Señales para identificar el estado de la salud mental de tu hijo

1 de cada 7 adolescentes padece algún tipo de trastorno mental

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Bienestar
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CDMX. 14 de abril de 2026. Cuando hablamos de salud mental, la rama infantil no debe verse como un tema secundario, forma parte del bienestar integral y puede influir en el sueño, el rendimiento escolar, la forma de relacionarse y hasta en molestias físicas. En muchos casos, estas señales aparecen de forma gradual y pueden confundirse con etapas del desarrollo. Datos de la OMS estiman que 1 de cada 7 adolescentes vive con un trastorno mental, y muchos casos no reciben reconocimiento ni atención a tiempo. Por eso, la observación cercana y el acompañamiento familiar son clave.
 
En este sentido, Bupa México, empresa de salud integral especializada en seguros de salud, comparte señales de alerta y recomendaciones de prevención para cuidar el bienestar emocional de niñas, niños y adolescentes, y así favorecer una detección oportuna. En primer lugar, conviene poner atención cuando ciertos cambios se mantienen por semanas o empiezan a interferir con la vida diaria como la casa, escuela y amistades; algunas señales frecuentes incluyen:
 

  • Aislamiento o retraimiento social: evita convivir con amistades o familia, pasa cada vez más tiempo encerrado o se desconecta de actividades que antes disfrutaba.
  • Irritabilidad persistente: se enoja en todo momento, estalla con facilidad o se muestra constantemente tenso.
  • Pérdida de interés: deja actividades deportivas, artísticas o recreativas que antes eran parte de su rutina.
  • Alteraciones en sueño y apetito: cambios notorios en horarios y calidad de sueño, o variaciones relevantes en el apetito. En México, 15.6% de los niños y adolescentes señalaron que la mayoría del tiempo no duermen bien.[3]

 
Asimismo, cuando el bienestar emocional se ve afectado, también puede cambiar la forma de pensar, concentrarse y aprender, lo cual provoca un bajo rendimiento escolar, caída repentina de calificaciones y dificultad de concentración, como ideas que se van, tareas sin terminar o no seguir instrucciones. Por otro lado, las emociones cambian en la niñez y adolescencia, y lo importante es identificar cuándo se vuelven persistentes, intensas o desproporcionadas, pues en México, 4.1% de adolescentes reconocen que la mayoría del tiempo les parecía que todo lo que hacían era un esfuerzo.
 
En niñas, niños y adolescentes, el malestar emocional a veces aparece en el cuerpo en forma de dolores de cabeza o de estómago frecuentes sin causa médica clara, fatiga, baja energía o somnolencia diurna relacionada con cambios en el sueño y tensión muscular o molestias recurrentes asociadas a estrés. En este sentido, la familia es un factor protector esencial: para muchos adultos con trastornos mentales, los síntomas estaban presentes en la infancia o adolescencia, pero no se reconocieron o no se atendieron; y cuando el apoyo llega antes, puede ser más efectivo. Así, algunas acciones que ayudan desde casa incluyen:
 

  • Observar cambios: qué cambió, desde cuándo, con qué intensidad, en qué contextos.
  • Validar sin minimizar: evitar frases como “no es para tanto” y cambiar por “te escucho, cuéntame qué te preocupa”.
  • Involucrar a la escuela: cuando hay señales de bajo rendimiento, aislamiento o cambios conductuales es importante comunicarlas para multiplicar el apoyo.
  • Pedir ayuda profesional sin culpa: buscar apoyo no es exagerar; es prevenir.

 
En este caso, se recomienda consultar a un profesional de la salud cuando los cambios duran semanas o meses e interfieren con su vida diaria. Un primer paso puede ser el pediatra o médico general, quien orienta y, si es necesario, refiere a psicología o paidopsiquiatra, según el caso. Asimismo, si se detecta que existe un riesgo inmediato para la integridad del menor, se debe buscar atención de urgencia y apoyo inmediato.
 
A modo de prevención, se recomienda siempre mantener una comunicación abierta y hacer preguntas todos los días, así sean momentos breves, evitando interrupciones; hábitos saludables que sostienen el bienestar emocional como rutinas de sueño, actividad física regular y alimentación e hidratación adecuada; asimismo, contar con herramientas simples, repetidas y realistas como la respiración guiada, pausas sin pantallas y aprender a identificar y nombrar emociones para reducir impulsividad y mejorar la comunicación.

Finalmente, contar con recursos como un seguro de gastos médicos mayores como el de Bupa México que ofrece orientación psicológica virtual a través de Blua, salud digital, puede ser un gran aliado para prevenir y buscar ayuda de forma oportuna.
 
La salud mental no es un juego, y es importante considerarla a cualquier edad, pero sobre todo en aquellos que aún no cuentan con las herramientas para obtener ayuda por sí mismos; así que ya sea para niños, adolescentes o adultos, informarse y cuidar no es una opción, es vital para alcanzar una salud mental óptima y, por ende, un bienestar integral.

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