En tiempos de emergencias sanitarias, la investigación científica se ha convertido en una herramienta fundamental para enfrentar los desafíos, “el que tengamos un país con ciencia sólida implica que tenemos una masa crítica mínima, interacciones entre científicos y sociedad, que permitan que tengamos lo que podríamos llamar la inteligencia social para abordar los problemas”, aseguró Pablo Rudomín, integrante de El Colegio Nacional, al participar en el coloquio Comportamientos emergentes: de átomos a sociedades.
“Estamos muy preocupados por difundir el conocimiento, luchando contra esta tendencia, que es el desprecio al conocimiento, a la realidad externa, para inventar nuestra propia realidad. La realidad externa se las cobra tarde o temprano, por más que pretendamos ignorarla”, en palabras del neurocientífico mexicano casi al finalizar la sesión transmitida la tarde-noche de este martes 14 de julio, por las plataformas digitales de la institución.
Un poco antes, el físico José Luis Mateos reconoció, al dictar la conferencia Redes, movilidad y COVID-19, que vivimos una época en la que se hace indispensable reflexionar sobre un asunto que puede ser muy obvio para los científicos: la importancia de la ciencia para entender desde lo más chiquito hasta lo gigantesco, pasando por la escala intermedia de la conciencia humana o de los sistemas complejos.
“Con esta pandemia nos damos cuenta de la importancia de la ciencia. En un país como México, donde no juega un papel tan relevante, es el momento de que la gente se dé cuenta, y estos foros ayudan mucho, de que hay muy buenos científicos en México, que se hace buena ciencia en México y que es fundamental la ciencia y la medicina para salir adelante”.
De acuerdo con el coordinador de investigación en el Centro de Ciencias de la Complejidad, de la UNAM, en la actualidad muchos científicos, médicos, matemáticos han dejado de hacer los estudios en los que estaban, sobre todo “si estamos cerca de la pandemia”, para tratar de contribuir en el entendimiento de este desafío de nuestro tiempo.
“Vale la pena apuntar que ha habido un cambio de paradigma de la ciencia a nivel mundial, en el sentido de que los artículos que normalmente toman meses en salir publicados, porque tenemos que pasar por estrictos análisis de pares, ahora se están abriendo mucho más rápido, porque son de mucha utilidad y si uno hace una búsqueda hay más de 25 mil artículos sobre el virus al día de hoy”.
Luego de ofrecer un panorama de las diferentes maneras en que se analiza la movilidad de los seres humanos, que permiten que un virus se esparza por el mundo en unos cuantos días, José Luis Mateos recordó que el coronavirus sigue ahí presente, por lo cual resulta necesario idear estrategias para “reabrir de forma inteligente la economía y la vida de todos nosotros”.
Una de las acciones más importantes está en hacer el seguimiento de las redes de contacto. Hay que implementar aplicaciones en nuestros teléfonos celulares, para que cuando uno esté en un banco o en el metro, si alguien más tiene esa misma aplicación, se deje un reservorio de datos.
“Si días después me siento mal y resulta que soy positivo, lo reporto en esa app y a través de ella le informo a la gente con la que entré en contacto en días pasados. En la página del Centro de Ciencias de la Complejidad hay información de una aplicación que podría contribuir de esa manera: tenemos que combatir la epidemia con tecnología del siglo XXI, no con la de la Edad Media”, enfatizó José Luis Mateos.
Antes, el físico Gerardo Herrera reflexionó en torno al desarrollo del universo y las diferentes maneras en que esa historia se puede contar: en términos de la temperatura; también de la densidad del agua, “pero cuando queremos hacer eso buscamos algo esencial, que lo englobe y, entonces, una tentación grande es ver las fuerzas que gobiernan al universo”.
“Después de todo, los fenómenos emergentes se dan cuando estas fuerzas empiezan a actuar: cuando ocurrió el Big Bang existía una sola fuerza, que rápidamente se dividió en dos, la gravitacional –que aún podemos percibir- y otra que posteriormente se dividiría en dos: una fuerza fuerte y otra electrodébil, que se dividiría en una electromagnética y una débil. Al día de hoy reconocemos cuatro fuerzas fundamentales de la naturaleza: el electromagnetismo, la fuerza gravitacional, la fuerza débil y la fuerza fuerte”.
Con el tema El origen del universo y el surgimiento de la complejidad, Gerardo Herrera recordó que hoy día sabemos que todas las teorías fundamentales de la física, la de la relatividad o la mecánica cuántica son reversibles en el tiempo: para los físicos, el tiempo sólo es una coordenada más, es “indistinto a la naturaleza el pasado del futuro”.
“El tiempo es una propiedad emergente del universo, no sólo forma parte del tejido del espacio y tiempo, sino de lo que emerge de la colectividad: el parámetro más fundamental que tenemos, lo que se da gracias a la ruptura de la simetría, que percibimos como algo que alcanzan los sistemas cuando tienen un alto grado de azar”.
En tanto, el neurofisiólogo Rafael Gutiérrez, al dictar la ponencia Activación de conexiones neuronales mixtas eléctricas-químicas; emergencia de nuevos circuitos y estados funcionales, aseveró que, si bien todas las funciones sensoriales de cualquier organismo dependen de las neuronas, cuanto mejor sea su organización, “eso redunda en operaciones más complejas”.
“Muchas veces dicen que los delfines son muy inteligentes, incluso, que son más inteligentes que los seres humanos y yo nunca he recibido una llamada de ningún delfín, porque no tienen una organización como la nuestra.
“La organización de nuestro cerebro es tal porque tiene una gran cantidad de neuronas, que se estructuran de diferentes maneras y, a su vez, esos conglomerados cambian su organización. Cada uno de estos pasos crea nuevas formas, nuevas funciones y eso quiere decir que emergen, porque el arreglo de la materia cambia y eso da sus propiedades a las funciones”.
Luego de ofrecer un recorrido por la forma en que se concebía el sistema nervioso, sobre todo a partir de los estudios de Camilo Golgi y Santiago Ramón y Cajal, también mostró una parte del trabajo que ha desarrollado durante ocho años, en el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (CINVESTAV), sobre cómo se comunican dos neuronas, lo que “hace que se presenten estados emergentes que dan lugar al sistema nervioso, al comportamiento y a la cognición”
“Las propiedades emergentes salen cuando uno hace el registro de ese tejido, ya no neurona por neurona, sino por campos eléctricos, uno puede ver cómo se generan voltajes y se mueven dentro del sistema nervioso, tienen un camino.
“En los estudios puedo ver cómo se mueven las corrientes y se hace la trayectoria de los centros de masa, podemos ver literalmente cómo los ensambles de neuronas interactúan para formar un campo eléctrico y cómo puede moverse de una parte a otra de un tejido dado”, en palabras de Rafael Gutiérrez.
Las conferencias de Gerardo Herrera, José Luis Mateos y Rafael Gutiérrez, como parte del coloquio Comportamientos emergentes: de átomos a sociedades, coordinado por Pablo Rudomin, integrante de El Colegio Nacional, se encuentran disponibles en la página de YouTube de El Colegio Nacional: elcolegionacionalmx
Investigación científica, herramienta para enfrentar los desafíos actuales
En un país como México, la ciencia no juega un papel tan relevante y es lamentable

