Personas con epilepsia enfrentan barreras del diagnóstico tardío y estigma social

Cada año se registran 180,000 nuevos casos en el país; la detección temprana de crisis no convulsivas es vital

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Cortesía Sun Pharma
Bienestar
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CDMX. 4 de febrero de 2026. La epilepsia en México representa un desafío que afecta a cerca de 2 millones de personas, con una incidencia de 180,000 nuevos casos anuales. Esta condición, que se presenta con mayor frecuencia en niños menores de dos años y adultos mayores de 65, requiere una intervención terapéutica avanzada y una profunda sensibilización social.

La Dra. Patricia Herrera Mora, neuróloga pediatra adscrita al Instituto Nacional de Pediatría y actual presidenta de la Sociedad Mexicana de Neurología Pediátrica, señala en entrevista para Sun Pharma, que uno de los mayores obstáculos es la identificación errónea de las crisis. "No todas las crisis son convulsivas con sacudidas bruscas; existen crisis focales o de ausencia que se manifiestan como breves desconexiones o síntomas sensoriales que se suelen confundir con problemas psiquiátricos o desmayos", advierte la especialista.

La falta de especialistas en áreas rurales y de equipo diagnóstico en centros hospitalarios retrasa el tratamiento adecuado. Según la Dra. Herrera Mora, para identificar la causa (etiología) es indispensable tener acceso a video-electroencefalograma de 24 horas o polisomnografía de sueño, así como resonancia magnética cerebral y estudios genéticos.

Así también, a través de la utilización de la farmacogenómica, es posible identificar la susceptibilidad genética de cada paciente para evitar efectos secundarios y elegir el fármaco más efectivo. El factor genético se calcula en cerca del 12% de los casos, especialmente en la edad pediátrica y en pacientes con epilepsia refractaria. 

A pesar de los avances médicos, el estigma social sigue impactando la calidad de vida. La Dra. Herrera Mora enfatiza que la falta de información deriva en situaciones críticas:

  • Ámbito escolar: Los niños suelen sufrir acoso, lo que afecta su desempeño académico y social.
  • Entorno familiar: Existe una sobreprotección que limita las actividades físicas y el desarrollo normal de los menores.
  • Ámbito laboral: Los adultos enfrentan exclusión y desempleo debido al prejuicio sobre su productividad.

Primeros auxilios: ¿Qué hacer ante una crisis?
La especialista recomienda mantener la calma y seguir este protocolo básico:
Protección: Colocar algo suave bajo la cabeza y retirar objetos con los que el paciente pueda golpearse.

Posición: Acostar a la persona de lado para permitir que la saliva o vómito salgan libremente.

Prohibido: Nunca meter objetos en la boca, no intentar inmovilizar al paciente y no dar respiración boca a boca.

Emergencias: Llamar al 911 si la crisis dura más de 5 minutos, si es la primera vez, si ocurre dentro del agua o si hay una segunda crisis inmediata.

"El futuro de la epilepsia es emocionante", afirma la Dra. Herrera Mora. Con un gran número de fármacos y opciones para casos difíciles —como la neuroestimulación del nervio vago, la cirugía mínimamente invasiva con láser y el uso de Inteligencia Artificial para mapear el cerebro—, las expectativas son optimistas.

"La meta es el tratamiento individualizado. Debemos entender que la mayoría de las personas con epilepsia tienen un coeficiente intelectual normal y pueden ser plenamente eficientes si eliminamos las barreras del desconocimiento", concluyó.

En este Día Internacional de la Epilepsia, el mensaje es claro: la educación es el mejor tratamiento contra el estigma. La epilepsia no define la capacidad de una persona; el desconocimiento sí limita sus oportunidades.

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