Ciudad de México a 14 de enero de 2026. El inicio de un nuevo año suele venir acompañado de propósitos vinculados al bienestar, aunque la salud femenina rara vez ocupa un lugar prioritario dentro de esa lista a pesar de que los datos muestran una necesidad persistente de atención oportuna. Especialistas coinciden en que integrar el cuidado de la salud como un objetivo de año nuevo no requiere cambios radicales ni exigencias imposibles, sino información, constancia y una relación más consciente con el propio cuerpo, entendiendo que este cambia a lo largo de la vida y demanda cuidados distintos en cada etapa.
Datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) señalan que más del 40% de las mujeres en México no acude de manera regular a revisiones ginecológicas. Esta falta de seguimiento preventivo se refleja en indicadores de salud pública: el cáncer cervicouterino continúa entre las principales causas de mortalidad femenina, a pesar de que su detección temprana permite tasas de supervivencia significativamente más altas, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Salud y la Organización Mundial de la Salud.
Estas cifras impactan tanto a mujeres jóvenes en edad reproductiva como a aquellas que atraviesan etapas posteriores, lo que evidencia que la prevención no es exclusiva de un solo momento de la vida.
- La prevención permite detectar riesgos antes de que se conviertan en problemas mayores. La evidencia médica muestra que múltiples padecimientos pueden identificarse en etapas tempranas cuando existe una atención periódica, incluso en ausencia de síntomas evidentes. Desde la adolescencia, pasando por la etapa reproductiva, el embarazo, el posparto y la menopausia, el seguimiento médico permite anticipar desequilibrios hormonales, metabólicos o ginecológicos que suelen manifestarse de manera distinta según la edad y el contexto biológico de cada mujer.
- La salud femenina requiere seguimiento continuo, no atención reactiva. Una proporción relevante de mujeres que acuden por primera vez a consulta no había tenido una revisión ginecológica en más de un año, aun encontrándose en edades de alta actividad reproductiva y hormonal. Este patrón refleja una atención centrada en la urgencia y no en el acompañamiento médico sostenido, lo que limita la detección oportuna de cambios que, en muchas ocasiones, se desarrollan de forma silenciosa con el paso del tiempo.
“Pensar la salud femenina como un propósito de año nuevo implica entenderla como un proceso continuo, no como una acción aislada. Cuando la atención médica se limita a reaccionar ante la urgencia, se pierde una parte fundamental del cuidado de la salud femenina”, explica Aránzazu Canal Lavíne, directora de Operaciones de Grupo Reina Madre. “Desde una perspectiva clínica, la prevención permite observar cambios sutiles que no siempre generan molestias inmediatas, pero que pueden aparecer en distintas etapas de la vida y evolucionar en condiciones de mayor complejidad si no se identifican a tiempo”.
- Contar con información confiable reduce diagnósticos tardíos. La Organización Mundial de la Salud ha señalado que la desinformación y los mitos en torno a la salud femenina continúan siendo un factor determinante en la postergación de la atención médica. La falta de claridad sobre estudios preventivos, periodicidad de revisiones y riesgos específicos asociados a cada etapa de la vida influyen directamente en la toma de decisiones y en la percepción de cuándo “es necesario” acudir al médico.
“La salud femenina no puede abordarse desde generalidades”, afirma Aránzazu Canal. “El cuerpo de una mujer cambia de manera constante a lo largo de su vida, y esos cambios están influenciados por factores hormonales, metabólicos y biológicos que no son iguales en la adolescencia, durante la maternidad o en la menopausia. Pensar que las mismas recomendaciones aplican de forma universal es una de las principales limitaciones en la atención médica”.
- El cuerpo femenino cambia a lo largo de la vida y no responde a reglas universales. Especialistas subrayan que factores como la edad, el contexto hormonal y las condiciones metabólicas influyen de manera directa en la salud, por lo que la atención médica debe ajustarse a cada etapa y no basarse en esquemas homogéneos.
- Integrar el cuidado de la salud como un hábito constante, impacta directamente en la calidad de vida. Los mayores beneficios se alcanzan cuando el autocuidado se incorpora de forma gradual y sostenida, entendiendo que las necesidades cambian con el tiempo y que el acompañamiento médico debe evolucionar junto con el cuerpo.
Para los especialistas, el comienzo del año representa una oportunidad para replantear prioridades desde una visión preventiva. Incluir la salud femenina como uno de los propósitos de año nuevo responde a una necesidad estructural: avanzar hacia una atención más informada, constante y alineada con las particularidades del cuerpo femenino en cada etapa de sus etapas.

