CDMX. 6 de abril de 2026. Desde su registro inicial, el Parkinson se identifica por el temblor involuntario; sin embargo, la evidencia clínica actual posiciona a este síntoma como la etapa final de un proceso de deterioro que inicia décadas atrás. En el marco del Día Mundial del Parkinson, el Dr. Francisco Javier Jiménez Gil, neurólogo especialista en trastornos del movimiento del Hospital San Javier, en Guadalajara, en charla para Sun Pharma, hace un llamado a identificar las señales no motoras que el cuerpo envía hasta 15 años antes de las complicaciones físicas.
Desde los años 90, los casos de Parkinson se han triplicado a nivel global, convirtiéndose en una emergencia de salud pública. Según el Dr. Jiménez Gil, el éxito en el manejo de la enfermedad reside en la detección temprana de síntomas que suelen pasar desapercibidos o confundirse con otras afecciones. Destaca cuatro indicadores críticos que anteceden a los problemas de movilidad:
- Trastornos del sueño REM: Personas que actúan sus sueños (gritan, patean o dan golpes mientras duermen). De documentarse este síntoma, la probabilidad de desarrollar Parkinson es sumamente alta.
- Pérdida del olfato (Anosmia): Una de las señales más precoces.
- Estreñimiento crónico: Relacionado con la afectación del sistema nervioso entérico.
- Salud mental y sexual: Cuadros de depresión, ansiedad y disfunción eréctil sin causa aparente.
Aunque el riesgo se incrementa después de los 65 años, la epidemiología en México está cambiando, ya que no es un padecimiento únicamente de la tercera edad. El Dr. Jiménez Gil advierte sobre el aumento de casos en etapas productivas, como es el caso del Parkinson juvenil, mismo que se origina antes de los 20 años, vinculado estrictamente a factores genéticos. Por otro lado, está el Parkinson de inicio temprano, presente antes de los 50 años, donde mutaciones genéticas y el entorno juegan un rol determinante.
Datos señalan que la exposición a insecticidas, herbicidas y metales pesados (manganeso, hierro y plomo) presentes en el aire como nanopartículas, pueden desencadenar la alteración de la proteína alfa-sinucleína, iniciando el proceso neurodegenerativo.
El ejercicio, más que un aliado
A pesar de ser una condición compleja, los avances terapéuticos actuales permiten buscar una funcionalidad casi total. El Dr. Jiménez Gil enfatiza que además de la terapia farmacológica, la única intervención con capacidad probada para frenar el avance de la enfermedad es el ejercicio físico de alta intensidad.
"Es fundamental un programa de ejercicio gradual que alcance el 80% de la capacidad del paciente, combinando cardio con potencia muscular para prevenir la sarcopenia y reducir el riesgo de caídas", señala el neurólogo.
El Parkinson es una enfermedad que impacta a toda la familia. En México, la carga del cuidado tiene rostro femenino: 9 de cada 10 hombres con Parkinson son atendidos por mujeres. El especialista alerta sobre la urgencia de proteger la salud mental y física del cuidador primario, quien, debido al agotamiento extremo, corre el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas antes que el propio paciente.
Es necesario establecer una estrategia para cuidar a la persona cuidadora, primaria o profesional, ya que están sujetos a una carga de estrés muy importante, desvelos y agotamiento. El enfoque actual es ayudarlos con apoyo institucional y privado a que descansen por lo menos dos veces a la semana y sean suplidos por otro miembro de la familia o en su efecto por un cuidador profesional, finaliza el Dr. Jiménez Gil.

