CDMX, a 5 de febrero de 2026. La incontinencia urinaria, pese a formar parte de la vida de millones de mujeres y hombres, continúa siendo un tema poco visibilizado. En México, estudios de TENA señalan que el 82% de quienes viven esta condición son mujeres, pero los hombres también pueden presentarla, especialmente a partir de los 50 años o después de intervenciones prostáticas, infecciones urinarias o debilitamiento del piso pélvico. En ambos casos, su aparición puede generar un impacto emocional significativo, comparable a un proceso de duelo que avanza de la negación a la aceptación.
A pesar de que afecta a una gran parte de la población, la conversación pública sigue rezagada. La investigación muestra que 95% de las personas desearía hablar de la incontinencia con más libertad y sin tabúes, aunque la mayoría enfrenta el diagnóstico con información limitada y fuertes estigmas sociales, tanto en mujeres como en hombres.
Cerca de la mitad de las mujeres en México presentará algún grado de incontinencia urinaria a lo largo de su vida, de acuerdo con información de la Secretaría de Salud. Aunque esta condición es más común entre los 30 y 60 años, puede aparecer en distintas etapas, influida por factores individuales como embarazos, partos, cambios hormonales o antecedentes médicos.
La incontinencia también puede presentarse en hombres, aunque en menor proporción. En ellos, suele asociarse al envejecimiento natural, cirugías de próstata o condiciones urológicas específicas.
El mito de que se trata de un problema exclusivo de personas mayores queda descartado. La evidencia clínica indica que la incontinencia puede manifestarse por causas diversas: embarazo, parto, menopausia, infecciones urinarias, actividad física de impacto, estrés, padecimientos metabólicos o debilitamiento del piso pélvico. En la incontinencia de esfuerzo, una de las más comunes, la pérdida involuntaria de orina puede presentarse al toser, reír, caminar, correr o hacer ejercicio.
La falta de información clara sigue siendo un reto. Antes de recibir orientación profesional, 6 de cada 10 personas inician utilizando toallas femeninas, no por ser la solución adecuada, sino por familiaridad y discreción. Organizaciones como la National Association for Continence (NAFC) documentan que el estigma social provoca que muchas personas retrasen la búsqueda de atención médica, normalicen los síntomas o intenten manejarlos en silencio, aun cuando existen alternativas de tratamiento, rehabilitación del piso pélvico y productos especializados que pueden mejorar significativamente su calidad de vida.
“Hablar de la incontinencia con naturalidad es clave para que más personas accedan a orientación útil, productos adecuados y experiencias de mayor bienestar”, señala Daniel Camou, Senior Brand Manager de TENA.
Como parte de este compromiso, TENA cuenta con un portafolio especializado para distintos niveles de incontinencia, que incluye soluciones para pérdidas leves, ropa interior absorbente, productos específicos para hombres, toallas húmedas y protectores de cama. Todos están diseñados para brindar absorción, discreción y comodidad en la vida diaria.
TENA también invita a las personas a informarse y, ante cualquier síntoma, consultar a un profesional de la salud para recibir orientación adecuada.

