Estocolmo, Suecia, 6 de octubre. El cinetífico belga, Francis Halzen, ganó el Premio Nobel de Física por sus esfuerzos para desmitificar un raro grupo de neutrinos, diminutas partículas cósmicas que los científicos creen que ofrecen pistas sobre cómo evolucionó el universo.
"Fue una gran sorpresa y obviamente no lo esperaba", indicó Halzen, hablando con el Comité Nobel de Física por teléfono desde Italia en una llamada transmitida en la conferencia de prensa para anunciar al ganador.
Halzen, un físico de la Universidad de Wisconsin–Madison en Estados Unidos, manifestó que fue un gran placer ganar el premio y que la investigación fue un enorme esfuerzo colaborativo. El anuncio lo hizo sentirse "extraño".
"Estoy trabajando en una propuesta, y espero que este premio ayude a que la aprueben", dijo entre risas del público.
Halzen allanó el camino para un nuevo tipo de astronomía
Los neutrinos son diminutas partículas cósmicas sin carga eléctrica y con una masa extraordinariamente pequeña, lo que las hace difíciles de detectar. Sin embargo, están en todas partes: brotan de estrellas como el sol y billones de ellos atraviesan nuestros cuerpos cada segundo.
Los científicos no pueden vislumbrar estas misteriosas partículas fantasma que se desplazan por sí solas, así que miden lo que sucede cuando las partículas chocan con otros fragmentos de materia. Los neutrinos chocan con otras partículas solo en raras ocasiones, por lo que los científicos construyen grandes detectores para mejorar sus probabilidades de captar colisiones.
Halzen tuvo la idea de convertir el vasto hielo antártico en un detector de ese tipo. El comité del Nobel apuntó que su trabajo fue fundamental para la construcción del Observatorio de Neutrinos IceCube en la Antártida, que vislumbró los primeros neutrinos de alta energía provenientes de galaxias lejanas.
"Este experimento en la Antártida es una forma revolucionaria de entender el universo que no teníamos antes", dijo Michael Moloney, director ejecutivo del Instituto Estadounidense de Física.
Cuando un neutrino interactúa con el hielo en el detector, produce un destello de luz que es captado por sensores. El hielo transparente facilita que los científicos detecten señales débiles de las misteriosas partículas fantasma, y los sensores están enterrados a unos 8.200 pies (2.500 metros) de profundidad para proteger contra interferencias de rayos cósmicos y radiación.
Los neutrinos pueden ayudar a los científicos a entender el universo
El científico de 82 años ayudó a correr el velo sobre un escurridizo grupo de neutrinos que, según los científicos, llevan pistas sobre el desarrollo de otras galaxias y del universo en su conjunto.
"Todo es parte de reconstruir la historia de dónde estamos en el universo, cuál es nuestro lugar en el universo, ¿cómo se formó nuestra galaxia?", dijo Jonathan Bagger, director general de la Sociedad Estadounidense de Física.
Con el apoyo de la Fundación Nacional de Ciencias, el Observatorio de Neutrinos IceCube es operado por la Universidad de Wisconsin–Madison en Estados Unidos e involucra a más de 400 científicos en 14 países.
"IceCube no se parece a ningún otro telescopio en el mundo", dijo el rector interino de la universidad, Eric M. Wilcots, en un comunicado de prensa. "Y no hay otro científico como Francis Halzen, cuya idea de crear un detector de neutrinos bajo casi una milla de hielo ha dado lugar a una notable colaboración científica multinacional y multiinstitucional y a un cambio fundamental en la forma en que pensamos sobre el universo".
En una publicación en redes sociales, el primer ministro belga, Bart De Wever, señaló que Halzen es el onceavo belga en ganar un premio Nobel. De Wever calificó el galardón como un "impresionante reconocimiento a una vida dedicada a arrojar luz sobre los grandes misterios del cosmos a través de sus componentes más pequeños".
El premio asciende a unos 1,2 millones de dólares
Ellen Moons, secretaria general de la Real Academia Sueca de Ciencias, anunció el galardón el martes en Estocolmo. Es la primera mujer en dirigir la prestigiosa academia y presentar el premio.
La dotación del premio este año es de 12 millones de coronas suecas (unos 1,2 millones de dólares), ya sea para una persona, un pequeño grupo de galardonados o una organización.
