CDMX. 4 de marzo de 2026. En México, las enfermedades del corazón causaron 192,563 muertes en 2024, y se mantuvieron como la principal causa de defunción. En el mundo, el desafío también es enorme: 19.8 millones de personas murieron por enfermedades cardiovasculares en 2022, alrededor de 32% de todas las muertes globales, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud.
Con ese panorama, el Hospital Houston Methodist y la Rice University crearon el Houston Methodist–Rice Digital Health Institute, una alianza que busca resolver un problema que frena a la medicina moderna, y es el hecho de que hoy la tecnología avanza a gran velocidad, pero su llegada a la atención cotidiana suele ser lenta.
“Estamos inundados de tecnologías, pero la adopción y la integración en salud no han seguido el mismo ritmo”, explica el Dr. Khurram Nasir, jefe del Programa de Prevención Cardiovascular y Bienestar del Hospital Houston Methodist y codirector del Instituto. “Falta un puente entre el descubrimiento y su despliegue; este Instituto se creó para construirlo”.
De una sola prueba, más respuestas El Dr. Nasir describe una idea poderosa y muy fácil de entender: aprovechar estudios que ya se realizan para obtener más información sin cargar al paciente con más pruebas. Un ejemplo son las tomografías (CT), un estudio de imagen común. “Tomografías de rutina pueden convertirse en una ‘huella digital’ del cuerpo, capaz de evaluar señales del corazón, hígado, músculo y pulmones desde una sola imagen”, apunta.
El objetivo es que la atención sea más temprana y preventiva, con menos vueltas, menos costos innecesarios y con decisiones clínicas más claras.
Sensores en casa y hasta en la ropa Otro frente es el seguimiento fuera del hospital. Con apoyo de la Rice, el Instituto impulsa el desarrollo de sensores ligeros que se adhieren a la piel y también monitores integrados en textiles, para vigilar señales de salud de forma continua. En insuficiencia cardiaca, por ejemplo, cambios pequeños —respiración, líquidos en el cuerpo, movilidad— pueden anticipar una crisis. “Detectar a tiempo cambios sutiles puede prevenir hospitalizaciones y mejorar la calidad de vida de las personas”, explica el Dr. Nasir.
En diabetes, la meta es conectar la información del monitoreo continuo de glucosa con otros datos del día a día —actividad, sueño, estrés y entorno— para ajustar el acompañamiento de forma más personalizada.
Ciudades “inteligentes” para la salud, no sólo para el tráficoEntre los proyectos más futuristas, el también cardiólogo del Hospital Houston Methodist habla de construir un modelo digital de la ciudad que conecte el entorno con la salud. La lógica es que lo que respiramos, el calor que enfrentamos, el ruido, las áreas verdes y la temperatura también influyen en el corazón y en enfermedades metabólicas.
Su equipo, liderado por el Dr Sadeer Al-Kindi, trabaja en lo que llama una plataforma de “gemelo digital”, el cual es un mapa vivo de la ciudad que reúne datos ambientales (como contaminación del aire u olas de calor) y los vincula con resultados de salud en la población. ¿Para qué? Para que la ciudad y el sistema de salud puedan ver dónde se concentra el riesgo antes de que explote en urgencias, y dirigir acciones comunitarias con precisión: prevención, monitoreo, alertas, recursos y atención donde más se necesitan.
En palabras simples, es cambiar la lógica de “esperar a que el paciente llegue grave” por una medicina capaz de anticiparse desde su colonia.
Que la innovación no deje gente atrás
El Dr. Nasir resalta que la privacidad no es un detalle técnico, sino la base de todo. “La ciberseguridad y la privacidad son el pilar de la confianza; nuestra capacidad de innovar es tan fuerte como nuestra capacidad de proteger los datos”, afirma.
Y pone sobre la mesa un riesgo clave para países y comunidades diversas: los sesgos. “Modelos creados en una población pueden funcionar distinto en otra”, advierte, al tiempo que remarca la importancia de probar herramientas para que sean precisas y justas en distintos grupos, incluyendo poblaciones hispanas, pensando también en el contexto de países como México.
La ambición del Instituto no es tener tecnología llamativa, sino transformar la experiencia real. “Si hablamos en cinco años, no deberíamos estar hablando de salud digital como algo separado, simplemente será la forma en que se investiga y se entrega la atención, Queremos que sea más conectada, más predictiva, menos pesada y más integrada a la vida diaria”, concluye el Dr. Nasir del Hospital Houston Methodist.

