Ciudad de México, 7 de enero de 2026. Con el regreso a clases después de las vacaciones de invierno, la salud auditiva cobra especial relevancia, particularmente entre los niños, quienes se encuentran entre los grupos más vulnerables. Empezar bien el año también implica cuidar la audición de toda la familia. Detectar de manera temprana cualquier daño auditivo, permite actuar de forma oportuna y evitar que una anomalía leve evolucione hacia una condición más compleja.
MED-EL, líder en soluciones médicas auditivas, menciona que el sistema auditivo de los más pequeños aún está en desarrollo y suele ser más sensible a factores externos como la exposición a ruidos intensos durante las fiestas decembrinas, así como a enfermedades respiratorias comunes en esta temporada de frío, que pueden derivar en afecciones del oído si no se atienden a tiempo.
En edad escolar, la sordera puede afectar directamente el desempeño académico. Escuchar con claridad es fundamental para seguir instrucciones, participar en clase y desarrollar habilidades de lectura y escritura. Cuando esta capacidad se ve comprometida, pueden presentarse dificultades en el aprendizaje, problemas de atención y barreras en la comunicación con compañeros y docentes.
Durante los meses de invierno, los constantes cambios de temperatura incrementan la probabilidad de infecciones respiratorias, ya sea que se adquieran fuera o dentro de las aulas. Estas llegan a favorecer el desarrollo de otitis media, una inflamación causada por virus o bacterias que alcanzan el oído medio y que, en casos severos, puede ocasionar una pérdida auditiva parcial o incluso profunda, afectando principalmente a los más pequeños del hogar.
Si bien las alteraciones auditivas pueden presentarse a cualquier edad, los niños las experimentan con mayor frecuencia. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la detección temprana es un paso clave para atender la hipoacusia y otras afecciones auditivas, ya que una intervención oportuna facilita el acceso a tratamientos adecuados y mejora el pronóstico a largo plazo.
Una buena audición es esencial para el desarrollo integral, pues facilita la adquisición del lenguaje, la comunicación efectiva y la socialización. Por el contrario, una pérdida auditiva no atendida puede derivar en retrasos en el habla, bajo rendimiento escolar e incluso aislamiento emocional.
Actualmente existen diversas soluciones auditivas que permiten a los niños desarrollarse de forma adecuada en su entorno. Tras un diagnóstico preciso, es posible acceder a tecnologías avanzadas como audífonos o implantes auditivos —incluidos implantes cocleares de origen austriaco— diseñados para distintos tipos y grados de pérdida auditiva, ya sea adquirida o congénita. Entre algunas otras alternativas disponibles también se encuentran los implantes de conducción ósea, los implantes de oído medio y las soluciones de conducción ósea no implantables.
Estas soluciones, acompañadas de seguimiento profesional, terapias de rehabilitación y apoyo en casa, han demostrado resultados positivos al mejorar la comunicación y la calidad de vida de quienes viven con pérdida auditiva.
La colaboración entre la familia y la escuela es fundamental para el bienestar infantil. Observar de manera oportuna cualquier cambio relacionado con la audición y actuar a tiempo favorece el acceso a soluciones que impulsan el aprendizaje y fortalecen la comunicación en los más pequeños.

