Glaucoma, enfermedad que acecha a personas con diabetes e hipertensión

El glaucoma no es una simple elevación de la presión en el ojo; es un proceso degenerativo del nervio óptico que va recortando el campo visual

Sensor para glaucoma
Foto: Cathy Yeulet
Bienestar
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CDMX. 3 de marzo de 2026. En México, la medicina se suele ejercer bajo el esquema de la urgencia: acudimos al especialista cuando el síntoma es insoportable. Entre todas, hay una patología que no avisa, no duele y no presenta enrojecimiento en sus etapas críticas, pero que hoy mantiene a más de 2 millones de personas en una zona de riesgo irreversible. Es el glaucoma, una enfermedad que, según el Dr. Marco Antonio Cantero Vergara, médico militar oftalmólogo y director general de Zeiss Vision Clinic, está ganando la batalla debido a un diagnóstico que casi siempre llega tarde.

En entrevista con Sun Pharma comenta que: “El problema central es que el paciente llega a la consulta cuando ya nota una pérdida de visión, y en el glaucoma, lo que se pierde de vista no se recupera jamás”, advierte el especialista.

El glaucoma no es una simple elevación de la presión en el ojo; es un proceso degenerativo del nervio óptico que va recortando el campo visual desde la periferia hacia el centro. Es, literalmente, un túnel que se cierra poco a poco hasta la oscuridad total. El ojo mantiene su forma gracias a un líquido llamado humor acuoso. Cuando el sistema de drenaje de este líquido falla, la presión interna aumenta y comienza a ejercer presión sobre las fibras del nervio óptico.

El Dr. Cantero explica que existen varios tipos de glaucoma: De ángulo abiertoel drenaje parece funcionar, pero el líquido no fluye correctamente, lento e indoloro; de ángulo cerrado, en el que el sistema de drenaje se bloquea de forma abrupta, puede causar dolor y visión borrosa repentina, se considera emergencia médica; secundario que se origina por algunas enfermedades crónicas y el congénito que afecta a niños que nacen con esta condición.

La genética y el estilo de vida en México juegan en contra de la salud visual. El Dr. Cantero enfatiza que el 20% de la población mexicana vive con diabetes mellitus. “Existe una asociación directa y agresiva entre la diabetes y el glaucoma. Si a esto le sumamos que la hipertensión arterial también daña la vasculatura del ojo, tenemos una tormenta perfecta”, señala el director de Zeiss Vision Clinic. En la práctica clínica, esto significa que cualquier paciente diabético o hipertenso debería tener, por protocolo, un expediente abierto con un oftalmólogo, algo que rara vez sucede. Además, el componente hereditario es clave. 

¿Por qué el 50% de los afectados no sabe que lo tiene?
“La gente va al oftalmólogo cuando tiene una basura en el ojo, cuando le arde por el cansancio digital o cuando necesita lentes. Pero el glaucoma no se siente”, explica Cantero Vergara.

Cuando aparecen los síntomas, el daño ya es avanzado. Algunos pacientes reportan ver círculos de colores alrededor de las luces eléctricas, sensación de pesadez en el globo ocular o enrojecimiento persistente que se puede confundir con fatiga o conjuntivitis.

El diagnóstico de glaucoma requiere una evaluación técnica profunda que el especialista desglosa en tres ejes fundamentales:

  1. Tonometría: Medir la presión intraocular (que suele estar elevada en la mayoría de los casos).
  2. Oftalmoscopia: Revisar el fondo de ojo para evaluar físicamente el estado de la cabeza del nervio óptico.
  3. Campimetría: Un estudio funcional para ver si ya existen "huecos" o manchas en el campo visual del paciente.

El glaucoma no se cura, se controla. Esta es quizá la verdad más difícil de digerir para el paciente. Una vez detectado, el tratamiento —que puede ir desde gotas diarias para reducir la presión, hasta procedimientos láser o cirugías invasivas— tiene un único objetivo: detener el avance del daño.

“El paciente debe entender que el tratamiento es para el resto de su vida. Lo que está en juego es su autonomía y su capacidad de ver el mundo. Si se detecta a tiempo, una persona con glaucoma puede morir de vejez viendo perfectamente. Si se detecta tarde, la ceguera es el destino inevitable”, sentencia el médico.

A propósito del Día Mundial del Glaucoma, este 12 de marzo, el Dr. Marco Antonio Cantero lanza una alerta sobre el diagnóstico tardío. Las estadísticas indican que después de los 40 años, el riesgo se dispara. La recomendación es realizar una visita anual al oftalmólogo, la cual puede ser la diferencia entre una vida de independencia, conservar la visión o el riesgo de perder la capacidad de ver bien.

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