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16 mayo 2022
Arturo Moncada
Ciencia

INTERNET: PILAR DE LIBERTADES FUNDAMENTALES

Expresar las ideas en tiempo real se ha vuelto cotidiano

Sin duda, internet es una plataforma que cambia al mundo: esta red global representa acceso al conocimiento, la información, la industria y prácticamente todas las actividades de la vida humana, incluyendo la cultura, el comercio, la diversión, la educación, etcétera.

La tecnología de internet no es algo nuevo. En 1969 se desarrolló su antepasada, la Arpanet, que si bien reservaba su uso en un principio para cuestiones militares y ministeriales, en los noventa se liberó para que pudieran utilizarla los particulares. Se propagó rápidamente y ya en 1996 había 40 millones de usuarios.

A pesar de que a la fecha se podría considerar que casi toda la humanidad está conectada, en realidad existen grandes diferencias por regiones, no solo en cuanto a la disponibilidad de dispositivos, sino también en lo que se refiere a la capacidad o ancho de banda, al precio de los servicios y a la eficiencia.

Cabe resaltar que el avance en la disponibilidad de dispositivos no ha cerrado la brecha social ni la digital entre países desarrollados y subdesarrollados.

El informe digital de We Are Social-Hootsuite 2022 indica que en enero había cuatro mil 950 millones de usuarios de internet en el planeta, es decir, alrededor de 62.5% de la población mundial. Se trata de un aumento anual de 4%: 192 millones de personas año tras año.

Mientras tanto, el tiempo promedio diario dedicado al uso de internet fue de casi siete horas en todos los dispositivos a nivel mundial, un aumento de 1% (cuatro minutos) anual.

Una de las grandes virtudes de la red es que el usuario se puede expresar libremente gracias a los derechos humanos que aseguran su libertad en internet y que impiden que un gobierno, autoridades y personas en desacuerdo con lo que se comenta restrinjan arbitrariamente estas libertades mediante acciones legales o medidas de hecho.

Derechos

En nuestros días es evidente que la casi totalidad de los sistemas políticos, desde las democracias liberales a las socialistas, admiten virtualmente y en forma oficial alguna doctrina sobre los derechos humanos.

Y es que el derecho a la libertad de expresión se ha adaptado a las nuevas tecnologías de la información. Así, con la maximización de recursos y funcionalidades que ofrece internet, los usuarios pueden expresar sus ideas con una amplia cobertura.

Además, con el desarrollo de internet se abre una nueva posibilidad de expresión ejercida en la sociedad de información en la que vivimos. No se concibe que esta nueva forma de libertad pueda ser controlada o limitada por una especie de “autoridad” que pueda bloquear, filtrar, censurar o ejercer un poder disciplinario en la red mundial.

En la era de internet expresar las ideas en tiempo real se ha vuelto algo cotidiano. La mayoría del contenido que circula en la red sirve a fines favorables de comunicación, para compartir vivencias, puntos de vista, gustos, aficiones, pasatiempos, etcétera.

Aún más importante: internet se emplea para cuestionar convenientemente las decisiones de quienes nos gobiernan y denunciar en tiempo real los abusos cometidos por un Estado o agentes particulares.

Por ello es de vital relevancia garantizar la libertad de expresión en la era de la información, para avanzar en la consolidación de un régimen democrático estable.

Gracias a la revolución digital los canales de comunicación entre los ciudadanos se han ampliado, haciendo más fácil la interacción y el intercambio de contenidos con cobertura mundial.

A nivel multilateral la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) destaca el rol que ocupa internet en la sociedad: “La libertad de expresión no es un privilegio para los países ricos. La libertad de expresión no es un concepto solamente occidental. Una verdadera sociedad de información no se puede concebir sin la garantía a la libertad de expresión y en particular de la libertad de prensa”.

Límites

No obstante, hablar de límites a la libertad de expresión en internet nos hace pensar prácticamente de manera automática en “censura” y, hasta cierto punto, puede ser verdad.

Existen determinadas administraciones y poderes públicos que en un intento por acabar con las amenazas de los ciberataques, de la piratería digital, de la desinformación que producen las cada vez más extendidas fake news o la manipulación, acaban imponiendo medidas que derivan en censura y en la peligrosa limitación de la libertad de expresión y de información en internet.

Sin embargo, encontrar el equilibro entre lo permisible y lo que no, ese punto donde poner los límites a la libertad de expresión en internet, se ha convertido en uno de los mayores desafíos para la sociedad digital porque, al igual que ocurre en el mundo real, no todo es válido y legítimo en internet. Y aunque hay que proteger la libertad de expresión en ella, también hay que proteger otros derechos y leyes.

Larry Diamond, sociólogo y experto en Ciencias Políticas por la Universidad de Stanford, señala que “internet despertó en un inicio amplias esperanzas por las posibilidades que brindaba para ensanchar la libertad de expresión, la participación política y la democracia alrededor del mundo. A grado tal era la fe, que se le consideró junto con las computadoras, los teléfonos celulares y las redes sociales como parte de las denominadas tecnologías de la liberación”.

Sin embargo, agrega, “actualmente la situación sufre un vuelco y el optimismo da paso a la preocupación, principalmente por una serie de aspectos como la extracción de ingentes volúmenes de información de las personas y su uso con fines predictivos y persuasivos en los más distintos ámbitos de la vida social”.

Y es que, como señala un informe de Freedom House, “la utilización bastante extendida de técnicas de manipulación y desinformación en línea —principalmente por parte de gobiernos de corte autoritario, aunque también por gobiernos democráticos y por particulares— y, más recientemente, el creciente poder de las empresas de redes sociales respecto de un conjunto de temas entre los que destaca la libertad de expresión en línea, han menguado la libertad de expresión en la red”.

Redes sociales

En efecto, cada vez son más abiertas las decisiones que las empresas de redes sociales toman, cotidiana y unilateralmente, con relación a la libertad de expresión de sus usuarios.

Se trata de un conjunto de medidas que en los hechos norman lo que se dice en internet e incluyen acciones como eliminar y bloquear cuentas, restringir mensajes y videos, entre otras. Es decir, están regulando sin rendir cuentas a nadie y en la más completa opacidad la libertad de expresión de los millones de personas que hacen uso de sus servicios.

Como afirma Kate Klonick, experta en Derecho en Internet, “aunque parece que cualquier usuario de la red puede publicar libre e instantáneamente en línea, muchas plataformas de publicación de contenido moderan activamente lo publicado por sus usuarios”.

Twitter y YouTube, al igual que Facebook, por ejemplo, “han desarrollado sus respectivos sistemas de regulación de contenidos que, como su nombre lo indica, son entramados privados de moderación del discurso en línea que se sustentan en las leyes estadunidenses sobre libertad de expresión en internet”.

Ante ello, expertos afirman que actualmente el modelo regulatorio sobre la libertad de expresión es un triángulo donde los individuos están sometidos al mismo tiempo a la regulación estatal aplicable fuera de línea y a la regulación de las redes sociales y sitios web para internet.

Por eso la respuesta no se ha hecho esperar ante el creciente y discrecional poder que detentan las empresas de redes sociales en el ámbito de la libertad de expresión de sus millones de usuarios, por lo que se plantea limitar tal poder mediante la aplicación del derecho internacional de los derechos humanos.

Derechos digitales

Con la transformación del mundo hacia la digitalización es necesario que la ley se adapte para amparar y proteger derechos fundamentales.

Los derechos digitales, muy ligados a la libertad de expresión y la privacidad, son aquellos que permiten a las personas acceder, usar, crear y publicar medios digitales, así como acceder y utilizar computadoras, otros dispositivos electrónicos y redes de comunicaciones.

Estas tecnologías digitales transforman la manera en que se ejercen, se protegen y se vulneran derechos básicos como la libertad de expresión y el acceso a la información, y también dan lugar al reconocimiento de nuevos derechos.

La ley, por tanto, se adapta a esta nueva era con el desarrollo de los derechos digitales y la ciudadanía digital, permitiendo y regulando el acceso a la información online de forma segura y transparente. Los avances tecnológicos son constantes y cada uno trae consigo la necesidad de un nuevo marco de regulación.

Además de la evolución del marco legislativo, estos avances también invitan al desarrollo de una ética digital que prevenga la vulneración de derechos.

Hacia el futuro

Internet ha sido revolucionario al proveer oportunidades a las personas alrededor del mundo para conectarse y expresarse, al tiempo que genera grandes desafíos regulatorios, expresa la Declaración sobre el Futuro de Internet emitida el 28 de abril pasado por 60 países.

Esta declaración representa un compromiso político para avanzar con una visión positiva sobre la red y las tecnologías digitales, reafirmando la voluntad de sus firmantes de mantener un solo internet, que sea realmente abierto y que promueva la competencia, la privacidad y el respeto a los derechos humanos.

Internet, indica el documento, debe operar como una única y descentralizada red de redes, con alcance global y gobernada con una visión multisectorial, en la cual los gobiernos y sus autoridades relevantes se integren con la academia, la sociedad civil, el sector privado, la comunidad tecnológica y demás sectores al reconocer que las tecnologías digitales con base en internet producirán los mayores dividendos cuando funcionen abiertas, libres, globales, interoperables, confiables y en sistemas seguros, con el foco puesto en la libertad y el libre comercio.

La declaración expresa que en las últimas dos décadas se experimentaron serios desafíos a esta visión, al limitar gobiernos autoritarios el acceso a internet; restringirse la libertad de expresión en plataformas y herramientas digitales; más la obstaculización de otros derechos humanos y libertades fundamentales. Muestra de ello, indica, fueron las acciones de desinformación motorizadas por áreas gubernamentales; los cibercrímenes a través de los virus ransomware que afectaron la seguridad y resiliencia de la infraestructura crítica; los bloqueos —firewalls— generados por los gobiernos, entre otras medidas técnicas para restringir el acceso del periodismo a la información y sus servicios y que son contrarias a los compromisos internacionales asumidos sobre derechos humanos.

Al sector privado también se lo acusa de atentar contra los principios fundamentales de una internet libre y estable al destacar que actores privados abusaron de la apertura de internet y aquella originaria economía descentralizada se volvió extremadamente concentrada, lo que genera gran preocupación en las personas sobre su privacidad, así como respecto de la cantidad y calidad de datos personales que se recolectan y almacenan.

Las plataformas han permitido un incremento sustancial en la diseminación de contenidos ilegales o perjudiciales que amenazan la seguridad de las personas, contribuyen a la radicalización y violencia, y atentan contra los derechos humanos y las instituciones democráticas.

Según la declaración las tecnologías digitales deben ser producidas, utilizadas y reguladas de manera que generen un comercio confiable, libre y justo; eviten la discriminación entre los usuarios individuales y les permitan la libre elección; promuevan la competencia sana y estimulen la innovación, protegiendo los derechos humanos fundamentales y fortaleciendo las sociedades, en las cuales el bienestar de toda persona esté protegido y promovido; que todos puedan conectarse a internet, sin importar dónde vivan; las personas y los comercios puedan confiar en la seguridad y confidencialidad de las tecnologías digitales que utilizan, sabiendo que su privacidad está protegida; las empresas de cualquier envergadura puedan innovar, competir y triunfar por sus méritos en un ecosistema justo y competitivo; la infraestructura esté diseñada para ser segura, interoperable, confiable y sostenible; y la tecnología se utilice para promover el pluralismo y la libertad de expresión, la sostenibilidad, el crecimiento inclusivo de la economía y la lucha contra el cambio climático global.

En general, la declaración reafirma los principios fundacionales de una internet global y reconoce que tanta libertad en algunos sectores, particularmente el ámbito privado, generó demasiados vicios y concentraciones.

Día de Internet

Para reflexionar sobre cómo la red puede contribuir al desarrollo y bienestar de la sociedad, la Organización de Naciones Unidas (ONU) propuso en 2005 fijar cada 17 de mayo como Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información o Día Mundial de Internet.

Así, el tema central de este año es “Internet y las tecnologías digitales para las personas mayores y el envejecimiento saludable”, con lo que se pretende fomentar el desarrollo económico y social y la mejora de servicios de salud y seguridad para este grupo de la población.

Las personas mayores constituyen un segmento muy heterogéneo y cada vez más numeroso en el mundo.

Especial atención requieren las personas con discapacidades mayores, estimadas en un 30% de este grupo, por su especial vulnerabilidad y por la aparición o agravación de dependencias que puede producirse en paralelo al proceso de envejecimiento.

El uso de las tecnologías digitales en el grupo de las personas mayores es ya un elemento transversal y desarrollador cada vez más relevante para su vida diaria: les ayuda a estar presentes y ser partícipes en la sociedad, a ejercer sus derechos, a evitar la aparición de la soledad no deseada y a envejecer de forma más saludable.

Lo importante es dotar de dispositivos adecuados a los adultos mayores, que les permitan acceder de forma fácil a las tecnologías de servicios y reivindicar sus derechos en igualdad de condiciones con el resto.

Al mismo tiempo, este acceso a las oportunidades y beneficios de la digitalización debe realizarse en un entorno confiable y seguro. Por eso, al igual que ocurre en el mundo físico, es importante que aprendan a protegerse y a identificar posibles engaños a través de campañas y acciones orientadas a acercar los principios de la ciberseguridad a este colectivo.

La elección de tecnologías digitales desde una perspectiva humana teniendo en cuenta al colectivo de personas mayores contribuirá a su empoderamiento como ciudadanos, a su desarrollo personal, a mejorar su vida diaria y a un envejecimiento más saludable.

Numeralia

Los usuarios de internet aumentaron 4% (192 millones más) respecto del año anterior, haciendo un total de cuatro mil 950 millones de personas en todo el mundo, lo que representa 62.5% de la población mundial (siete mil 910 millones de personas).

En promedio los internautas pasan casi siete horas al día navegando por la red.

Las dos regiones con mayor penetración en la actualidad son el norte de Europa (98%) y Europa occidental (94%), seguidas por Norteamérica (92%).

En cambio, las regiones con menor penetración de internet son África central (24%) y África oriental (26%).

Los países con mayor penetración a internet son Emiratos Árabes Unidos, Dinamarca e Irlanda con 99%, seguidos por Corea del Sur, Reino Unido y Suiza con 98 por ciento.

Poco más de 46% de los usuarios de redes sociales son mujeres, mientras que casi 54% son hombres.

Facebook es la red social más usada (dos mil 910 millones de usuarios activos), seguida por YouTube (dos mil 562 millones) y WhatsApp (dos mil millones).

Las plataformas sociales favoritas son WhatsApp, para casi 16% de los usuarios de internet; Instagram, para casi 15%; y Facebook, para más de 14 por ciento.

Casi 60% de los usuarios de internet a nivel mundial compra un producto o servicio online cada semana.

Más de dos tercios (67.1%) de la población mundial utiliza un smartphone, alcanzando los cinco mil 310 millones de usuarios a principios del año.

El número de personas que posee criptomonedas se disparó en más de un tercio desde el año pasado por estas fechas: más de uno de cada diez usuarios de internet en edad de trabajar posee algún tipo de criptomoneda.

Más de 68% de los usuarios de internet usa un smartphone para videojuegos.

El comercio electrónico continúa su tendencia al alza, impulsado en parte por el reciente y rápido aumento del comercio social. Casi seis de cada diez usuarios de internet en edad laboral (58.4%) ahora compran algo en línea todas las semanas.

Fuente: We Are Social-Hootsuite 2022

Tipos de derechos digitales

Aunque cada país desarrolla su propia Carta de Derechos Digitales hay líneas generales que siguen todos ellos.

Acceso universal e igualitario Las personas deben poder acceder a internet independientemente de sus ingresos, su ubicación geográfica o sus discapacidades

Libertad de expresión, información y comunicación Estos derechos humanos básicos se ven amenazados en internet cuando los gobiernos bloquean sitios web o redes sociales, lo cual es una violación del derecho de comunicación y libre asociación, o se censuran contenidos, lo que va en contra de la libertad de expresión e información.

Privacidad y protección de datos Los ciudadanos deben tener control sobre quién almacena sus datos personales y poder eliminarlos en cualquier momento. El derecho a la intimidad se ve amenazado en internet por el robo de credenciales, la apropiación de datos personales y su uso para obtener beneficio económico, etcétera.

Derecho al anonimato El derecho al anonimato y al cifrado de comunicaciones se ve amenazado especialmente en aquellos países que prohíben el envío de mensajes y comunicaciones cifradas, algo necesario para realizar transacciones fiables y seguras en internet.

Derecho al olvido Es el derecho a que la información privada de una persona se elimine de las búsquedas de internet, de bases de datos y de directorios.

Protección del menor Los gobiernos no solo deben velar por la protección de la infancia en internet, como por ejemplo en el caso de la pornografía infantil, sino hacer también que las compañías ofrezcan medios para garantizar un acceso seguro sin infringir los derechos de los menores.

Propiedad intelectual Se debe garantizar el reconocimiento de los autores sobre su obra artística o literaria y el derecho a ser remunerados por su uso, garantizando al mismo tiempo el libre acceso a las obras que ya sean de dominio público.

Ciberseguridad La seguridad cibernética es fundamental para garantizar la libertad de las personas a ejercer sus derechos digitales, por ejemplo, preservando su intimidad mediante el cifrado de las comunicaciones.

Fuente: Derechos Digitales