vertigo

Deforestación en Amazonía cae al nivel más bajo desde 1988

Pese a los avances, Amazonía está amenazada por el cambio climático

Helicóptero de la agencia ambiental de Brasil vuela el Amazonía.
Helicóptero de la agencia ambiental de Brasil vuela el Amazonía.|Foto: AP

Sao Paulo, Brasil, 17 de octubre. El gobierno de Brasil anunció que la deforestación anual en Amazonía cayó a su nivel más bajo desde que comenzaron los registros en 1988. Datos satelitales oficiales mostraron que la selva perdió tres mil 335 kilómetros cuadrados (mil 300 millas cuadradas) desde agosto de 2025 hasta julio de 2026, el periodo utilizado para calcular la tasa anual.

Los datos difundidos ayer viernes subrayan el éxito de los renovados esfuerzos de Brasil durante el mandato del presidente Luiz Inácio Lula da Silva para frenar la deforestación amazónica, revirtiendo un aumento ocurrido durante el gobierno de su predecesor, el presidente de extrema derecha Jair Bolsonaro.

Durante la presidencia de Bolsonaro, de 2019 a 2022, la deforestación en Amazonía se disparó alrededor de un 60%, con más de 45 mil kilómetros cuadrados (17 mil 400 millas cuadradas) talados, según datos oficiales. En el gobierno de Lula, la deforestación ha caído un 71% desde 2023, indicó el gobierno.

Una de las primeras medidas de Lula tras asumir el cargo en enero de 2023 para un tercer mandato no consecutivo fue reactivar el Plan de Acción para la Prevención y el Control de la Deforestación en la Amazonía Legal, conocido por sus siglas en portugués, PPCDAm. Lanzado en 2004 durante su primera administración, el plan había sido archivado bajo Bolsonaro.

Lula reincorporó a los funcionarios ambientales que elaboraron el plan maestro dos décadas antes, nombrando a la defensora del medio ambiente Marina Silva, quien encabezó el Ministerio de Medio Ambiente hasta que renunció en abril para postularse al Congreso, y a João Paulo Capobianco, su exadjunto y actual ministro, para ayudar a ejecutarlo.

El plan tiene cuatro pilares: reforzar el monitoreo y la fiscalización, promover una economía sostenible, gestionar las áreas protegidas y definir cómo deben utilizarse los bosques públicos aún no asignados, y usar regulaciones e incentivos financieros para frenar la deforestación.