Doomscrolling: experto exhorta a dejar de deslizar la pantalla del celular y cuidar la salud mental

La búsqueda de respuestas puede volverse obsesiva, además de improductiva.

doomscrolling2 (1).jpg
Cortesía Mayo Clinic
Bienestar
Share

Ciudad de México, 5 de mayo 2026. “Debería parar.” ¿Alguna vez te has dicho esas palabras mientras deslizas una publicación tras otra en internet? Este fenómeno se conoce popularmente como doomscrolling (consumo compulsivo de noticias negativas en internet). Puede que te preguntes: ¿por qué resulta tan difícil dejar de hacer doomscrolling una vez que empiezas? Y, lo que es más importante, ¿qué puedes hacer para liberarte de esa espiral negativa? Craig Sawchuk, Ph.D., psicólogo en Mayo Clinic en Rochester, ofrece algunas claves.

“Cuando piensas en la palabra doom (fatalidad), esta genera una fuerte reacción emocional”, explica el Dr. Sawchuk. Esto encaja con el origen del término en 2020.

Durante los primeros días de la pandemia de Covid-19, muchos estábamos confinados en casa y dependíamos en gran medida de nuestros teléfonos, ordenadores y televisores para informarnos y entretenernos.

En ese periodo inicial había mucha incertidumbre, lo que llevó a muchas personas a buscar información de manera continua. Sin embargo, ninguna cantidad de información lograba disipar esa incertidumbre, manteniéndonos atrapados en un bucle interminable de búsqueda, hallazgo de información negativa y nueva búsqueda.

Ahora, años después, muchas personas siguen teniendo dificultades con el doomscrolling. Todo comportamiento y toda emoción cumplen una función, afirma el Dr. Sawchuk, y eso incluye el doomscrolling. A menudo empieza con el objetivo de comprender una situación y prepararse para ella. Sin embargo, esa búsqueda de respuestas puede volverse obsesiva, además de improductiva.

Es probable que el doomscrolling esté motivado por algo más que la curiosidad. Según el Dr. Sawchuk, nuestro cerebro está programado para orientarnos hacia la novedad y la amenaza. A lo largo de la existencia humana, este mecanismo ayudó a mantenernos con vida. Un cerebro que detectaba amenazas —especialmente amenazas nuevas— era un cerebro que te apartaba del peligro antes de que fuera demasiado tarde.

Sin embargo, esta tendencia protectora puede volverse en tu contra en el entorno digital. Puede que te sientas bien cuando tomas el teléfono por primera vez. Sin embargo, tras varios minutos desplazándote por contenidos, puedes sentirte más ansioso, enfadado, desanimado, disgustado o impotente. Cuando surge esta negatividad, actúa como una lente, llevándote a prestar aún más atención a historias y publicaciones que justifican y acentúan tus sentimientos, señala el Dr. Sawchuk.

El doomscrolling también puede empeorar tu estado de ánimo de otras formas:
Procrastinación del sueño.
Si practicas doomscrolling por la noche, puede resultarte difícil detenerte y, en consecuencia, acostarte mucho más tarde de lo previsto. Esta pérdida de sueño puede afectar a tu estado de ánimo al día siguiente.
“La alteración del sueño hace que no seamos personas especialmente agradables en el trato. Al día siguiente somos menos tolerantes y más impacientes”, afirma el Dr. Sawchuk.

Deterioro de la salud social. El tiempo que se pasa con amigos y familiares suele ser reparador. Cuando practicas doomscrolling, puedes dedicar tanto tiempo al teléfono que apenas te quede para compartir con los demás.

Menos ejercicio. El ejercicio, la luz solar y el contacto con la naturaleza pueden ayudar a amortiguar el estrés y favorecer el estado de ánimo. Sin embargo, el doomscrolling suele ser una actividad sedentaria, realizada en interiores, que termina por desgastarte.

Para contrarrestar la tendencia de tu cerebro a buscar lo negativo y lo novedoso, considera estas preguntas:
¿Puedes hacer algo con respecto a las noticias del día?
¿Esta información te ayuda realmente a planificar el futuro?
¿O simplemente está activando emociones negativas sobre algo en lo que no puedes influir?
¿Cuánta información necesitas realmente para planificar y tomar decisiones?

En la mayoría de las situaciones, cierta información puede ser útil, ya que te permite valorar pros y contras y planificar el futuro. Sin embargo, cuando la mayoría de las personas practican doomscrolling, adquieren mucha más información de la que realmente necesitan para planificar o tomar decisiones, afirma el Dr. Sawchuk. Esto puede conducir a la indecisión, a una sensación de impotencia o a un aumento innecesario de la negatividad.

¿Cómo te está afectando el tiempo que pasas en internet? ¿Tiendes a sentirte mejor que antes de empezar? ¿O peor?

¿Qué estás dejando de hacer por el tiempo que dedicas a desplazarte por contenidos en internet?

¿Cómo afecta el doomscrolling a tu sueño, tus relaciones, tu trabajo, tu estado de ánimo y tu salud física?

Una vez que comprendas cómo el doomscrolling afecta a tu salud y a tu vida, considera establecer algunos límites.

Presta atención a tu estado de ánimo. Cada 5 a 10 minutos, desconéctate de tu contenido en línea y conecta con cómo te sientes.

“Si te sientes peor, préstale atención”, dice el Dr. Sawchuk. Eso no significa que tengas que dejar de ver contenido en la pantalla de inmediato. Puedes continuar cinco o 10 minutos más y volver a comprobar cómo te sientes. Si te sientes aún peor, eso te está indicando algo.

Establece un límite de tiempo. Decide cuánto tiempo vas a pasar en línea. Por ejemplo, puedes proponerte limitar el consumo de contenido a 15 o 20 minutos dos veces al día y programar una alarma.
Sustituye el consumo de contenidos en la pantalla por actividades saludables. Dedica más tiempo a socializar, hacer ejercicio o dormir.

×