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15 septiembre, 2020
Cristopher Rivera
Columnas

ORGULLOSO DE CHECO

Una digna carrera dentro de la competición más prestigiosa del mundo.

Me causa cierta impotencia el hecho de que el piloto mexicano Sergio Pérez haya anunciado su salida del equipo Racing Point de Fórmula 1 para con ello muy probablemente abandonar la categoría reina del deporte motor: me causa impotencia porque estoy convencido de que en las últimas temporadas hemos sido testigos de la mejor versión de Checo.

Si bien en su momento perdió piso, generando muchas dudas, Sergio al final demostró que tiene las manos y la cabeza para conducir un monoplaza Fórmula 1 (F1). De hecho creo que ha ofrecido más de lo que muchos esperaban dentro del gran circo, donde el entorno y la convivencia son difíciles: una verdadera carnicería. En la F1 el compañerismo no existe y Checo supo sobrevivir.

Haciendo un recuento, porque creo que vale la pena hacerlo, el primer equipo que le dio la confianza fue Sauber. Ahí el mexicano tuvo destacados momentos, como un segundo lugar en 2012 en el Gran Premio de Malasia y otro segundo lugar ese mismo año, pero en el Gran Premio de Italia.

Después Sergio Pérez pasó a McLaren, escudería que vivía una crisis de estabilidad y combinada con otra crisis de humildad por parte del propio Checo las cosas simplemente no se dieron. Quedará aquel 2013 como un recuerdo amargo.

Sin embargo a pesar del fracaso en McLaren la entonces escudería Sahara Force India le abrió las puertas a nuestro piloto en 2014. La primera temporada fue compleja pero alentadora, gracias a que consiguió el tercer lugar en el Gran Premio de Bahrein. Posteriormente se dejó ver el progreso y talento indiscutible de Sergio Pérez con un noveno lugar general en 2015 y después dos séptimos lugares consecutivos en las temporadas 2016 y 2017.

Luego se dio la transición de Sahara Force India a Racing Point, donde por cierto Sergio fue pieza clave para rescatar el trabajo de 400 empleados de la escudería india.

A pesar de tan bruscos movimientos Checo a la fecha, contra viento y marea, ha logrado satisfacer a los aficionados más exigentes del deporte motor, que puede ser competitivo. Y lo ha hecho en medio de una F1 donde el guion difícilmente cambia, aunque aseguran que las nuevas reglas dentro de la categoría harán que por fin deje de ser una pasarela de coches. ¡Ese es otro tema!

Lo cierto es que ya con los números bajo el brazo Sergio Pérez hoy puede presumir una digna carrera dentro de la competición más prestigiosa del mundo. En el balance general creo que nos debemos sentir orgullosos de lo que ha hecho.

Por desgracia los números no han sido suficientes, el talento no le ha alcanzado para quedarse en Racing Point. Y es que hay una cruda realidad que no es ajena al deporte: la mercadotecnia, que tristemente se ha comido a Checo porque alrededor de él hay pilotos que tienen mucho que presumir en lo deportivo y además son imanes de patrocinadores.

En otras palabras: no es lo mismo llegar a una escudería con dinero para aportar capital que ser un piloto talentoso y atraer por montones a socios comerciales. Esa ha sido la diferencia.

Consecuencias

Reitero que el hecho de que Sergio Pérez se haya despedido de Racing Point muy probablemente lo aleje de la F1 y si eso ocurre podrían darse consecuencias importantes. Por ejemplo, Grandes Premios en México un tanto desangelados. Y dicen que incluso la ausencia definitiva de nuestro país en el calendario del campeonato mundial, algo que me parecería una exageración. ¡Ya veremos!

Por otro lado, si Pérez no encuentra un asiento para la siguiente temporada, créame, pasarán muchos años para volver a ver a un piloto nacido en nuestro país dentro de la Fórmula 1. Pilotos talentosos hay y de sobra en México, pero para llegar a ese nivel se requieren esfuerzos titánicos de todo tipo. No será fácil.