Yogur griego: de moda fitness a básico en la dieta diaria

Especialistas lo señalan como una de las fuentes de proteína más versátiles que va más allá del deporte: en el desayuno, snack o incluso sustituto de comidas ligeras

Homemade muesli, bowl of oat granola with yogurt, fresh blueberr
Cortesía Grupo Danone México
Bienestar
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Ciudad de México, 19 de febrero de 2026.- En los últimos años, el yogur griego ha pasado de ser un producto asociado exclusivamente al mundo fitness a convertirse en un alimento funcional dentro de la alimentación cotidiana de millones de personas que buscan opciones con mayor valor nutricional. Hoy, su presencia en refrigeradores ya no responde sólo a objetivos estéticos o deportivos, sino a una búsqueda más amplia de bienestar, saciedad y practicidad.

Este crecimiento responde a varios factores: mayor interés en dietas balanceadas, auge de la nutrición funcional y fuerte influencia de redes sociales. En plataformas como TikTok e Instagram, recetas, bowls y snacks con yogur griego acumulan millones de visualizaciones. La razón es clara. El consumidor busca opciones prácticas con mayor aporte nutricional, especialmente proteína. El yogur griego destaca por su alta densidad proteica en un formato listo para consumir, lo que lo convierte en una alternativa frente a productos con menor valor nutricional.

“La proteína juega un papel clave en la alimentación diaria ya que contribuye a preservar la masa muscular, aumenta la sensación de saciedad y participa en funciones clave del metabolismo. En ese contexto, el yogur griego ofrece proteína de alta calidad que nos facilita cubrir el requerimiento diario en un formato práctico y listo para consumir, es fácil de transportar y se adapta a distintos estilos de vida” destaca Liz Memun, especialista en nutrición funcional.

El perfil del consumidor ha evolucionado. Ya no se trata únicamente de personas que buscan perder peso o mejorar su rendimiento físico, sino de familias, estudiantes y profesionistas que priorizan soluciones simples para comer mejor en medio de rutinas cada vez más aceleradas. El yogur griego se integra así en momentos cotidianos: como parte del lunch, en el café de media mañana o como base para recetas caseras.

“Otro factor relevante es la mayor conciencia sobre el origen y la calidad de los alimentos. El consumidor actual revisa etiquetas, compara ingredientes y prefiere productos menos procesados elaborados con ingredientes naturales. En este contexto, marcas tradicionales del segmento, como FAGE, han acompañado la evolución del consumo desde un enfoque centrado en la calidad del producto y no en mensajes comerciales”, señala Liz Memun.

En evaluaciones de productos disponibles en el mercado mexicano realizadas por la Profeco, algunos yogures griegos han presentado más del 10% de proteína por cada 100 gramos, un nivel significativamente superior al de yogures tradicionales. En pruebas comparativas de calidad, el yogur FAGE alcanzó un 10.3% de proteína y bajos niveles de azúcares totales, destacándose tanto por su densidad proteica como por su perfil nutricional favorable para consumidores interesados en alimentos funcionales.

Más que una moda pasajera, el auge del yogur griego parece consolidarse como parte de un cambio estructural en la forma de comer: menos ultraprocesados, más alimentos funcionales y una visión de la nutrición entendida como hábito diario, no como sacrificio. En este nuevo escenario, el yogur deja de ser un complemento y se posiciona como protagonista de una alimentación más consciente y práctica.

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