Infecciones durante el embarazo: riesgo silencioso para la audición de bebés y madres

La OMS estima que aproximadamente cinco de cada mil niños nacen con algún grado de pérdida auditiva o la desarrollan poco después

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Bienestar
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Ciudad de México, 9 febrero de 2026. No todas las amenazas durante el embarazo se sienten o se ven. Algunas infecciones silenciosas pueden interferir en el desarrollo del sistema auditivo del feto y provocar distintos grados de pérdida auditiva en la madre, convirtiendo la detección oportuna en un factor decisivo para prevenir daños irreversibles.
 
MED-EL, líder en soluciones médicas auditivas, señala que la hipoacusia congénita es un problema de salud pública que puede prevenirse o detectarse desde el embarazo mediante un control prenatal adecuado. Esta condición, presente desde el nacimiento, puede originarse por factores genéticos, infecciones maternas, exposiciones intrauterinas o complicaciones durante la gestación y el parto. La vigilancia médica oportuna durante el embarazo, junto con el diagnóstico temprano, resulta clave para reducir el riesgo de pérdida auditiva y proteger el desarrollo del lenguaje, el aprendizaje y las habilidades cognitivas del recién nacido.
 
Para cada tipo de pérdida auditiva existen hoy soluciones tecnológicas efectivas. En los casos de hipoacusia total o profunda, los implantes cocleares de origen austriaco representan una combinación avanzada de innovación médica y conectividad inalámbrica, permitiendo que bebés que nunca han escuchado puedan acceder al sonido mediante la estimulación directa del nervio auditivo. Cuando esta tecnología se integra con terapias especializadas, seguimiento médico continuo y el acompañamiento activo de la familia, los niños tienen la oportunidad de desarrollar el lenguaje oral, integrarse social y educativamente, y llevar una vida cotidiana comparable a la de una persona oyente.
 
Dulce María García Jacuinde, médico audióloga y especialista de soporte clínico en MED-EL México, señala que “la detección oportuna es clave porque puede cambiar de manera significativa el pronóstico de un niño con sordera. Cuando el diagnóstico se realiza a tiempo, es posible iniciar intervenciones tempranas que favorecen el desarrollo del lenguaje, la comunicación y la integración social del bebé”.
 
Explicó que “es importante considerar que diversas infecciones adquiridas durante el embarazo —como el citomegalovirus, rubéola, sífilis, toxoplasmosis, herpes simple y algunas infecciones bacterianas no tratadas— pueden afectar el oído interno o el nervio auditivo del bebé, y también provocar pérdida auditiva neurosensorial o mixta en la madre, ya sea de forma temporal o permanente”, agregó la Dra. Dulce María.
 
Un ejemplo relevante es el citomegalovirus (CMV), un virus común que puede afectar a personas de todas las edades y transmitirse al feto cuando una persona embarazada se infecta. Esta transmisión se conoce como CMV congénito y representa la causa infecciosa más frecuente de sordera en bebés, ya que puede dañar directamente el oído interno. Aunque en algunos casos la afección se detecta al nacer, en otros puede manifestarse meses o incluso años después, lo que refuerza la importancia del control prenatal y del seguimiento auditivo en la infancia.
 
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que 5 de cada 1,000 niños nacen con algún grado de pérdida auditiva o la desarrollan poco después del nacimiento, lo que equivale a aproximadamente 34 millones de niños en todo el mundo con hipoacusia discapacitante. Estas cifras destacan la importancia del control de infecciones durante el embarazo y de la detección temprana desde el nacimiento para reducir su impacto en la infancia.
 
En México, la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) indica que las mujeres en edad reproductiva tienen en promedio dos hijos, lo que refuerza la importancia de priorizar la salud materna en cada embarazo. Un control prenatal adecuado ayuda a reducir el riesgo de infecciones que puedan afectar la audición del bebé o de la madre, favoreciendo un desarrollo saludable desde los primeros días de vida.
 
Los recién nacidos pueden presentar distintos tipos de pérdida auditiva —conductiva, neurosensorial o mixta—, que pueden ser congénitas o adquiridas y variar de leves a profundas. Detectarlas tempranamente es fundamental para iniciar tratamientos oportunos, por lo que el tamiz auditivo neonatal se convierte en una herramienta clave para identificar alteraciones auditivas desde los primeros días.
 
Hoy en día existen múltiples soluciones auditivas que permiten a los niños desarrollar su potencial. Tras un diagnóstico oportuno, se puede acceder a tecnologías como audífonos, implantes cocleares de origen austriaco, implantes de conducción ósea, implantes de oído medio y soluciones de conducción ósea no implantables, diseñadas para atender distintos tipos y grados de pérdida auditiva, mejorando significativamente la calidad de vida desde los primeros años.

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