El riesgo de una tormenta solar “matatecnologías”

Con una civilización profundamente dependiente de la tecnología digital, el impacto sería mucho mayor

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Foto: UNAM-DGCS
Ciencia
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Cdmx, 12 de enero de 2025.- La posibilidad de que el Sol libere una llamarada igual o incluso más intensa que la ocurrida el 1 de septiembre de 1859 —la famosa Tormenta de Carrington— ya no pertenece solo al terreno de la ciencia ficción. De acuerdo con Víctor Manuel Velasco Herrera, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, un evento de esta magnitud podría ocurrir en cualquier momento durante los próximos años y tendría consecuencias devastadoras para la vida moderna.

La Tormenta de Carrington fue el fenómeno solar más violento registrado en el siglo XIX: provocó auroras visibles en regiones tan inusuales como el Caribe y colapsó las redes telegráficas de la época. Hoy, con una civilización profundamente dependiente de la tecnología digital, el impacto sería mucho mayor. “Una súper llamarada nos dejaría aislados, se perdería gran parte de la información almacenada y podríamos retroceder miles de años en términos de conocimiento”, advirtió el especialista.

El riesgo se incrementa porque el ciclo solar 25 —vigésimo quinto desde que se llevan registros sistemáticos en 1755— aún no concluye. Durante este periodo continuarán observándose grandes fulguraciones solares y, con ellas, auroras boreales en latitudes poco comunes. Estas explosiones, producto del reacomodo violento de los campos magnéticos del Sol, liberan enormes cantidades de energía capaces de afectar satélites, redes eléctricas, internet y sistemas de comunicación globales.

Velasco Herrera calificó estos fenómenos como tormentas “matatecnologías”, ya que la infraestructura actual, desde dispositivos inteligentes hasta computadoras cuánticas, no está diseñada para resistirlas. Por ello, aseguró que la humanidad corre contra el tiempo: es urgente formar nuevas generaciones de especialistas capaces de desarrollar tecnologías que sobrevivan a un evento Carrington, el cual podría suceder “desde ahora o dentro de pocos años”.

El interés científico por estos eventos se reavivó en mayo de 2024, cuando se registró la mayor explosión solar observada de manera instrumental en todo el mundo. Para la comunidad científica, fue una señal de alerta clara. Si algo similar ocurriera hoy, el aislamiento no duraría días, sino meses o incluso años, con pérdidas masivas de información almacenada en la nube, comparables a una nueva quema de la biblioteca de Alejandría.

Gracias a un esfuerzo pionero, investigadores de la UNAM han logrado construir una de las series de tiempo más completas sobre explosiones solares, combinando datos históricos, instrumentales y satelitales que abarcan desde 1610 hasta 2025. Con apoyo de inteligencia artificial, estos registros permiten identificar patrones y mejorar los pronósticos sobre futuras tormentas solares.

A más de siglo y medio de la muerte de Richard Carrington, el astrónomo que dio nombre al evento más temido del Sol, la pregunta sigue vigente: no si ocurrirá otra gran explosión, sino cuándo. Y, sobre todo, si estaremos preparados para enfrentarla.

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