CDMX. 4 de febrero de 2026. En el manejo diario de la diabetes, cada detalle cuenta. Desde la alimentación y el ejercicio hasta el apego al tratamiento, las decisiones cotidianas influyen directamente en la calidad de vida de quienes tienen esta condición. Sin embargo, una práctica para nada menor y que hace falta abordar, como reutilizar agujas y jeringas para la aplicación de insulina, puede tener consecuencias significativas para la salud.
Con el objetivo de generar conciencia y reforzar la importancia de una correcta técnica de inyección de insulina, embecta™, compañía global especializada en dispositivos para la administración de insulina, pone al autocuidado en el centro de la conversación sobre el tratamiento para el manejo de la diabetes y recuerda que una inyección segura es un acto de amor propio.
“De acuerdo con recomendaciones globales, la insulina es un pilar fundamental dentro del tratamiento integral de la diabetes, pero su eficacia no depende únicamente de la dosis o del tipo de insulina, sino también de cómo se administra. El uso adecuado de dispositivos de un solo uso, como agujas y jeringas, es clave para asegurar una absorción correcta, reducir complicaciones y proteger la salud de la persona”, destaca Mariana Buss, PhD, gerente médica para embecta™ Latinoamérica.
La reutilización de agujas y jeringas para la aplicación de insulina compromete directamente la seguridad del tratamiento. Con cada uso, estos dispositivos dejan de ser estériles, su punta se deteriora y el recubrimiento lubricante se pierde, además de aumentar la posibilidad de contaminación. Esto se traduce en aplicaciones más incómodas y dolorosas, mayor probabilidad de sangrado, aparición de moretones e infecciones locales. A largo plazo, una de las consecuencias más relevantes es el desarrollo de lipodistrofias (endurecimientos o bultos bajo la piel) que interfieren con la correcta absorción de la insulina y obstaculizan el adecuado control glucémico.
Incluso, se ha llegado a estimar que el 40% de las personas con diabetes reutilizan las agujas entre tres y cinco veces, mientras que un significativo 14% reutilizan las agujas hasta más de diez veces.
Guías clínicas altamente aceptadas internacionalmente aconsejan mantener buenas prácticas en la técnica de inyección y no reutilizar agujas y jeringas para obtener beneficios a la salud, entre ellos:
Mejor control glucémico, al favorecer una absorción más predecible y estable de la insulina.
Menor riesgo de infecciones, inflamación y sangrado en el sitio de aplicación.
Reducción del dolor y la incomodidad, ya que las agujas nuevas conservan su filo y recubrimiento.
Prevención de lipohipertrofias, alteraciones del tejido subcutáneo que afectan la absorción de la insulina.
La reutilización de agujas y jeringas es común por costumbre o desconocimiento, sin saber que cada aplicación con un dispositivo usado incrementa los riesgos. “La educación terapéutica en diabetes y el acompañamiento de profesionales de la salud son fundamentales para cambiar y mejorar estos hábitos”, señala Mariana Buss.
Buss comparte una serie de recomendaciones generales para una correcta aplicación de insulina, la cual debe ir de la mano de supervisión médica constante:
Utilizar siempre una aguja o jeringa nueva en cada inyección.
Lavarse las manos antes de preparar la aplicación.
Rotar los sitios de inyección, alternando abdomen, muslos, glúteos o brazos sistemáticamente (y aun dentro del mismo sitio alejar las punciones entre sí).
Revisar la piel (con la vista y el tacto) y evitar zonas con enrojecimiento, endurecimiento o dolor.
Desechar las agujas y jeringas de forma segura, por ejemplo, en contenedores de plástico duro indicando su contenido.
Consultar al equipo de profesionales de la salud ante cualquier duda o molestia relacionada con la aplicación.
Es ante este panorama que embecta™ refuerza su compromiso con la educación en diabetes y con el bienestar de las personas, recordando que el autocuidado efectivo y activo es una parte esencial del tratamiento.

