Ciudad de México, a 14 de enero de 2026.- Cada inicio de año nos invita a redefinir nuestras prioridades. En la lista suelen aparecer metas asociadas con la salud: ya sea comer mejor, movernos más, descansar adecuadamente, o buscar reducir el estrés. Sin embargo, dentro de ese propósito amplio de bienestar, existe un componente que a menudo dejamos fuera: la salud sexual. Cuidarla no solo es un acto de responsabilidad, también es una forma de conocernos mejor y de tomar decisiones informadas sobre nuestro cuerpo y nuestra vida.
En México, la regularidad en la realización de pruebas de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) sigue siendo un área de oportunidad. En 2020, se estimaron 374 millones de nuevas infecciones anuales en personas de entre 15 y 49 años (OMS), una cifra que evidencia una epidemia en expansión que, de manera paradójica, continúa detectándose de forma reactiva y no preventiva.
A nivel nacional, el Boletín Epidemiológico del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (Sinave) reporta que, tan solo en las primeras 12 semanas de 2025, se notificaron más de 180 mil nuevos casos de ITS en el país. Estas cifras subrayan la necesidad de avanzar hacia entornos más accesibles, informados y libres de estigma, que permitan a las personas acercarse a su salud sexual con mayor naturalidad y sin barreras.
La evidencia muestra que la prevención es una herramienta invaluable, especialmente en padecimientos donde la detección temprana puede marcar una diferencia significativa. En el caso del VPH, por ejemplo, persiste la idea de que únicamente las mujeres jóvenes están en riesgo de contraerlo; sin embargo, el IMSS señala que 8 de cada 10 personas (mujeres y hombres) podrían contraerlo en algún momento de su vida (IMSS).
No diagnosticar a tiempo una ITS aumenta el riesgo de complicaciones. El VPH, por ejemplo, está asociado como una de las principales causas del cáncer cervicouterino (National Cancer Institute). En México, solo en 2020, se estimaron 9,439 nuevos diagnósticos y 4,335 muertes (Gobierno de México), lo que subraya la relevancia de la detección oportuna.
El panorama también invita a poner atención en la salud sexual desde edades tempranas ya que, en 2021, de acuerdo con el Gobierno de México, la incidencia de ITS en población de 10 a 19 años fue de 25.91 casos por cada cien mil habitantes. Sin embargo, la población más afectada se concentra en adolescentes y adultos jóvenes de entre 18 y 45 años, una etapa en la que suele registrarse mayor actividad sexual.
Contar con información clara y herramientas accesibles desde la adolescencia facilita que más personas crezcan con hábitos de autocuidado simples y libres de prejuicio. No obstante, es fundamental recordar que la salud sexual acompaña a las personas a lo largo de toda su vida: no se limita a la edad fértil ni a etapas reproductivas.
Por ello, también es relevante en la adultez y en personas mayores, quienes igualmente merecen acceso a información confiable y servicios para tomar decisiones informadas.
Hoy, la tecnología y la innovación están ayudando a hacer posible ese cambio cultural, reduciendo barreras de acceso y facilitando decisiones informadas. Diagnósfera, empresa mexicana de diagnóstico clínico preventivo desde casa, forma parte de esta evolución. Su modelo integra ciencia médica, tecnología accesible y acompañamiento profesional para que cualquier persona pueda realizar pruebas de auto toma de forma segura, privada y confiable.
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Soluciones como esta transforman la prevención en un hábito posible para todos. Este inicio de año es una oportunidad para ampliar nuestra visión de lo que significa cuidarnos: incluir la salud sexual dentro de nuestros propósitos no implica preocupación, sino una elección consciente, la de vivir con información, autonomía y tranquilidad.

