Ciudad de México, 12 de enero de 2026 – La evidencia clínica compartida durante el LXV Congreso Internacional de la Sociedad Mexicana de Nutrición y Endocrinología (SMNE) refuerza la urgencia de transformar el abordaje de la diabetes tipo 2 en México. Con una prevalencia estimada de 18.4% en la población adulta —equivalente a aproximadamente 14.7 millones de personas—, se plantea la adopción temprana de estrategias de protección integral para reducir complicaciones cardiovasculares y renales y evitar acciones tardías.
El Doctor Rubén Silva Tinoco, endocrinólogo del IMSS Bienestar, subrayó que la intervención temprana con terapias combinadas ha demostrado ayudar a retrasar hasta 11 años la necesidad de diálisis o trasplante y brindar protección simultánea al corazón y a los riñones.
Especialistas en Medicina Interna y Endocrinología señalaron que el tratamiento debe evolucionar de un enfoque centrado únicamente en la glucosa a uno que proteja órganos clave desde el inicio. Persisten brechas diagnósticas: según la ENSANUT 2023, se estima que tres de cada 10 personas con diabetes desconocen su condición.
En pacientes del sector público en la Ciudad de México, se estima que cerca del 40% presenta enfermedad renal crónica sin saberlo, un problema silencioso que exige pruebas específicas como la detección de albuminuria para identificar el daño antes de que sea irreversible.
La innovación terapéutica destacó la integración de inhibidores SGLT2 (por ejemplo, dapagliflozina) con inhibidores DPP-4 en un mismo esquema, lo que facilita un control glucémico robusto y seguro, con bajo riesgo de hipoglucemia[v]. Iniciadas en etapas tempranas, estas combinaciones han mostrado ayudar a retrasar hasta 11 años la necesidad de terapias de sustitución renaliii,. Además, contribuyen a la protección cardiovascular y renal, con reducciones estimadas de hasta 17% en insuficiencia cardiaca o muerte cardiovascular, alineadas con protocolos nacionales de atención.
La simplificación del tratamiento mediante esquemas unificados se consolida como factor determinante para mejorar adherencia y calidad de vida. Integrar mecanismos complementarios en combinaciones de dosis fija —una sola tableta con dos ingredientes activos— reduce el número de pastillas que recordar, facilita el seguimiento y mejora el control metabólico. Este enfoque apoya metas personalizadas, evita la inercia terapéutica y favorece ajustes oportunos.
Enfoque integral recomendado desde el primer día del diagnóstico:
- Evaluación completa: más allá de la glucosa, incluir función renal y riesgo cardiovascular.
- Metas personalizadas: objetivos claros definidos por el equipo tratante.
- Protección de órganos: corazón y riñones como prioridad simultánea.
- Cambios de estilo de vida: alimentación, actividad física y mejores hábitos.
- Seguimiento periódico: para evitar retrasos y ajustar tratamiento a tiempo.
El panorama en México demanda diagnóstico oportuno, manejo multidisciplinario y acceso a terapias que reduzcan la carga de complicaciones como infartos, derrames, ceguera, amputaciones o diálisis. La meta no es solo bajar el azúcar, sino mantener un control sostenido que prevenga el “efecto dominó” de la diabetes en todo el organismo.
La diabetes tipo 2 tiene una prevalencia alta y genera una carga significativa para el sistema de salud nacional, especialmente por su impacto en enfermedad renal crónica y cardiopatías. El tratamiento moderno prioriza la protección del corazón y los riñones desde el primer día y ofrece opciones combinadas más completas y fáciles de seguir, que pueden mejorar la adherencia y la calidad de vida. Lo más importante es no retrasar el tratamiento ni el seguimiento.

