Diabetes, hipertensión o colesterol elevado pueden influir en la pérdida auditiva

Algunas alteraciones hormonales pueden generar modificaciones en el oído interno que se asocian con trastornos del equilibrio o variaciones temporales en la audición.

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Cortesía MED EL
Bienestar
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Ciudad de México, 11 de marzo de 2026.- Escuchar bien es una parte importante del bienestar de las mujeres. A lo largo de la vida, algunas condiciones propias de su salud influyen en el funcionamiento del oído y aumentar la probabilidad de presentar pérdida auditiva. Sin embargo, sigue siendo un tema que recibe poca atención y que, con frecuencia, se aborda hasta que aparecen las primeras señales.

De acuerdo con MED-EL, líder en soluciones médicas auditivas, factores como los cambios hormonales, las etapas de gestación y los diferentes rangos de edad se asocian con su desarrollo, por lo que la detección temprana resulta fundamental. En particular, algunas alteraciones hormonales pueden generar modificaciones en el oído interno que se asocian con trastornos del equilibrio o variaciones temporales en la audición. A estos elementos se suman factores predisponentes o hereditarios.

Más allá de la edad
Con el paso de los años, es común que la audición cambie. La pérdida auditiva relacionada con la edad suele afectar a ambos oídos y se manifiesta, sobre todo, como dificultad para percibir sonidos agudos o seguir conversaciones en ambientes ruidosos. Esto ocurre porque, gradualmente, las células del oído interno y las vías nerviosas que llevan el sonido al cerebro se van modificando.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor del 25% de las personas mayores de 60 años presenta algún grado de afectación auditiva. Sin embargo, la edad no es el único factor que influye en la salud del oído.

Algunos hábitos y condiciones médicas también pueden incrementar el riesgo. El tabaquismo, por ejemplo, se ha asociado con un mayor deterioro auditivo, incluso más allá de la exposición al ruido. Asimismo, enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión o el colesterol elevado, así como la exposición constante a ruidos intensos sin protección, pueden contribuir a que la pérdida auditiva aparezca o avance con mayor rapidez.

Existen además padecimientos que aumentan el riesgo de presentarse desde etapas más tempranas. La otosclerosis, un trastorno hereditario que afecta la movilidad de los pequeños huesos del oído medio, suele diagnosticarse entre los 15 y 45 años y, en algunos casos, puede intensificarse durante el embarazo debido a los cambios hormonales. En esta etapa gestacional, las variaciones hormonales también podrían influir en la salud auditiva, especialmente en mujeres con antecedentes de enfermedades sistémicas o inmunológicas.

En esa misma línea, ciertas condiciones generales de salud podrían tener repercusiones en la audición. El Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) estima que 1 de cada 3 mujeres después de la menopausia puede desarrollar osteoporosis. Esta enfermedad, caracterizada por la disminución de la densidad ósea, podría afectar estructuras del oído medio y favorecer alteraciones auditivas de tipo conductivo o mixto.

Más allá de sus causas, vivir con hipoacusia implica retos cotidianos. Como la dificultad de seguir las conversaciones en reuniones familiares, generar confusiones en el trabajo o llevar a evitar ciertos encuentros sociales por miedo a no entender lo que se dice. Con el tiempo, estas situaciones impactan el estado de ánimo y la dinámica con la pareja, la familia o las amistades.

La audición está directamente vinculada con la salud cerebral. Diversos estudios han mostrado que las personas con pérdida auditiva no tratada pueden tener hasta el doble de riesgo de presentar deterioro cognitivo. Un dato relevante es que incluso la sordera leve, que muchas veces pasan desapercibidas, influye en la forma en que el cerebro procesa la información, lo que genera un mayor esfuerzo cognitivo y afectando funciones como la memoria y la atención”, explica el Dr. Fernando Díaz, Gerente Comercial de MED-EL México.
 
Detectar a tiempo hace la diferencia
Reconocer las primeras señales y acudir a una valoración especializada marca una diferencia significativa. Un diagnóstico preciso permite identificar la causa de la pérdida auditiva y orientar hacia las alternativas más adecuadas en cada caso, contribuyendo a mejorar la calidad de vida.
 
MED-EL, recomienda programar evaluaciones periódicas con un profesional de la salud o audiólogo, sobre todo si se presenta:

  • Pérdida auditiva gradual y progresiva.
  • Dificultad para seguir conversaciones, especialmente en ambientes con ruido.
  • Zumbido (tinnitus) o problemas de equilibrio.
  • Sensación persistente de oído tapado o bloqueo.
  • Sangrados, dolor, secreción o mareos.

Prestar atención a estas señales y darles seguimiento profesional oportuno permite actuar con mayor claridad y confianza, favoreciendo un manejo adecuado de la salud auditiva a lo largo del tiempo.
 
Tecnología que abre nuevas posibilidades
Hoy existe una amplia gama de alternativas tecnológicas que permiten atender distintos grados y tipos de pérdida auditiva. Entre ellas destacan audífonos de última generación, implantes cocleares, implantes de oído medio, sistemas de conducción ósea —implantables y no implantables— y soluciones desarrolladas con ingeniería médica austriaca de alta precisión.

Estas innovaciones incorporan cada vez más conectividad inalámbrica, lo que facilita la transmisión directa de audio desde teléfonos inteligentes u otros dispositivos, mejorando la experiencia auditiva en la vida diaria. En casos de pérdida auditiva severa o profunda, los implantes cocleares representan una opción avanzada que estimula directamente el nervio auditivo y puede devolver acceso significativo a los sonidos del entorno.

Con acompañamiento profesional y rehabilitación auditiva, estas soluciones fortalecen la comunicación y la autonomía, permitiendo mantener una vida activa y conectada.

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