Estrés y dolor muscular en la vida cotidiana de las mujeres

La tensión acumulada durante el día suele hacerse más evidente por la tarde y por la noche

Dolor agudo
Foto: Andriy Popov
Bienestar
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Ciudad de México, a 13 de abril de 2026.- Para muchas mujeres, el final del día representa un punto de inflexión físico. Las molestias en la espalda, el cuello, los hombros o las piernas se presentan cuando el ritmo de las actividades disminuye y el cuerpo intenta relajarse. Esta respuesta está relacionada con la carga de tensión física y emocional que se acumula a lo largo de la jornada.

Según la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera 2023 del INEGI, el 34.9 % de la población adulta en México experimentó alguna consecuencia fisiológica del estrés, lo que subraya cómo la tensión acumulada puede manifestarse físicamente.

Las horas frente a la computadora, los traslados prolongados, el ejercicio, las actividades laborales y domésticas, así como la falta de pausas activas, mantienen a los músculos en estado de contracción continua. Durante el día, el cuerpo se ajusta para seguir en movimiento; sin embargo, al llegar la noche, esa tensión se traduce en dolor y rigidez, además de afectar los pensamientos, los sentimientos y el comportamiento.

Por qué el dolor muscular se intensifica al final del día
De acuerdo con la Dra. Lluvia Villaseñor, líder médica de Apotex Latinoamérica, distintos factores cotidianos influyen en la aparición del dolor muscular que se vuelve más perceptible al cierre del día.

“El estrés, la presión mental constante y la exposición prolongada a situaciones demandantes llevan al cuerpo a mantener los músculos en tensión durante períodos prolongados. Aunque se trata de una respuesta natural, cuando se sostiene en el tiempo puede convertirse en una fuente de malestar”, explicó.

La tensión muscular suele manifestarse como rigidez, dolor localizado o sensación de pesadez, especialmente en el cuello, los hombros y la espalda. Cuando la actividad diaria disminuye, el cuerpo deja de compensar ese esfuerzo constante y el dolor se vuelve más evidente.

“La tensión muscular asociada al estrés es una respuesta frecuente ante jornadas exigentes que son cotidianas para muchas mujeres. Cuando los músculos permanecen contraídos durante horas, el malestar aparece con mayor claridad al intentar relajarse”, dijo la especialista.

La Dra. Villaseñor añadió que el dolor derivado del estrés o de las contracturas musculares se considera un factor importante que puede contribuir a la discapacidad, afectar el desempeño laboral, deteriorar la calidad de vida y generar mayores costos en la atención médica, especialmente en las mujeres.

Además, las reacciones emocionales intensas ante el dolor pueden hacer que este se perciba como más intenso o difícil de sobrellevar. Se ha encontrado que el dolor muscular y el de las articulaciones pueden estar relacionados con el estrés psicológico o social, lo que muestra que el estrés también puede influir en cómo se percibe el dolor. 

El descanso adecuado, la actividad física moderada y el autocuidado son necesarios para favorecer la recuperación muscular. Existen opciones para el alivio del dolor que contribuyen a reducir la inflamación y a facilitar la relajación corporal tras días físicamente demandantes.

“Escuchar al cuerpo y atender el dolor oportunamente ayuda a evitar que el malestar impacte en el descanso y en el bienestar general”, señaló la Dra. Villaseñor.

En este contexto, medicamentos de venta libre formulados con naproxeno, como EspaSport, se integran de forma natural a la rutina de autocuidado de las mujeres que buscan aliviar el dolor muscular asociado al estrés y a las actividades cotidianas, especialmente al final del día.

“Reconocer cómo el estrés y las largas jornadas influyen en el cuerpo es el primer paso para adoptar hábitos de autocuidado que permitan cerrar el día con mayor bienestar”, concluyó la especialista. 

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