Cdmx, 8 de enero de 2026.-El papel higiénico es uno de los productos más efímeros de la vida cotidiana: se usa durante segundos y se desecha para siempre. Sin embargo, su huella ambiental es mucho más duradera de lo que parece. Detrás de cada rollo hay árboles talados, grandes cantidades de agua, consumo de energía y procesos químicos que pueden afectar seriamente al medio ambiente.
Especialistas en sostenibilidad señalan que cada vez más consumidores buscan alternativas responsables, como papel higiénico elaborado con materiales reciclados o de origen sostenible. El reto está en identificar qué productos cumplen realmente con estos criterios. Aunque suelen ser más caros, los beneficios ambientales pueden ser significativos. De acuerdo con la Environmental Paper Network, si cada estadunidense utilizara un solo rollo reciclado en lugar de uno convencional, se podrían ahorrar miles de millones de litros de agua y evitar la tala de más de un millón de árboles.
Tradicionalmente, el papel higiénico se fabrica a partir de fibras vírgenes provenientes de bosques de Canadá o de plantaciones de eucalipto en Brasil. Para lograr su característico color blanco, la pulpa se blanquea con químicos —en muchos casos cloro— y se somete a procesos que demandan electricidad y calor intensivos. Frente a ello, algunos fabricantes han comenzado a utilizar papel reciclado y métodos de blanqueo sin cloro, reduciendo el impacto ambiental.
Los expertos recomiendan prestar atención al contenido reciclado, especialmente al denominado “postconsumo”, que proviene de papel ya utilizado. Este enfoque aprovecha uno de los materiales más fáciles de reciclar y disminuye la presión sobre los bosques. Además, diversas certificaciones ayudan a evaluar las promesas ecológicas de las marcas. Sellos como los del Forest Stewardship Council o informes independientes, como los publicados por el Consejo de Defensa de los Recursos Naturales, permiten identificar productos con mejores prácticas ambientales.
En los últimos años, el mercado ha visto un aumento notable de marcas sostenibles. Aunque hoy su precio suele ser más alto, especialistas aseguran que una mayor demanda podría reducir los costos con el tiempo, incentivando a la industria a ampliar su producción ecológica.
No todas las alternativas son necesariamente mejores. El bambú, por ejemplo, crece rápido y suele promocionarse como opción verde, pero su impacto depende del lugar y la energía utilizada en su fabricación. Estudios recientes advierten que, si se produce con electricidad proveniente del carbón, su huella ambiental puede ser incluso mayor.
Más allá del tipo de papel, existen opciones para reducir su uso, como los bidés. Estos dispositivos, comunes en Europa, utilizan pequeñas cantidades de agua y pueden disminuir drásticamente la dependencia del papel higiénico. Para los expertos, cambiar hábitos cotidianos también es una forma efectiva de cuidar el planeta.

