Deportiva y Ejercicio Físico (MOPRADEF) 2025 del INEGI, 37.6 % de las personas de 60 años y más en México realizó actividad física en su tiempo libre en 2025, lo que refleja un interés creciente por mantener la salud y el movimiento en la adultez mayor.
En ese contexto, cada vez más mujeres reivindican su autonomía a través del movimiento. Caminar, nadar, practicar yoga o entrenar fuerza no es solo una decisión de salud física: es una afirmación de independencia y continuidad.
Por ello, desde el sector del bienestar y el deporte, se ha comenzado a incorporar una mirada más incluyente sobre la edad, promoviendo entornos donde la actividad física no esté limitada por estereotipos generacionales, sino acompañada por profesionales y adaptada a distintas capacidades.
De acuerdo con datos de Sport City, durante 2025 la cadena contabilizó la participación de 5,000 mujeres mayores de 60 años en promedio mensual en sus instalaciones, lo que representa un crecimiento de 16% frente a 2024. Respecto a la demanda de servicios, las socias del club prefirieron clases como Dance Mix Divertido, Aquafit Renovado, Yoga Renovado, Pilates Renovado y Flex Renovado. Asimismo, 70% de estas socias hicieron uso de alberca.
Aunado a ello, diversos especialistas en salud coinciden en que la actividad física regular en la adultez mayor contribuye a mantener masa muscular, fortalecer huesos y reducir el riesgo de enfermedades crónicas. Pero también cumple una función menos visible y profundamente relevante: combate el aislamiento social y fortalece la autoestima.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, abrir la conversación sobre mujeres y envejecimiento implica reconocer que la igualdad también atraviesa el derecho a habitar el cuerpo con dignidad en todas las etapas de la vida y de ahí la importancia de que el movimiento en mujeres mayores de 60 represente un cambio cultural, pues pasa de la idea de “envejecer resignándose” a la de “envejecer activamente” con autonomía y presencia.
Porque el derecho a cuidarse, fortalecerse y ocupar espacio no termina con la juventud; se transforma, se reafirma y se ejerce de nuevas maneras.

