suárez-1048.jpg
23 abril 2021
Daniela Suárez Roel
Columnas

ARREPENTIMIENTO INCIERTO

Para qué sirve el arrepentimiento si eso no borra nada de lo que ha pasado. El arrepentimiento mejor es, sencillamente, cambiar.

José Saramago

El arrepentimiento es un sentimiento muy extraño. Puede ser completamente positivo o en algún momento volcarse en algo negativo. Por ejemplo, un día copiamos en un examen y el profesor nos reprueba por hacerlo. Aquí podemos arrepentirnos de haber copiado y al próximo examen mejor estudiamos con calma. En otra situación podemos pensar en una invitación que nos extendieron y negamos, y en ese viaje resulta que compraron un boleto de lotería entre todos y se la ganaron. Seguramente también nos arrepentiríamos y pensaríamos mucho en el ¿qué hubiera pasado?

De acuerdo con las experiencias negativas que conlleva el arrepentimiento, modelos tradicionales de toma de decisiones predicen que las personas en general tratan de evitar situaciones que les causen arrepentimiento. Sin embargo un nuevo estudio publicado en Psychological Science y liderado por Lily FitzGibbon en la University of Reading en Inglaterra sugiere que lo atractivo de descubrir “lo que pudo haber sido” es realmente tentador.

A lo largo de seis experimentos los expertos utilizaron la técnica del riesgo con globo (BART, por sus siglas en inglés), a través del cual los participantes debían inflar un globo en la computadora. Entre más lograban inflarlo sin que se rompiera, supuestamente les iban a pagar dinero.

Sin embargo de manera aleatoria cada globo tenía un límite de seguridad individual y si alguno se ponchaba al participante no se le pagaba.

En cada prueba todos los participantes decidían cuántas veces soplar para inflar el globo y les iban enseñando si su globo se ponchó o si se pudo inflar. Después de que les revelaban sus resultados, los voluntarios tuvieron la oportunidad de pagar por información “de contraste”, es decir, información sobre posibles resultados alternativos; en este caso hasta dónde podrían haber inflado el globo con seguridad de que no se rompiera y cuánto dinero pudieron haber ganado. Es importante destacar que como los límites de seguridad de los globos variaban aleatoriamente en cada experimento, esta información no podía ayudar al rendimiento más adelante en la tarea.

Curiosidad

En cada prueba y posible escenario de resultado se pidió a los participantes que calificaran su estado emocional, de triste a feliz, tras conocer el resultado de la prueba, y que indicaran si este estado emocional había cambiado tras recibir la información “de contraste”.

Los expertos se enfocaron en el análisis de los que pudieron haber ganado dinero ya que significaba que estas personas expresarían arrepentimiento.

Y en general en todas las pruebas los que mostraron mayor arrepentimiento fueron quienes evaluaron sus situaciones de contraste. De hecho, entre mayor era su oportunidad de poder haber ganado dinero, peor se sentían. Y curiosamente los participantes que gastaron más dinero fueron aquellos que querían recibir información de sus posibilidades de haber ganado, aun si debían pagar por recibirla.

En conclusión, el experimento subraya lo difícil que es resistirse a la motivación de aprender acerca de las oportunidades perdidas.

Y si bien este es un mero experimento el común denominador fue la curiosidad: la mayoría de los participantes no quisieron quedarse con la duda del resultado de qué hubiera pasado y estuvieron dispuestos a pagar dinero por esas respuestas. Para ellos valió más pagar por la posibilidad, que quedarse con el sentimiento y la duda del arrepentimiento.

¿Y tú te arrepientes fácilmente?