Educación: pilar para la prevención del consumo de alcohol en menores de edad

La educación no solo transmite información, sino que construye habilidades para la vida, fortalece el pensamiento crítico y favorece la toma de decisiones informadas

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Ciudad de México, 23 de enero de 2026. En el marco del Día Mundial de la Educación, la Fundación de Investigaciones Sociales A.C. (FISAC) subraya el papel fundamental de la educación como una de las herramientas más eficaces para prevenir el consumo de alcohol en menores de edad y promover decisiones informadas que protejan la salud y el bienestar a lo largo de la vida.

La educación no solo transmite información, sino que construye habilidades para la vida, fortalece el pensamiento crítico y favorece la toma de decisiones informadas. Estas capacidades son clave para explicar las tendencias que hoy se observan en los patrones de consumo de alcohol en población menor de edad.

De acuerdo con los resultados más recientes de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2025, en México se observa una disminución en el consumo reciente y en el consumo excesivo, particularmente entre menores de edad.

En menores de edad, el consumo de alcohol en el último mes se redujo de 16.1% a 7.5%, lo que representa una disminución relativa superior al 50%. Aún más relevante, el consumo excesivo en el último mes pasó de 8.3% a 2.6%, una reducción cercana al 70%. Estas cifras colocan a México en una trayectoria favorable en términos de prevención del uso nocivo del alcohol en menores de edad.

Para FISAC, y su directora Jessica Paredes Durán, estos avances no son producto del azar: “Son el resultado de un trabajo acumulado de múltiples actores: familias que dialogan y establecen límites, escuelas que incorporan habilidades socioemocionales, organizaciones de la sociedad civil que impulsan prevención basada en evidencia, instituciones de salud que fortalecen la detección oportuna, todas las acciones orientadas a la protección de la niñez y la adolescencia”.

Al mismo tiempo, los datos recuerdan que la prevención debe mantenerse y fortalecerse. Aunque la edad promedio de inicio se mantiene alrededor de los 18 años, persisten brechas relevantes, como el acceso oportuno a tratamiento: solo 28.6% de las personas con criterios de dependencia ha recibido alguna vez atención especializada.

Este contexto refuerza la importancia de seguir invirtiendo en educación para la salud, detección temprana y acompañamiento familiar, con especial énfasis en menores de edad.

En este Día Mundial de la Educación, FISAC hace un llamado a sostener y profundizar la colaboración multisectorial. Las tendencias positivas observadas en la ENCODAT 2025 demuestran que cuando la prevención se construye desde la corresponsabilidad social, los cambios son posibles y medibles.

La educación es una de las herramientas más poderosas para transformar decisiones en salud. Los datos de la ENCODAT 2025 confirman que invertir en educación preventiva, basada en evidencia y sostenida por alianzas entre sociedad, instituciones y familias, sí genera cambios reales. Sostener esta ruta es una responsabilidad colectiva: educar hoy es prevenir riesgos mañana y garantizar un futuro más saludable para niñas, niños y menores de edad.

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