CDMX. 8 de abril de 2026. ¿Te has sentido estresado últimamente, has aumentado de peso o te han informado que tu presión arterial o tus niveles de glucosa están elevados? Si es así, probablemente buscaste tus síntomas en internet y te encontraste con “niveles altos de cortisol” como una posible explicación de lo que estás viviendo. Después de todo, suena lógico: la presión arterial alta, la glucosa elevada en sangre, el aumento repentino de peso en el rostro y el abdomen, la piel más delgada y las estrías pueden ser síntomas de afecciones relacionadas con un aumento en los niveles de cortisol.
Sin embargo, pese a lo que puedas leer en línea, las enfermedades relacionadas con el cortisol son extremadamente raras. “La diabetes, la presión arterial alta y el aumento de peso son padecimientos comunes que vemos con frecuencia, pero es muy poco probable que una enfermedad médica real que provoque niveles anormalmente altos de cortisol sea la responsable”, señala la Dra. Archana Sadhu, endocrinóloga del Hospital Houston Methodist.
En realidad, el cortisol sube y baja a lo largo del día, y el estrés externo puede hacer que se libere cortisol en el cuerpo, por eso se le conoce como la hormona del estrés. Pero ahí es donde se entra en una “zona gris”, de acuerdo con especialista, y probablemente por eso muchas personas atribuyen sus síntomas a niveles elevados de cortisol. El cortisol desempeña un papel clave en la salud, y entender qué es, cómo funciona y cuándo acudir al médico son pasos importantes para mejorar tu bienestar y tu educación en salud.
¿Qué es el cortisol y qué hace?
El cuerpo utiliza hormonas para enviar mensajes entre sus distintas partes. El cortisol es un tipo de hormona que producen las glándulas suprarrenales, ubicadas encima de cada riñón, y ayuda a responder ante el estrés. Además, puede comunicarse con casi todos los sistemas de órganos del cuerpo.
“El cortisol es una de nuestras hormonas de ‘lucha o huida’”, explica la Dra. Sadhu. “Es un mecanismo clave de supervivencia desde tiempos antiguos. Al sentir que algo peligroso se acercaba, teníamos que pelear o correr para sobrevivir. Y el cortisol es una de las hormonas principales que se liberan en momentos de necesidad y estrés”.
“Así que puedes imaginar por qué el cortisol cumple un papel fundamental en elevar y mantener la presión arterial, mantener los niveles de glucosa en sangre y conservar el equilibrio químico en la sangre —todo en anticipación a la actividad física para la que el cuerpo fue diseñado en una potencial huida—”, comenta la Dra. Sadhu.
Además de regular la respuesta al estrés, el cortisol influye en muchas funciones esenciales para el bienestar, entre ellas: • Metabolismo • Niveles de azúcar en sangre • Respuesta antiinflamatoria • Presión arterial • Frecuencia cardiaca • Ritmo circadiano (ciclo sueño-vigilia)
¿Cómo regula el cuerpo los niveles de cortisol?
“Tenemos tres glándulas que controlan la liberación de cortisol en el cuerpo, y es un sistema sumamente sofisticado con múltiples influencias que mantienen el cortisol regulado”, señala la Dra. Sadhu. Estas glándulas son las suprarrenales, el hipotálamo y la hipófisis; estas dos últimas se encuentran en el cerebro. Cada una estimula a la otra mediante diferentes señales hormonales para regular el cortisol en la sangre. Los problemas surgen cuando estas tres glándulas pierden el equilibrio.
¿Qué puede afectar tus niveles de cortisol?
“El cortisol es único porque incluso el estrés de la vida diaria puede afectarlo”, comenta la Dra. Sadhu. “Sabemos que el sueño influye en los niveles de cortisol. Si no duermes bien, el cortisol aumenta y puedes presentar síntomas como resultado”. Como ya se mencionó, el cortisol desempeña un papel clave en el ritmo circadiano —el “reloj interno” del cuerpo que sigue un ciclo de 24 horas para llevar a cabo funciones esenciales—.
Según la Dra. Sadhu, el cortisol alcanza su punto máximo por la mañana y disminuye por la noche. “El cortisol, junto con otras hormonas, es lo que ayuda a despertar y prepararse para comenzar el día”, señala la Dra. Sadhu. “Cuando este patrón se altera, el cortisol también se ve afectado.
“La ansiedad, el insomnio, la apnea obstructiva del sueño, trabajar en turnos nocturnos e incluso el estrés cotidiano pueden afectar el sueño y, por lo tanto, el cortisol”, explica la endocrinóloga del Hospital Houston Methodist. “Pero este tipo de alteraciones del ritmo circadiano pueden ser difíciles de medir y demostrar en términos de niveles altos de cortisol circulante en sangre que requieran tratamiento médico. Por lo general, son cambios breves, en respuesta a un estrés inmediato, y son muy distintos de una enfermedad en la que el cortisol se produce en exceso y circula en niveles elevados todo el tiempo”.
Es cierto que el cortisol participa en el estrés crónico, la falta de sueño y la ansiedad —incluso algunos síntomas pueden parecer similares a los de un nivel alto de cortisol como enfermedad—. Pero la Dra. Sadhu afirma que es poco probable que el cortisol sea la causa de fondo en muchos de estos casos.
El cortisol también puede verse afectado por los corticosteroides, versiones sintéticas del cortisol que se utilizan para tratar diversas afecciones, entre ellas: • Enfermedades autoinmunes • Asma • Artritis reumatoide • Enfermedad inflamatoria intestinal • Prevención del rechazo de órganos en pacientes trasplantados
El uso a corto plazo de corticosteroides, como la hidrocortisona para tratar erupciones o alergias, es poco probable que cause efectos secundarios relacionados con el cortisol. Pero cuando se usan a largo plazo por cualquier motivo, la Dra. Sadhu explica que pueden presentarse complicaciones. Se recomienda mantener una comunicación cercana con el médico para vigilar posibles efectos secundarios asociados con el tratamiento con corticosteroides que puedan imitar enfermedades que provocan niveles altos de cortisol.
¿Cuáles son los síntomas del exceso crónico de cortisol?
Cuando el cuerpo está expuesto de forma crónica a demasiado cortisol —ya sea por medicamentos o por una enfermedad—, es posible desarrollar el síndrome de Cushing, una afección poco frecuente en la que existe un exceso de cortisol circulante durante un periodo prolongado.
Los signos y síntomas más comunes del síndrome de Cushing incluyen: • Aumento de peso: el síndrome de Cushing tiene un patrón muy específico de aumento de peso que se concentra en el rostro; la parte posterior del cuello y los hombros; y alrededor del abdomen. • Piel delgada y estrías: el exceso de cortisol puede descomponer las proteínas de la piel, lo que provoca piel más fina y, en combinación con el aumento de peso, estrías grandes, a menudo de color púrpura, llamadas estrías violáceas, en el abdomen. • Pérdida de masa muscular y debilidad: el cortisol descompone proteínas, por lo que niveles elevados pueden causar pérdida muscular y debilidad, especialmente en brazos y piernas. • Presión arterial alta: el síndrome de Cushing puede provocar retención de líquidos, lo que incrementa la presión arterial y causa hipertensión. • Glucosa alta en sangre: el cortisol también regula el azúcar en sangre, por lo que un exceso puede ocasionar hiperglucemia crónica o incluso diabetes en personas con síndrome de Cushing.
Otros síntomas pueden incluir mayor riesgo de infecciones, moretones frecuentes, acné, crecimiento de vello facial en mujeres, irregularidades menstruales e incluso posible deterioro de la función cerebral. “Cuando hay demasiado cortisol, uno de los cambios físicos más notorios suele ser el aumento de peso con una distribución muy particular”, señala la Dra. Sadhu. “Generalmente se concentra en el rostro y las mejillas, lo que se conoce como ‘cara de luna’. También puede aparecer una ‘joroba de búfalo’, que es acumulación de grasa en la parte posterior del cuello, así como en el abdomen”. “Una licencia de conducir puede ser una buena referencia histórica para identificar estos cambios”, añade. “Si se trata de enfermedad de Cushing, es muy probable que haya una diferencia marcada entre la fotografía antigua y el nuevo patrón de aumento de peso repentino”.
¿Cuándo deberías preocuparte por tus niveles de cortisol?
El síndrome de Cushing requiere tratamiento médico. Si te preocupa tener un desequilibrio de cortisol debido a los síntomas asociados, la Dra. Sadhu recomienda hablar con tu médico de atención primaria sobre lo que estás experimentando. “El síndrome de Cushing y otras afecciones relacionadas con el cortisol tienen síntomas y diagnósticos muy específicos, como tumores raros que secretan cortisol. Pero, afortunadamente, no ocurren con frecuencia”.
Se estima que solo entre 40 y 70 personas por cada millón presentan síndrome de Cushing. “Es importante acudir con tu médico de atención primaria y hacer una evaluación”, señala la Dra. Sadhu. “Puede examinarte, revisar tus antecedentes y determinar si los síntomas se deben al estrés de la vida diaria, a otras enfermedades o a un verdadero trastorno relacionado con el cortisol. Existen pruebas específicas para iniciar el estudio. Después, puede canalizarte con un endocrinólogo para realizar más estudios o una valoración más detallada”.
Hay varias formas en que el personal de salud puede evaluar los niveles de cortisol según los síntomas, entre ellas: • Análisis de orina • Análisis de sangre • Pruebas de saliva “Si no se trata de una enfermedad como el síndrome de Cushing”, señala la Dra. Sadhu, “entonces se pueden considerar otras opciones para tratar los síntomas, como el manejo del estrés, cambios en el estilo de vida, medicamentos u otras intervenciones”.

