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2026 se vislumbra como uno de los años más complejos en la historia reciente. Con 83 conflictos activos en el mundo y un recorte de 60% en programas sociales en países como Estados Unidos, Nigeria, Sudán y Ucrania, la humanidad enfrenta un panorama de incertidumbre y carencias.
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1. El erotismo es mi forma de vida, además del género literario que elegí, y mucho más que un deseo de escandalizar al prójimo: es una invitación, seducción, jamás una imposición. Es vivir con los sentidos bien despiertos, en contacto intenso con el mundo, a toda hora, en toda circunstancia, desde el momento en que abro los ojos en la mañana y me hago consciente de las sensaciones de mi cuerpo, la textura de las sábanas, la consistencia del colchón, de la almohada, el peso del edredón, el olor de las telas, del ambiente, el color de la luz que se cuela por las rendijas de las cortinas, la emoción que me legaron mis sueños, hasta el momento en que vuelvo a acostarme. Así, no hay rutina, sino un día a día convertido en festín de sensaciones y estímulos para la piel, el intelecto, el espíritu y la imaginación.
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Por presunto financiamiento a Hamás mediante organizaciones benéficas
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El país enfrenta diversos retos en la gestión del agua para 2026: se requieren implementación, inversión y coordinación efectiva entre autoridades y sociedad civil.
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Durante su mensaje navideño a la Curia
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Reviso afanosamente las publicaciones de la prensa mexicana en busca de una condena firme al ataque terrorista en Sidney por parte de las voces más representativas de la izquierda mexicana. No lo han hecho individualmente en sus columnas periodísticas e intervenciones televisivas, ni tampoco grupalmente mediante un comunicado, posicionamiento o desplegado. No hay nada.
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El error más común al mirar 2025 es creer que fue un año de eventos. No lo fue. Fue un año de estructura. Y las estructuras, cuando se mueven, no hacen ruido inmediato: crujen en silencio. Para entenderlo de nada sirve un recuento de cumbres, guerras o elecciones, ni un ejercicio de señalar culpables —Trump, China, Rusia o el demonio geopolítico de moda— como si el sistema internacional dependiera del temperamento de un solo actor. Mirarlo así es perder lo esencial.
