Ciudad de México, 21 de mayo de 2026. En el marco del Día de la Investigación Clínica, México se consolida como un país clave en el desarrollo de estudios clínicos globales, no solo por su volumen de participación, sino por su capacidad de ejecución en protocolos de alta complejidad, un factor cada vez más determinante en la innovación médica.
En un entorno donde la velocidad, la calidad de los datos y el cumplimiento regulatorio definen el avance de nuevas terapias, procesos como el reclutamiento de pacientes, la adherencia a estándares internacionales y la ejecución consistente de los estudios influyen directamente en los tiempos y resultados del desarrollo clínico.
Actualmente, Pfizer México participa en 33 estudios activos y cuenta con 6 más en planeación, principalmente en áreas como oncología, vacunas, inmunología y enfermedades infecciosas. Este dinamismo se respalda con una inversión acumulada de más de 70 millones de dólares entre 2020 y 2025, reflejo de la confianza en el ecosistema de investigación del país.
Uno de los principales diferenciadores de México es su participación en fases avanzadas de investigación. Más del 90% de los estudios en los que participa la compañía se encuentran en fase III, etapa en la que se generan los datos clave sobre eficacia y seguridad antes de la aprobación de un tratamiento. Este nivel de involucramiento posiciona al país en momentos críticos dentro del desarrollo global de medicamentos.
“La relevancia de México en investigación clínica hoy está marcada por la calidad con la que se ejecutan los estudios. La capacidad de cumplir con estándares regulatorios internacionales, responder a procesos de inspección exigentes y alcanzar —e incluso superar— metas de reclutamiento, demuestra la solidez del país como entorno de investigación”, señaló Gabriela Dávila, directora regional de Investigación Clínica de Pfizer para Canadá y América Latina.
Hemofilia: evidencia del nivel científico y operativo
En los últimos años, México ha logrado avances significativos en el acceso al diagnóstico y manejo de enfermedades raras mediante desarrollos regulatorios y clínicos alineados con estándares internacionales.
México ha sido parte de estudios clínicos globales en hemofilia, como el ensayo fase III BASIS de marstacimab, un estudio multicéntrico realizado en 52 centros de 19 países, que incluyó tanto pacientes adolescentes como adultos.
Además, estos estudios se desarrollan bajo supervisión regulatoria internacional, con protocolos revisados por agencias regulatorias en Estados Unidos, Canadá y Europa, y en cumplimiento de Buenas Prácticas Clínicas (GCP).
Este desempeño refleja el papel de la investigación clínica en el fortalecimiento del ecosistema local, al impulsar el desarrollo de talento especializado, capacidades científicas y la evolución de la infraestructura y procesos necesarios para estudios de alta complejidad.
Un activo estratégico para el sistema de salud
La investigación clínica no solo impulsa el desarrollo de nuevas opciones terapéuticas; también fortalece al sistema de salud. Contribuye a la generación de conocimiento, promueve la capacitación médica y atrae inversión, al tiempo que integra al país en redes globales de innovación científica.
En este contexto, la capacidad de ejecución se convierte en un activo estratégico para México, al permitirle no solo participar en estudios internacionales, sino aportar valor en etapas clave del desarrollo clínico.
El reto: sostener y escalar las capacidades
Mantener este posicionamiento requerirá fortalecer la colaboración entre industria, autoridades y comunidad médica, así como continuar avanzando en la eficiencia de los procesos regulatorios.
México ha demostrado que cuenta con las capacidades para competir en investigación clínica a nivel global. El siguiente paso será consolidarlas y escalarlas para ampliar su participación en estudios de mayor complejidad e impacto.

