CDMX. 7 de enero de 2026. En México, más de 90 mil personas mueren cada año por cáncer y cerca de 220 mil por enfermedades del corazón, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Estas dos causas, que encabezan las cifras de mortalidad en el país, tienen algo más en común: los tratamientos que curan el cáncer pueden afectar al corazón si no se vigilan de manera adecuada.
De ese punto de encuentro surge una de las ramas más innovadoras de la medicina moderna: la cardio-oncología, una especialidad dedicada a cuidar la salud del corazón de los pacientes con cáncer durante y después de su tratamiento.
“Hoy los pacientes viven más tiempo gracias a terapias innovadoras como la inmunoterapia, pero eso también significa que debemos proteger su corazón. El objetivo es que sobrevivan al cáncer y mantengan una buena salud cardiovascular”, explica el Dr. Barry Trachtenberg, cardiólogo especializado en insuficiencia cardíaca y cardio-oncología del Hospital Houston Methodist.
A lo largo de las últimas décadas, los avances en oncología han multiplicado las posibilidades de curación. Sin embargo, medicamentos tan eficaces como los biotecnológicos pueden, en algunos casos, debilitar el músculo cardíaco. “Es ahí donde entra la cardio-oncología, para monitorear, prevenir y tratar los efectos secundarios cardíacos sin interrumpir la lucha contra el cáncer”, explica el especialista.
En el Hospital Houston Methodist se han desarrollado protocolos de monitoreo que incluyen análisis de sangre y ecocardiogramas avanzados capaces de detectar alteraciones antes de que aparezcan los síntomas. “Cuando identificamos un problema a tiempo, podemos proteger el corazón y permitir que el tratamiento continúe con seguridad”, afirma el Dr. Trachtenberg.
La colaboración entre cardiólogos y oncólogos señala, es esencial. Factores como la hipertensión, la diabetes o incluso la genética pueden aumentar el riesgo de daño cardíaco. Por ello, recomienda que los pacientes con antecedentes familiares de enfermedad cardíaca sean evaluados por un especialista en cardio-oncología antes de iniciar su tratamiento.
Opciones para calidad de vida
Y aunque la prevención es la clave, el Dr. Trachtenberg resalta que incluso quienes desarrollan complicaciones graves cuentan hoy con opciones. “Pacientes que presentan insuficiencia cardíaca después del cáncer pueden ser candidatos a trasplante o a dispositivos de asistencia ventricular, con resultados comparables a los de otros pacientes cardíacos.” El futuro, dice, está en la medicina personalizada, ya que usar información genética y nuevas técnicas de imagen puede anticipar riesgos. “Queremos que cada paciente reciba un tratamiento oncológico efectivo y seguro para su corazón. Esa es la promesa de la cardio-oncología.”
El especialista destaca el interés creciente en México por esta disciplina, tras su reciente participación en un congreso de cardiología en el Centro Médico ABC. “Me alegra ver cómo los médicos mexicanos están adoptando esta visión integral. La cardio-oncología no sólo busca prolongar la vida, sino garantizar que esa vida sea plena y saludable.”
Para el experto, la cardio-oncología representa una nueva era de colaboración médica, donde el éxito se mide no sólo en años de supervivencia, sino en calidad de vida.
“El cáncer ya no tiene que ser una sentencia de muerte para el corazón. Nuestro reto es que cada paciente pueda superar la enfermedad sin pagar un precio tan alto en su salud cardiovascular.” Gracias a esta visión integral, hospitales como el Hospital Houston Methodist están redefiniendo el futuro de la atención médica: uno en el que sobrevivir al cáncer también significa vivir con un corazón fuerte, resiliente y lleno de vida.

