CIUDAD DE MÉXICO, 04SEPTIEMBRE2018.- Un trabajador de la construcción realiza el armado de varillas en una obra cercana al aeropuerto de la Ciudad de México. 
FOTO: ISAAC ESQUIVEL /CUARTOSCURO.COM
Isaac Esquivel/Isaac Esquivel
08 enero, 2021
Ricardo B. Salinas
Columnas

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El miedo al cambio es el peor enemigo de la innovación

El concepto de innovación es esencial para el progreso de los negocios. Buscar continuamente ser mejores es lo que impulsa a las organizaciones a mantenerse en una posición de liderazgo de largo plazo. Una economía donde abunda esta filosofía aumenta la eficiencia de su industria y mejora los niveles de vida de su población.

Un ejemplo es la filosofía japonesa, en la que existe un concepto llamado Kaizen, que significa aprendizaje y mejora continua. Vivir bajo esta idea requiere salir de tu zona de confort, repitiendo un mantra: “¡Hoy mejor que ayer, mañana mejor que hoy!” Es decir, Kaizen es lo opuesto a la complacencia.

Para ilustrar esta idea recomiendo un artículo que leí hace tiempo en The New York Times, titulado ¿Puedes volverte un animal de nuevas costumbres?

El planteamiento del texto es muy sencillo: en lugar de intentar eliminar viejas costumbres, algo verdaderamente difícil, podemos enfocarnos en crear nuevos hábitos. Al practicar esto constantemente nos volveremos más creativos, con el beneficio adicional de que las nuevas costumbres automáticamente sustituirán a las viejas.

Más allá

El miedo al cambio es el peor enemigo de la innovación, así como el confort es el mejor aliado de los malos hábitos. La fórmula para romper con ellos es explorar las nuevas posibilidades que existen para trasladarnos a esa zona desconocida que nos obliga a ser más creativos, a ir más allá de la curiosidad y del cuestionamiento. Salir de la zona de confort es un reto para las empresas. La verdadera innovación es cambiar para lograr la excelencia y seguir creciendo.

Hoy más que nunca debemos evitar quedarnos estáticos y decir “ya estamos bien”. Esto aplica tanto para las empresas como para los individuos. Hay que prepararnos y movernos constantemente para no morir: esta debe ser una práctica constante del empresario y en nuestra vida cotidiana.