Ciudad de México, 14 de abril de 2026. Investigadores de Mayo Clinic han identificado cambios específicos a nivel del ADN en los cerebros de personas con enfermedad de Alzheimer (EA). El estudio se publica en Nature Communications. Mediante análisis biológicos avanzados, el equipo cartografió alteraciones en el paisaje regulador del cerebro que podrían ayudar a explicar por qué el Alzheimer se manifiesta y progresa de manera diferente de una persona a otra. Los hallazgos también podrían abrir nuevas vías para comprender otras enfermedades neurodegenerativas.
La enfermedad de Alzheimer es la causa más común de demencia. Desde el punto de vista biológico, la enfermedad comienza con la formación de depósitos de proteínas en el cerebro, conocidos como placas amiloides y ovillos neurofibrilares. Con el tiempo, esto provoca la muerte de las células cerebrales y la atrofia cerebral. No existe cura y, en fases avanzadas, las complicaciones pueden provocar un deterioro significativo de la calidad de vida y la muerte.
El equipo de investigación de Mayo estudió tejido cerebral procedente del Banco de Cerebros del Departamento de Neurociencia de Mayo Clinic, examinando muestras de tejido cerebral de 472 personas con enfermedad de Alzheimer, y analizó patrones de metilación del ADN — un tipo de “marca” química en el ADN — a lo largo del genoma. Estas muestras incluyen mediciones detalladas de cambios relacionados con el Alzheimer, tanto las alteraciones cerebrales visibles al microscopio como los niveles de proteínas clave asociadas a la EA.
“Aunque los hallazgos de nuestro estudio ya son relevantes por sí mismos, no queríamos detenernos ahí y buscamos poner tanto nuestros datos como nuestros resultados a disposición de la comunidad investigadora de una manera que también protegiera la identidad de los donantes”, afirma Nilüfer Ertekin-Taner, M.D., Ph.D., jefa del Departamento de Neurociencia de Mayo Clinic, médica científica y autora sénior del estudio. “Queríamos hacerlo porque relativamente pocos grupos cuentan con la experiencia necesaria para analizar este tipo de macrodatos y extraer de ellos conclusiones biológicas”.
Identificación de una vía relacionada con la mielina
Los resultados sugieren que, en la EA, parte de lo que ocurre en el cerebro puede implicar cambios en las marcas del ADN que afectan a la función de los oligodendrocitos, especialmente en relación con la acumulación de la proteína tóxica tau.
Los oligodendrocitos son las células del cerebro que producen mielina, la capa aislante que ayuda a las células nerviosas a comunicarse. Los científicos han planteado que la alteración de la comunicación entre neuronas contribuye a los síntomas en personas con EA. En este estudio, los investigadores observaron que casi todos los cambios significativos de metilación — pequeñas marcas químicas añadidas al ADN que ayudan a controlar cuándo los genes se activan o se desactivan — estaban relacionados con la proteína tau. Este hallazgo respalda la idea de que esta proteína desempeña un papel clave en los cambios de las células cerebrales asociados con la EA.
“Nuestro equipo ya había demostrado previamente que los oligodendrocitos se ven afectados en la enfermedad de Alzheimer y en otra enfermedad relacionada con la proteína tau, la parálisis supranuclear progresiva (PSP)”, afirma la Dra. Ertekin-Taner. “Estos nuevos resultados destacan aún más que las alteraciones en los oligodendrocitos y en la mielina son centrales en la EA. También apuntan a vías moleculares específicas, en particular cambios epigenéticos, que podrían ser objeto de futuras terapias”.
Los cambios epigenéticos son marcas químicas en el ADN que ayudan a controlar cómo se expresan los genes, es decir, cuándo se activan o se desactivan, sin alterar el propio código genético. Como estos cambios influyen en el funcionamiento de las células cerebrales y pueden ser reversibles, ofrecen objetivos prometedores para futuros tratamientos del Alzheimer.
Abriendo la puerta a futuras investigaciones
Los resultados del estudio identificaron nuevos genes que pueden desempeñar un papel en la EA, incluido uno denominado LDB3, y confirmaron numerosos hallazgos en múltiples conjuntos de datos independientes, lo que demuestra la fiabilidad de los resultados. La identificación de genes específicos ofrece posibles dianas para futuras investigaciones — por ejemplo, los científicos podrían estudiar si intervenciones que reviertan la metilación del ADN o que favorezcan la salud de los oligodendrocitos pueden ralentizar o modificar la progresión de la enfermedad en pacientes con EA.
El equipo de investigación de Mayo también desarrolló una herramienta interactiva para facilitar la búsqueda digital en el conjunto de datos. Denominada Multiomic Atlas of AD Brain Endophenotypes, esta aplicación gratuita permite hacer accesible la información y posibilitar nuevas investigaciones sobre EA y neurología. El conjunto de datos puede consultarse por nombre de gen o localización cromosómica, y los resultados se presentan tanto en formato de tabla como en gráficos interactivos.
Aunque este trabajo seguirá influyendo en la investigación futura, su impacto va más allá de Mayo Clinic y proporcionará un recurso valioso para científicos de todo el mundo. Stephanie Oatman, Ph.D., autora principal del estudio, llevó a cabo este trabajo durante su formación doctoral en el laboratorio de la Dra. Ertekin-Taner y actualmente es investigadora posdoctoral en Brigham and Women’s Hospital.
“Para seguir ampliando nuestra comprensión de la enfermedad de Alzheimer y avanzar en el apoyo a las personas que viven con la enfermedad, es fundamental que otros investigadores puedan acceder fácilmente a los análisis exhaustivos que realizamos en este estudio”, afirma. “Este acceso compartido puede amplificar el impacto de nuestra investigación en distintos campos científicos y, en última instancia, beneficiar a los pacientes”, concluye

